El Papa en Belén. Entre símbolos y conflictos

26/May/2014

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

El Papa en Belén. Entre símbolos y conflictos

Si los palestinos la hubieran planeado, no les habría
salido tan bien. Sin duda, LA foto de la visita del Papa Francisco a Belén, es
su imagen junto al muro de separación construido por Israel.
El Papa volvió a sorprender. Saliéndose del programa
oficial, cuando se hallaba en camino de la oficina del Presidente Mahmud Abbas
a la Plaza del Pesebre en la que celebraría Misa, al pasar por un trozo del
muro construido por Israel, pidió al chofer que conducía el coche, que se
detenga. Bajó del auto, caminó hacia el muro, lo observó, se persignó, apoyó su
cabeza en el hormigón…y parecía rezar en silencio.
No hacía falta que diga nada.
El muro , condenado diariamente por los palestinos,
presentado por ellos como señal de «discriminación» y
«desposesión», se ha convertido en un fuerte símbolo del conflicto en
la zona y de la crítica a las políticas de Israel.Una foto junto al muro nada
más ni nada menos que del Papa Francisco, tan querido y admirado por todos a
nivel mundial, es un gran logro para los palestinos.
Sin minimizar en absoluto el significado para los
palestinos del muro separatorio construido por Israel, sentimos la necesidad de
hacer varias aclaraciones.
La más importante es recordar lo que no muestran las
fotos, el por qué fue construido: el terrorismo suicida contra Israel, que
durante la segunda intifada cobró la vida de más de 1.000 civiles israelíes,
cuando palestinos armados con cinturones explosivos, detonaban sus cargas
letales en ómnibus, cafés, discotecas, centros comerciales y demás.
Recordamos claramente la sensación con la que se vivía
en Israel en esos años. La interrogante que uno se planteaba cada mañana, no
era si habrá un atentado, sino dónde tocará hoy, qué ciudad estará de turno
para el estallido de una bomba. Recordamos el temor que sentíamos si nos
atascábamos en el tráfico y al lado nuestro había un ómnibus…y nos
preguntábamos qué se sentiría si súbitamente, nos envuelve una explosión…Y
recordamos el atentado suicida que presenciamos el 29 de enero del 2004 en la
calle Aza de Jerusalem..el estruendo del estallido , el ómnibus saltando en el
aire, la bola de fuego que vimos…y las imágenes dantescas que registramos
para siempre, cuando subimos enseguida al ómnibus para ver si podíamos
ayudar…
La construcción de la barrera separatoria, que en zonas
pobladas densamente es un muro para impedir que francotiradores puedan abrir
fuego, fue impuesta a Israel por el terrorismo suicida, al que no se sabía cómo
detener.Y salva vidas al complicar las cosas a los terroristas que no tienen el
paso fácil como antes.
Comprender las dimensiones geográficas en el terreno,
puedo ayudar a captar el cuadro general, las limitaciones con las que lidiaba
Israel en su intento de frenar a un terrorista decidido a volar con tal de
matar a otros.
El Capitán Roni Kaplan, oficial en el Portavoz de las
Fuerzas de Defensa de Israel, explica que «a lo largo de casi toda su
extensión, la barrera que Israel construyó como obstáculo defensivo, es una
cerca alambrada, y solamente en el 10% de su perímetro es una pared de
concretos. Su objetivo: evitar que francotiradores ataquen casas o vehículos
(autopistas), y disminuir posibles daños causados por vandalismo (densas zonas
urbanas)».
Kaplan explica que dada la inmediatez territorial entre
las partes y las cortas distancias del lado palestino al israelí, «desde
Cisjordania hasta el corazón de la vida civil israelí, hay unos minutos de auto
nomás o un ratito de caminata», por lo cual «si el terrorista está
decidido a cometer el atentado y tiene los medios para ello , es sólo una
cuestión de decisión si ejecutarlo o no». Por eso, recalca: «La
construcción de la barrera sigue salvando vidas a diario al evitar atentados
terroristas que no salen en la prensa». Esto no significa que sea
hermética y el hecho es que continúa habiendo atentados aunque su reducción es
drástica, gracias precisamente a la barrera y muro.
Uno de los puntos más criticados es la construcción de
la barrera-muro, dentro de Cisjordania y no del lado israelí propiamente dicho.
La geografía ha sido determinante en este sentido, aunque los palestinos
sostienen que la motivación es quitarles tierras. De hecho, el recorrido de la
barrera , según recuerda el Capitán Kaplan, «está sujeto a constante
revisión judicial».
«Palestinos e israelíes están su derecho de dirigirse
a la Suprema Corte de Justicia y solicitar el cambio de ubicación de la
barrera. De hecho la Suprema Corte falló más de 100 veces a favor de palestinos
cambiando así la ubicación de la barrera. El principio de la proporcionalidad,
pretende pues, equilibrar el perjuicio que ambas partes pueden llegar a
sufrir». Kaplan recuerda que «existen 46 pasajes en la barrera
funcionando que permiten el movimiento de un lado hacia el otro y otros 78
cruces diseñados para usos personales por temas familiares o de agricultura. En
2013 pasaron palestinos más de 11 millones de veces por la barrera hacia
Israel».
La incomodidad, la sensación de encierro y las
complicaciones que la barrera, más que nada en las zonas en las que es muro de
hormigón, como en Belén, causan a los palestinos, son un hecho que no
minimizamos. Pero no se puede desconectar la existencia de este obstáculo del
hecho que cuando no existía, el paso de los terroristas hacia el lado israelí
podía ser cuestión de minutos.
Más allá de todo esto, sería un error concentrar en la
fuerte imagen del muro, el análisis del conflicto y la situación de hostilidad
entre israelíes y palestinos.
Días atrás escuchamos el testimonio de Christy Anastas,
una joven palestina cristiana de Belén, que tuvo que irse a Londres dado que
estaba siendo amenazada de muerte en su ciudad por haber «cantado»
varias verdades respecto a la situación política. Su propia familia se vio
directamente afectada por la construcción del muro, que quedaba justo enfrente
a su casa.A pesar de ello, la joven analiza la incitación que ella misma
presenció durante la intifada, a niños y jovencitos a lanzar piedras hacia el
santuario judío «la tumba de Raquel», a la entrada de Belén, aunque
podían correr el riesgo de ser baleados por ello. Recuerda cómo radicales
disparaban hacia los israelíes desde casas de cristianos, para complicarlos a
ellos en caso de respuesta.Y mucho más.
En los últimos días, de cara a la llegada del Papa
Francisco a Oriente Medio, viajamos varias veces a Belén, a recorrer las
calles, entrevistar gente y palpar directamente cómo se preparaban los
palestinos para la visita. Salimos de Belén con sentimientos encontrados.
Compartimos la emoción de los cristianos que lo aguardaban, entendíamos también
la entusiasta expectativa de la Autoridad Palestina de que su llegada les
trajera apoyo , pero salimos preocupados por no poco de lo que oímos.
Por el discurso permanente que pretende convencer de
que todo comenzó con el muro y con la conquista israelí de territorios en 1967,
como si no hubiera habido varias guerras y ataques a Israel cuando no había ni
territorios ocupados ni asentamientos. Porque los refugiados a los que vimos en
el campamento Deheishe, que se contaron entre quienes finalmente se reunieron
con el Papa, y los voceros oficiales de la ANP, hablaban constantemente de la
«nakba que vivimos hace 66 años», en clara referencia a la
«catástrofe» que para ellos supuso la creación de Israel.
No discuten tal o cual frontera…sino la creación
misma de Israel. Claro que fue una tragedia la creación del problema de los
refugiados….pero se habría evitado si el mundo árabe no hubiera dado el
«no» a la partición de Palestina, para impedir que nazca Israel..Los
palestinos siguen sin verlo. Y hasta los niños que hablaron-uno de ellos leyendo
de un texto, en perfecto italiano- con el Papa, se refirieron a la
«nakba» de hace 66 años…nuevamente, la creación misma de Israel.
Este domingo por la noche, en el mismo noticiero del
Canal 2 de la televisión israelí en el que se resumía lo que había sido la
jornada del Papa Francisco en Belén y Jerusalem, se transmitió también una nota
del cronista de asuntos palestinos Ohad Hemo, un documental espeluznante sobre
«la nueva generación de la jihad, en el campamento de refugiados
Jenin». Ohad se adentró en el campamento y filmó niños palestinos
enmascarados y armados, que hablaban de querer «morir para liberar
Palestina». Un adulto contaba que los niños van al cementerio , se
acuestan junto a las tumbas y las miden para ver cómo entrarían. «No tengo
miedo a la muerte», le decía uno, con el rostro tapado, al cronista
israelí.
A esos niños les envenenaron el alma. La falta de
perspectivas en el proceso de paz, que debe ser resuelto conjuntamente por
cierto por israelíes y palestinos, no ayuda a tener esperanza. Pero los niños
no hablan así, si tienen a su lado mayores responsables que los guían.Eso
incluye no sólo a sus padres, sino también a sus gobernantes.
El discurso palestino que nosotros escuchamos
directamente al ir a Cisjordania, lleno de difamaciones contra Israel como
«responsable de la peor limpieza étnica de la historia», no acerca a
las partes a ninguna solución de paz.