El Puerto del Buceo según Tali Kimelman

12/Nov/2010

El País, Carlos Reyes

El Puerto del Buceo según Tali Kimelman

Exposición. La fotógrafa muestra un rincón de la rambla en sus múltiples facetas diarias
CARLOS REYES
Ayer se inauguró en el hall del World Trade Center una exposición de fotografías de Tali Kimelman, quien busca comunicar los diferentes rostros de un paisaje por demás conocido por los montevideanos: el Puertito del Buceo.
La muestra consta de una docena de gigantografías (de 1.20 metros por 0.80 metros) en las que se ve la bahía del Buceo en diferentes circunstancias. Amaneceres, crepúsculos, un rayo, el arco iris, todos paisajes que fueron capturados en los últimos tres años. De los doce cuadros, 11 contienen una sola imagen, mientras que uno es una composición hecha con 16 fotos.
«En realidad, tuve que elegir entre 200 o 300 imágenes que había tomado, y me daba pena exponer sólo 12, y dejar fuera el resto. Entonces, para mostrar un poco más, armé esa composición: las elegí por color, mostrando la variedad de paisajes que hay en ese lugar. Lo que intento mostrar con la exposición es que pila de veces no nos fijamos que tenés algo que está cambiando constantemente, pese a que en principio siempre parece igual, pero en realidad nunca es igual», comentó la artista a El País.
Según cuenta Kimelman, en los tres años transcurridos de la primera a la última foto, el paisaje también experimentó cambios. «Hay como pequeños detalles que te van dando la pauta: por ejemplo, hay un barco hundido, y hace un par de años estaba totalmente fuera del agua, se veía perfectamente. Y ahora hay un restito ahí, que ni siquiera se entiende que es un barco hundido, aunque cuando baja la marea sí lo ves. Yo veo esas cositas porque paso mucho tiempo ahí. En realidad, yo vivo enfrente, y entonces, es un paisaje que veo a diario».
Es que desde la ventana de un piso alto, el Puerto del Buceo parece un cuadro de por sí. «Obviamente es un paisaje hermoso, tiene una cosa estética, Creo que el paisaje funciona como un cuadro en sí, queda como enmarcado, con la ciudad alrededor. Al mirar por la ventana parece haber un cuadrito, use la cámara o no», observa la fotógrafa.
Kimelman (Montevideo, 1978) trabaja como fotógrafa de moda y publicidad, profesión a la que llegó luego de estudiar ingeniería en computación y hacer una maestría en Ingeniería Biomédica en Chicago. «Si bien me gusta mucho fotografiar paisajes, por mi trabajo estoy más relacionada con sacarle fotos a personas. Hacer las fotos para esta exposición fue mucho más relajado, a diferencia de lo que me pasa en mi trabajo, donde tenés que cumplir con las expectativas de un cliente que quiere que hagas algo que lo represente. Esto es algo más personal. En lo otro sos siempre como un intérprete, que lleva adelante la idea que otro quiere plasmar».
«Busco que el que mire una foto se sorprenda, sienta algo que lo haga pararse un segundo y quedarse mirando un poquito más. La verdad que hoy en día estamos bombardeados de imágenes, y es muy difícil lograr mantener la atención de la gente por más de un par de segundos», remata.