El periodista Gerardo Sotelo “abrumado” por el Premio Jerusalem

30/Sep/2015

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

El periodista Gerardo Sotelo “abrumado” por el Premio Jerusalem

El destacado periodista de prensa, radio y
televisión Gerardo Sotelo (El País Tv, Radio Sarandí, Montevideo Portal) no
cree que la línea que siguió en sus notas sobre la guerra entre Israel y Hamas,
justifique ningún premio especial.
Era esa, a su criterio, la ineludible forma de
escribir si uno analiza a fondo, investiga y reporta más allá de la imagen del
momento. La Organización Sionista del Uruguay no piensa lo mismo y por esta
razón ha decidido galardonarlo con el premio Jerusalén. La ceremonia de entrega
tendrá lugar el jueves 1º de octubre a las 19.30 horas en la Kehilá (Canelones
1084). De cara al acto, conversamos con Gerardo Sotelo. Claro que no podíamos
evitar plantear también algunos puntos que nada tienen que ver con el premio
Jerusalén.
Gerardo, dentro de pocos días recibirás, de
manos de la Organización Sionista del Uruguay, el Premio Jerusalén. Creo que es
ineludible comenzar preguntando lo más sencillo y evidente… ¿cómo te sentís
con este galardón? Has sido ya maestro de ceremonias en actos de entrega del
Premio Jerusalén, lo recuerdo en el caso del vicepresidente Danilo Astori.
Ahora, el centro sos vos…
Me siento abrumado. Lo tomo como una muestra
de amistad de parte de la colectividad judía uruguaya pero no creo haber hecho
nada como para merecer semejante trato. Sé que mi cobertura sobre el conflicto
en Medio Oriente, particularmente durante las dos últimas guerras entre Israel
y Hamás, llamó la atención, pero no creo haber hecho nada más que investigar,
atar cabos e informar de manera lo más exhaustiva e independiente que me fue
posible. Supongo que mi viaje a Israel y los territorios palestinos significó
un momento de quiebre en mi consideración sobre lo que allí está pasando. Por
lo pronto me dio como para ponerme a estudiar para tratar de entender, que no
es lo mismo que levantar imágenes o datos sueltos y pretender que se está
cubriendo una guerra.
En principio, casi por definición, el Premio
Jerusalén se entrega a figuras cuyas posturas reflejan un apoyo a la causa de
Israel, una actitud de amistad para con Israel y el pueblo judío, aunque como
todos sabemos, hubo algunos casos en los que la elección despertó polémicas y
más de uno se preguntaba qué relación tenía el elegido con ese tema. En tu
caso, ¿cómo ves el que se te incluya en esa «categoría» de amigos de
Israel?
Es que lo soy. Incluso sería amigo de un
Estado Palestino si este actuara conforme al derecho internacional, si enseñara
la tolerancia étnica, religiosa, de género y de toda especie entre los seres
humanos. Ojalá no esté lejos el día en el que todos los habitantes de Medio
Oriente puedan compartir sus experiencias con sus vecinos desde Estados
seguros, prósperos, democráticos e igualitarios en derechos. Yo soy amigo de la
libertad y del derecho a vivir en paz en la patria ancestral, cualquiera sea el
pueblo al que se pretenda exterminar.
Creo que en tu caso está clarísimo que más
allá de una relación de cercanía que siempre has tenido con Israel y también
con la colectividad judía en general, hubo un momento clave en el que se
«te marcó», para bien por cierto, al que tú mismo te has referido
recién: la guerra entre Israel y Hamas en julio agosto del 2014. En tus artículos
en Montevideo Portal y si mal no recuerdo también en El País, te la jugaste. Tu
apoyo fue decidido, clarísimo, con el valor agregado de que en ese momento, ni
en nuestro país ni en muchos otros lados era popular estar del lado de Israel.
¿Estás de acuerdo con mi apreciación?
Sí, pero como te decía, ya en la guerra
anterior yo escribí desde una perspectiva que causaba irritación a los amigos
de Hamás y los enemigos de Israel en general. Incluso entre los colegas que
opinaban e informaban sin entender lo que estaba ocurriendo. Yo había estado
allí un mes antes de que comenzara la guerra de 2008. Había recorrido ciudades
como Sderot y Ashkelon, kibutzim, y en todos lados me encontré con los rastros
de los cohetes Kasam que lanzaban desde Gaza los terroristas de Hamás sin que
mediara provocación alguna. Cuando estuve en la alcaldía de Sderot el alcalde
no pudo recibirnos porque había ido a Jerusalén a reclamarle a Ehud Olmert (por
entonces Primer Ministro israelí) que hiciera algo para poner fin a una escalada
que había hecho impactar unos doscientos cohetes sobre territorio israelí.
Cuando comenzó Plomo Fundido no me llamó la atención la guerra sino la demora.
Era evidente que aquella situación no iba a ser tolerada por mucho más tiempo.
Luego vino lo de siempre, la tragedia de los más débiles y la crueldad
sanguinaria de los líderes de Hamás para ponerse a salvo mientras exponían su
población civil a las bombas israelíes de manera totalmente intencional. Sin
embargo, no encontré nada de esto en la cobertura mediática. Sólo las bombas
cayendo y los civiles tratando de huir, si es que lo conseguían. Una manera muy
sesgada de referirse a un problema complejo.
¿Recordás cómo era sentarse frente a tu
computadora, decidir qué escribir sobre la guerra, habiendo leído, escuchado y
visto seguramente el aluvión de información hostil que se transmitía?
Yo escribía lo que entendía que era el telón
de fondo de la guerra. La anécdota, por trágica que sea, no alcanza para
explicar lo que pasa. Algunos medios y colegas se escandalizaron con los
bombardeos, lo que sería comprensible si no estuvieran obligados por su
profesión a desentrañar los hechos que desencadenaron esa tragedia. Yo tenía
algún tiempo de ventaja. Me refiero a mi experiencia en la región, pero también
a lecturas, entrevistas, reflexiones… En fin, lo que se llama background,
contexto, sin los cuales no podemos explicar nada ni lograr en el público nada
más que horror y confusión.
¿Hubo momentos en los que te dijiste:
«¿No seré yo el equivocado? ¿No tendrán razón los críticos?»?
No, nunca. Yo planteé una pregunta que nadie
pudo responder: ¿qué harías tú si estuvieras en el lugar del Primer Ministro
israelí, quien contando con una fuerza militar infinitamente superior, ve cómo
caen las bombas cada día sobre su población civil? ¿Negociar con quien dice
querer exterminarte? ¿Cruzar la frontera de Gaza con una delegación de boy
scouts portando banderas con la paloma de la paz? No se conoce un caso en el
que el desbalance de poder sea tan grande y el más poderoso haya soportado
durante tanto tiempo sin reaccionar. La reacción, claro está, desata una
tragedia humanitaria que sólo sirve a los criminales de Hamás, y en parte a la
satrapía de la ANP instalada en Ramala y liderada por Abu Mazen.
Evidentemente tu visión venía no solo de tu
análisis de las noticias sin el filtro tendencioso hostil que algunos le
ponían, sino también de tu conocimiento de fondo de la situación y de los
hechos que habían llevado a aquella guerra; también de tu conocimiento directo
de Israel. Como bien dijiste, hace unos años participaste durante varias
semanas en un seminario para periodistas en Israel. Yo lo recuerdo en especial
porque tuve el gustazo entonces de tener la oportunidad de compartir contigo y
otros colegas una cena de Janucá en mi casa. ¿Qué te dejó aquel viaje? ¿Fue un
antes y un después?
Muchas cosas, especialmente curiosidad por
entender. Paradójicamente, yo volví con el objetivo de entender al mundo árabe,
al Islam, porque la cultura y los valores judíos me resultaban mucho más
familiares. Me compré unos cuantos libros en Amazon y me aboqué a la tarea de
leer con la voluntad de entender. También fue un gran impacto visitar los
territorios palestinos y ver la pobreza, la falta de horizontes, la
discriminación contra los cristianos y la humillación que sienten después de
casi setenta años de guerrear y perder. Mientras no haya un liderazgo palestino
que trabaje por restituir la autoestima de su pueblo en base al desarrollo de
sus capacidades intelectuales, productivas y culturales, no va a poder si
quiera soñarse con la paz.
¿Por qué te parece que hay a menudo tanta
información tendenciosamente anti israelí? Es que es legítimo discrepar con
Israel, y nadie es enemigo, o no es justo que se lo vea como tal, por no decir
amén a sus políticas. Pero la sensación es que en demasiadas ocasiones se le
juzga en forma tendenciosa e injusta. ¿Se debe siempre a mala voluntad o hay
algo más que cabría explicar?
Porque es la manera más sencilla de informar:
bombas cayendo, un contendor fuerte y otro débil, exhibición de cadáveres sólo
de un lado, en fin, el ambiente ideal para los periodistas holgazanes,
burocráticos y tendenciosos. Por eso y porque el Gobierno israelí también
comete abusos y arrebatos.
LA ARENA NACIONAL
Aunque nos convocó a esta entrevista el tema
del premio Jerusalén, no puedo dejar de preguntarte también sobre el ámbito
nacional que en definitiva es el que más te ocupa en tus notas. Como
periodista, ¿cómo ves hoy los desafíos principales?
Uruguay tiene un desafío enorme con la reforma
de su sistema educativo, que está trancado porque los grupos de poder fáctico
(los sindicatos particularmente) y sus aliados políticos son antivarelianos,
esto es, no quieren recorrer el mundo e incorporar las mejores prácticas
pedagógicas, no quieren darle cabida a la comunidad en los centros educativos
ni mucho menos descentralizar los contenidos y la gestión. Creo que ese es el
desafío de largo plazo.
¿Es muy temprano para tratar de evaluar cómo
va dándose la gestión del segundo gobierno del Presidente Vázquez?
Sí, es muy temprano y los elementos de que
disponemos no son positivos ni dan para alentar muchas esperanzas. Esperemos un
tiempo más.
Y ALGO PERSONAL…
Aunque tampoco lo que viene tiene que ver con
el premio Jerusalén, no puedo dejar de plantear algunas preguntas personales…
Tenés hijos grandes, si no me equivoco hasta un nieto también, y también dos
hijos chicos, con María Noel Domínguez, tu pareja. Debo decir, además, que son
unos muñequitos. ¿Se disfruta de otra forma volver a empezar… o es muy
difícil?
(Ríe) Sí, claro, sólo que tengo menos energía
para jugar al fútbol, revolearlos por el aire, hacerles upa y esas cosas. De
algún modo, ver a mi hijo mayor criar a mi nieta me ayudó a ver lo que había
sembrado y también a aprender a lidiar con una bebita… Las familias tienen
que incluir todas las generaciones porque de ese modo todos aprendemos de todos
y cada parte aporta su riqueza, unos la energía, otros la experiencia, otros el
asombro frente al mundo, etc.
Sos un tipo con mucho sentido del humor. ¿Son
dos imágenes distintas, la del periodista serio y la de Algo habrán hecho y
otros en la serie de standups con Gorzy, el turco Abdala y Nano Folle? ¿O todo
se mezcla?
Todo se mezcla. En general soy un tipo jodón,
bromista, un espíritu burlón…
Y a vos mismo, ¿cuál te gusta más?
El que se sienta a leer y reflexionar con
amigos, en la reposera del fondo o frente a la computadora.
El standup, ¿fue la realización de un sueño?
No, fue la realización de una pesadilla (Ríe).
Yo no habría entrado si no fuera porque María Noel me entusiasmó a hacerlo en
el entendido de que, muy probablemente, ganara dinero. Tenía razón. Ganamos
bastante dinero (Ríe).
¿Es una forma de sacar para afuera una veta
que como periodista no podés? ¿Te sentías cómico o actor? Quizás es un poco
como las tiras de Mafalda, que de chicos no entendíamos por qué no
entendíamos… Si era dibujado…
Me ayudó a asumirme más íntegramente, más
libremente, a reírme de mí, a dejar que los otros se rieran conmigo de mí. Es
muy sanador y divertido. Y también redituable…
Gerardo, medio en broma medio en serio,
Uruguay ha adquirido un renombre internacional muy fuerte en los últimos años,
en gran medida por el ex presidente Mujica. Y ahora, tu amigo Abdala publicó Sabremos
mentir. ¿Cómo te parece que se ve a Uruguay en el exterior… y qué parte de
esa imagen es cierta y cuál no tanto?
Si compraron la versión del presidente hippie,
naíf y sabio, creo que efectivamente sabemos mentir muy bien.
¿Y los sueños? ¿Qué más te está esperando?
Me están esperando un par de libros. Después
que salió Las Cartas contra el Pecho (el regreso de Wilson), que va por su 5.ª
edición y que ha resultado un éxito de ventas, la editorial Planeta me
considera un escritor. Un honor compartido con parte del público, y por el cual
ahora incluso me adelantan dinero. La cantidad es modesta pero el halago
enorme…
¿Sos un hombre realizado? ¿Te sentís feliz?
Una vez le preguntaron a Joaquín Sabina si se
sentía feliz y contestó: «aún no he caído tan bajo». Yo, en cambio,
soy feliz porque siento que camino, que descubro, que pertenezco, que me
equivoco y sigo adelante. A veces, aunque muy pocas, siento incluso que estoy
creando. Por todo eso soy feliz, y también porque estoy rodeado de gente que me
quiere. Es más de lo que merezco. Como el premio Jerusalén…
Gracias por esta entrevista Gerardo. Como
siempre, me hiciste pensar y también reír. Felicitaciones.
Muchas gracias.