El régimen de Irán busca fortalecer el eje “anti-Estados Unidos” en América Latina

05/Sep/2016

Infobae, Argentina

El régimen de Irán busca fortalecer el eje “anti-Estados Unidos” en América Latina

En su publicación del pasado 2 de
septiembre, la revista Foreign Affairs realiza un análisis del verdadero motivo
detrás de la visita oficial del canciller iraní a la región, y la reacción de
Washington ante la creciente presencia de extremistas
Luego del acuerdo nuclear alcanzado con las
potencias occidentales en julio de 2015, y el posterior levantamiento de las
sanciones económicas en su contra, el régimen de Irán empezó a mover las
primeras fichas en este nuevo panorama internacional.
La última semana, el canciller Mohammad
Javad Zarif realizó una gira por América Latina, que incluyó seis países.
“Hay muchos campos de cooperación económica entre Irán y los seis países,
pero las capacidades aún no se han utilizado en su totalidad”, explicó el
vicecanciller Majid Takht-Ravanchi, en la previa del viaje del diplomático.
Aunque Teherán justifique la gira oficial
de su ministro de Relaciones Exteriores al intento de conseguir nuevos
inversores, tras el levantamiento de las sanciones económicas, “la
elección de los puntos de parada de Zarif sugiere que el viaje es mucho más
acerca de la geopolítica que del comercio”, señala una reciente
publicación de Foreign Affairs.
“Irán y la nueva Doctrina Monroe”
es el título que eligió Ilan Berman para su artículo, en el que remarca la
intención de la república islámica de fortalecer el eje “antiestadounidense”,
y critica la “escasa atención” de Washington “a la presencia de
Irán en el hemisferio sur”.
“Existe una amplia evidencia en
sentido contrario en la forma de cooperación estratégica de Irán con los
regímenes antiestadounidenses de la región”, señala el vicepresidente del
Consejo de Política Exterior de los Estados Unidos.
Y una muestra de ello fue el cronograma de
países que eligió el régimen iraní para su gira por América Latina: Cuba,
Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Chile. Los cinco primeros, acérrimos
opositores a las políticas estadounidenses, e incluso miembros de la Alianza
Bolivariana de las Américas (ALBA), el bloque “anti-Estados Unidos”
que impulsó el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez en la última década.
Incluso Teherán ha sido una nación
observadora del bloque regional durante años. “Y ha ayudado activamente a
la agenda estratégica antioccidental”, agrega Berman.
Chile, en cambio, es la excepción a esa
lista de países que mantienen una encendida relación con la Casa Blanca.
Cuba fue el primer destino de Zarif en su
gira oficial por América Latina (AP) Cuba fue el primer destino de Zarif en su
gira oficial por América Latina (AP)
El otro argumento que el especialista en
seguridad internacional sugiere respecto a las intenciones de Irán en la
región, es la “desesperada situación económica” que están atravesando
la mayoría de los países visitados por Zarif.
“Estos países, por lo tanto, casi no
parecen ser adecuados para ser socios duraderos para la economía de Irán, que
es en sí misma lucha después de años de sanciones multilaterales”,
argumenta Berman.
En un breve repaso por las últimas
intervenciones de Teherán en la política latinoamericana, el autor también hace
referencia a la inauguración de una escuela de defensa regional del ALBA en
Santa Cruz, en Bolivia, que coincidió con la visita del canciller iraní.
“Se pretende que sea un proyecto
‘antiimperialista’, diseñado para combatir la influencia de los Estados Unidos
en la región”.
Irán es apuntado como uno de los
principales impulsores de este proyecto, incluso con apoyo económico.
“Irán ha creado con éxito una red de
bases de inteligencia y centros encubiertos en no menos de ocho países
latinoamericanos: Brasil, Chile, Colombia, Guyana, Paraguay, Surinam, Trinidad
y Tobago y Uruguay”, apunta Berman, citando al fallecido fiscal argentino
Alberto Nisman, quien denunció a principios de 2015 -antes de su muerte- a la
ex presidente Cristina Elisabet Kirchner y otros funcionarios del Gobierno por
el presunto encubrimiento del atentado a la mutual judía de la AMIA en Buenos
Aires, perpetrado en 1994. Altos funcionarios iraníes fueron acusados de
orquestar el ataque en la capital argentina, en coordinación con terroristas
del grupo extremista libanés Hezbollah.
Pero esa red que mencionó Berman, permitió
a Irán “iniciar o apoyar al menos tres planes contra los Estados Unidos
durante la última década”, según el especialista.
El primero de ellos en 2007, cuando Abdul
Kadir, oriundo de Guyana, intentó estallar los tanques de combustible en el
aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Si el ataque tenía éxito,
“habría causado graves daños para el aeropuerto y la economía de Nueva
York, así como la pérdida de numerosas vidas”, fue el informe del FBI.
Cuatro años más tarde, en 2011, el régimen
fue acusado de haber orquestado el intento de asesinado del embajador de Arabia
Saudita en los Estados Unidos, en un restaurante de Washington. La Justicia
estadounidense denunció que el ataque fue dirigido y coordinado por altos rangos
de las Fuerzas Quds –de la Guardia Revolucionaria iraní-, y para ello
recurrieron a miembros del cártel narcotraficante de Los Zetas en México para
llevar a cabo el asesinato.
Ese mismo año, diplomáticos venezolanos e
iraníes fueron acusados de haber planeado ciberataques para penetrar los
departamentos de defensa e inteligencia de los Estados Unidos. Además de sus
instalaciones nucleares.
Esta activa intervención e influencia de
Irán en América Latina, sumado a recientes detenciones de miembros de Hezbollah
en países como Perú, llevaron a las autoridades militares estadounidenses a
hacer foco en las últimas semanas en el acelerado ritmo de infiltración de
extremistas provenientes de Medio Oriente.
En tanto, “los temores acerca de Irán
en la región no se han reflejado en la política oficial de los Estados
Unidos”, Berman sostiene que a raíz del acuerdo nuclear, la estrategia de
Teherán en América Latina “entró en una nueva fase”.
“La última visita de Zarif envía una
señal de que Irán aún está tratando de apuntalar un eje
antiestadounidense”, concluyó.