Seis millones de judíos fueron asesinados durante la Shoá (Holocausto del pueblo judío). Y eso es cosa juzgada. Lo que es menos conocido es que un tercio de ellos fueron exterminados mediante asesinatos en masa cometidos por los nazis y sus aliados en el este europeo. Investigar estas atrocidades es la sagrada misión del padre Patrick Desbois, a través de la organización Yahad In-Unum (significa «juntos» tanto en hebreo -yahad- como en latín -in-unum-), de la cual es presidente y cofundador. Asimismo, es secretario de la Conferencia Francesa de Obispos y consejero para el Vaticano en asuntos judíos.Su interés por el tema empezó de pequeño cuando su abuelo, Claudius (también francés), le contó que los nazis lo llevaron como prisionero al campo de prisioneros de Rawa Ruska, un pequeño poblado en Ucrania. Hacia allí fue el corajudo religioso. “¿Por qué llegó tan tarde? Lo estuvimos esperando todo este tiempo”, le dijeron los ancianos habitantes del pequeño poblado.Paul Shapiro, director del Centro de Estudios Avanzados del Holocausto, del Museo del Holocausto de Estados Unidos, menciona la importancia de conocer esta forma de asesinato cometida por los nazis ya que la Shoá no solo fueron «trenes trasladando personas a los campos de concentración».El sacerdote tenía conocimiento que antes de la Guerra 15000 judíos vivían en la ciudad. Sin embargo, el entonces intendente de la ciudad (de aproximadamente 8.100 habitantes) dijo que ellos no sabían nada. El nuevo alcalde lo llevó a un bosque donde decenas de personas les contaron sus historias personales siendo testigos y hasta “cómplices forzados” del nazismo. Ese fue el comienzo de su investigación, junto a un grupo de colaboradores, con el objetivo de darle la sepultura más digna posible a los restos de los asesinados.Los alemanes invadieron la Unión Soviética en 1941. Los Einsatzgruppen tenían la orden de matar a todos aquellos capaces de poner en peligro la seguridad del régimen nazi en la Unión Soviética (líderes comunistas y judíos soviéticos). Estos grupos estaban conformados por aproximadamente 3000 hombres que en su mayoría pertenecían a las SS nazis. Fue así que en setiembre de ese año tuvo lugar la matanza de Babi Yar en la que fueron asesinados 33771 judíos.El soldado alemán Alfred Metzner testimoniaba de esta forma las ejecuciones en masa:“La ejecución en sí duraba de tres a cuatro horas. Yo siempre participé en ellas. Las únicas pausas que hice fueron cuando mi carabina quedaba vacía de munición y tenía que volver a cargarla. Por ello, me es imposible decir a cuantos judíos maté yo mismo en esas tres o cuatro horas ya que, cuando yo cargaba, había otro que disparaba en mi lugar. Durante ese tiempo bebíamos bastante aguardiente para estimular el placer de trabajar” (citado del libro “De esto contaréis a vuestros hijos” de Stéphane Bruchfeld y Paul A. Levine).En octubre del año pasado Desbois estuvo en Buenos Aires dictando la charla “La Iglesia Católica y el Holocausto” en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo. Hoy, sigue su lucha por preservar la memoria.(En base a información de momentmag.com y fuentes propias)
El Padre Patrick Desbois: la lucha por preservar la memoria de los crímenes nazis en tierras ucranianas
09/Nov/2011
CCIU, Martín Kalenberg