El velo en la cabeza se
impuso como norma obligatoria después del triunfo de la revolución del ayatolá
Rujola Jomeini en 1979. Hoy las mujeres intentan llevarlo de otra forma.
El dibujo muestra a una
joven vestida con el chador negro, el cual alegra con un par de flores en la
cabeza y con un Corán entre sus manos. A su espalda unas manos inmensas, que
representan a los canales extranjeros de televisión como BBC o Disney Channel,
tratan de quitarle el velo.
“Uno de los daños del
satélite es expandir el mal uso del hiyab (velo para la cabeza) en la
sociedad”, lleva como título este cartel, uno de los tantos que aparecen en las
calles de las ciudades iraníes para promover el uso correcto del velo y señalar
a la televisión por satélite como responsable de querer imponer las malas
costumbres en Irán.
Este tipo de campañas que
promueven los códigos del vestir islámico, y contra la mala influencia de los
canales extranjeros, no es nuevo en Irán donde cada cierto tiempo aparecen
voces alarmadas sobre las alternativas que buscan las mujeres para verse
atractivas con sus velos y gabardinas obligatorias. Pero la última ronda de
esta larga batalla está siendo mucho más fuerte que otras anteriores.
“Cada vez que hay una
pelea de conceptos entre el gobierno y los radicales, las mujeres son las más
afectadas”, asegura la política e investigadora en asuntos de la mujer,
Fahrosadat Mohtashamipour.
Esta exparlamentaria
reformista relaciona esta nueva ofensiva de los más radicales con su derrota en
las elecciones presidenciales del 2013 en las que el clérigo de tendencia
moderada, Hasan Rohani, fue elegido en la primera vuelta bajo la promesa de
promover una mayor inclusión de la sociedad, dar mayor participación a las
mujeres y sacar adelante las negociaciones con Occidente.
“Lo que tratan ahora de
hacer es el uso del poder social y político que todavía tienen, especialmente,
en el Parlamento donde son mayoría, para atacarlo”, Asegura Mohtashamipour.
Acusan a los radicales, entre otras, de jugar a favor de los intereses occidentales.
La mayor controversia ha
llegado como consecuencia de la presentación de una ley en el ‘Majles’, como se
conoce al Parlamento, sobre la promoción de la virtud y en contra de los
vicios, que ha causado grandes debates dentro de la sociedad.
Esta ley está destinada a
combatir un espectro amplio de comportamientos sociales, incluida la
corrupción, y ha sido vista por muchos analistas como herramienta para tener
mayor control sobre las mujeres.
Algunos de los apartados
que han sido aprobados hasta ahora dan carta blanca para que las milicias
conocidas como basijis u otras “organizaciones o grupo islámicos legales”
adviertan a quien esté llevando a cabo un mal comportamiento.
Esto incluye el mal uso
del velo en las calles, labor que ya hacía la policía llamada Gashte Ershad.
Irán institucionalizó el
uso del velo obligatorio pocos años después de instaurada la República
Islámica, pero con los años muchas jóvenes, especialmente citadinas o jóvenes
universitarias, han buscado otras alternativas para verse más bonitas.
Este es un país en el que
la mayoría de la población es menor de 30 años, con un alto nivel de educación
(97,7 por ciento de las mujeres han recibido educación, según la Unesco, y el
60 por ciento de universitarios son mujeres) y con gran acceso a la televisión
por satélite que, aunque prohibida, pulula en Irán.
La violencia, arma de
presión
Se incrementaron los
ataques con ácido en varias ciudades
Con la puesta en marcha
de algunos apartes que ya fueron aprobados de esta nueva ley, que regula el
‘buen comportamiento’ de las mujeres en lugares públicos, los ataques con ácido
se incrementaron notoriamente. La incertidumbre se acrecentó especialmente en
Isfahán, la tercera ciudad de Irán, en donde miles de jóvenes prefirieron
evitaron salir a la calle, otras se abstuvieron de usar el transporte público,
e incluso algunas de las más jóvenes dejaron de asistir a las universidades por
varios días. Hoy, la vida ha vuelto a la normalidad, pero las medidas de
prevención continúan.
La agresión de los
radicales contra el resto de la sociedad
En un sistema político
tan complejo como el de la República Islámica, con varias agencias de
inteligencia y un gran número de poderes que se vigilan entre sí, el margen de
maniobra que tiene el Presidente para promover reformas sociales liberales es
limitado. Tras la elección de Rohani, la rabia de los extremistas se volvió a
despertar a raíz de la posibilidad de que este gobierno firme un acuerdo sobre
el programa nuclear con los países del 5+1. Con este escenario, tales
comportamientos sociales se han convertido en la alternativa de los radicales
para poner mayor presión a la actitud del gobierno.
CATALINA GÓMEZ ÁNGEL
Para EL TIEMPO
Teherán.
El velo, centro de disputas de Gobierno y radicales en Irán
02/Dic/2014
El Tiempo, Colombia, Catalina Gómez Ángel