El secreto del potente ecosistema de innovación israelí

13/Ene/2017

Unidos por Israel

El secreto del potente ecosistema de innovación israelí

Desde el carácter de sus ciudadanos a la
situación geopolítica del país, todo cuenta a la hora de desarrollar uno de los
ecosistemas de startups tecnológicas más potentes del mundo. Estas son las
claves que han hecho posible ‘Silicon Wadi’, el Silicon Valley israelí.
Con una población de ocho millones de
habitantes, sin suficientes recursos naturales e inmersa un conflicto bélico
que no da tregua, Israel ha logrado convertirse en potencia mundial del
emprendimiento. Tanto que la zona donde se concentra un mayor número de
startups es conocida como ‘Silicon Wadi’. Otros, prefieren simplemente llamar a
este lugar ‘Startup Nation’. ¿Cómo lo han conseguido?
“En Israel todo el mundo se conoce entre
sí, y además nos encanta compartir y conectar”, señala Hila Glick. Ese es el factor
humano, pero además hay otro geográfico, asegura la directora de Asuntos
Internacionales de StarTAU, el Centro de Emprendimiento de la Universidad
de Tel Aviv: “En una hora de coche puedes encontrarte con cualquier tipo de
perfil relevante para tu startup: inversores de capital riesgo,
desarrolladores, aceleradoras, etc.”.
Además, Israel es un ‘hub global’, señala
Glick: “Tenemos más de 250 compañías internacionales que trabajan con startups
locales”. Multinacionales como Google, Microsoft, Oracle, Motorola, Hewlett
Packard, Intel, Siemenso IBM, por mencionar algunas, están instaladas allí y
colaboran en la evolución de las startups, descubren nuevos talentos y, sin
duda, hacen que estos emprendimientos tengan una visibilidad y una ventaja
competitiva a nivel global.
Waze, la popular aplicación de tráfico,
Viber, la plataforma de mensajería y llamadas sin coste o Wix, el servicio que
permite crear páginas web gratuitas, son sólo algunos ejemplos de startups
nacidas en Israel que han conseguido un alcance mundial.
1.400 startups tecnológicas al año
El fenómeno del ecosistema de startups en
Israel no se podría explicar sin remontarse a los años noventa, cuando se creó
Yozma (iniciativa, en hebreo). Este programa, diseñado por el gobierno israelí,
pretendía atraer fondos extranjeros de capital riesgo con ayudas fiscales y el
compromiso de duplicar su inversión con fondos de la Administración. Fue el
germen de lo que hoy es uno de los ecosistemas de innovación más envidiados del
mundo.
Sólo en el último año se crearon más de
1.400 nuevas empresas de tecnología, según un estudio de la consultora Roland
Berger. Estas cifras sitúan a Tel Aviv como la quinta mejor ciudad del mundo
para emprender, por detrás sólo de Silicon Valley, Nueva York, Los Ángeles y
Boston. Capitales europeas como Londres o Berlín se encuentran por debajo de la
ciudad israelí.
StarTAU, el Centro de Emprendimiento de la
Universidad de Tel Aviv, se estableció en 2009 para proporcionar a los nuevos
empresarios conocimientos prácticos y herramientas para las iniciativas
creativas. Hoy cuenta con la asesoría de más de 20.000 expertos en diferentes
áreas, diplomáticos y líderes gubernamentales que colaboran y proveen
orientación en asuntos de emprendimiento.
Este ecosistema sirve de referencia para
otros lugares del mundo. Es el caso de Zarpamos, aceleradora gallega que
realizó en 2015 un convenio de cooperación con The Academic College of Tel
Aviv, para que durante seis meses startups con potencial de esta región de
España pudieran recibir formación de primer nivel.
“Hemos elegido Israel por su similitud
demográfica con Galicia, por ser una potencia mundial en innovación y
tecnología y por la cercanía en relación a Estados Unidos. Además de tener un
mensaje muy similar al nuestro: directo y de mercado” sostiene Manuel García.
El director de Zarpamos resalta además la necesidad de que desde la concepción
de la idea, esta se oriente a un mercado internacional, algo que en Israel
sucede de forma natural dadas sus limitaciones geográficas.
García, al hablar de la experiencia de
formación que ha tenido Zarpamos con este país, insiste: “Podemos aprender de
cualquier ecosistema, no sólo del Israelí, pero lo que nunca será posible es
replicar ecosistemas, ya que hay factores económicos, sociológicos, comunicaciones,
conocimiento, culturales que diferencian cada entorno productivo”.
En el caso de Israel, su identidad cultural
y política, parecen ser factores determinantes. El hecho de que todos tengan
que pasar por el servicio militar obligatorio, y deban aprender a trabajar en
equipo y bajo presión, o que tengan que convivir a diario con un clima de
inestabilidad por la constante amenaza de guerra, los ha convertido en unos
supervivientes que no desisten fácilmente ante los obstáculos, siendo éste un
ingrediente clave a la hora de dedicarse de tiempo completo a la autogestión.
Sin embargo, vale la pena mencionar otros
países que intentan seguir el ejemplo de Israel en materia de innovación y poco
a poco van abriéndose paso como posibles potencias. Manuel García asegura que
“potencialmente el Reino Unido estaba haciendo una muy buena labor para
ser el epicentro de Europa, pero con el Brexit, han dado un paso atrás. Parece
postularse Madrid como opción, pero aún le queda mucho. En Asia, tenemos a Hong
Kong destacado por su capacidad de inversión, y a la India que realiza
también un gran trabajo con un mercado potencial enorme. En Latinoamérica,
parece más complicado por la gran influencia de Estados Unidos sobre su
cultura, aunque la eterna emergente, México, está haciendo cosas interesantes”.