El laberinto nuclear iraní, entre rumores de acuerdo y desmentidos

25/May/2026

Semanario Hebreo Jai- por Ana Jerozolimski

 

 

Nada puede sorprender del hecho que inclusive en una de las jornadas más dramáticas de las últimas semanas, que amaneció casi con la confirmación de que se logró un memorando de acuerdo entre Irán y Estados Unidos, se tuvo que lidiar con declaraciones contradictorias de la Casa Blanca por un lado y del régimen iraní por otro. En el centro de la discordia, como era de esperar, el punto más álgido de todos: el programa nuclear.

 

Los puntos del acuerdo aún no confirmado

 

Es oportuno comenzar por un resumen de los puntos del acuerdo, tal cual los presentó en el canal israelí N12 y su página oficial, el cronista de dicho medio en Washington Barak Ravid, sin olvidar que aún no hay confirmación oficial y definitiva de las partes involucradas.

 

  • El inventario total en la mesa: A diferencia de acuerdos anteriores, el objetivo actual es la entrega de la totalidad del uranio enriquecido acumulado por Irán, estimado en unos 2,000 kilogramos. Esto incluye específicamente los 450 kilogramos enriquecidos al 60%, un nivel que sitúa a Teherán a un paso técnico de la capacidad militar.

 

  • Condicionalidad estricta («Uranio por Dólares»): Ravid revela que el mecanismo de alivio de sanciones no será un gesto de buena voluntad inicial. La máxima de la negociación es clara: «No hay uranio, no hay dólares». El flujo de capital hacia la economía iraní está estrictamente condicionado a la salida física del material nuclear del país.

 

  • Suspensión del enriquecimiento: El borrador contempla que Teherán detenga sus actividades de enriquecimiento, aunque la duración exacta de esta congelación sigue siendo el principal punto de disputa en el «tira y afloja» diplomático.EEUU había hablado de 20 años, Irán de mucho menos.

 

  • Apertura estratégica: El acuerdo propone un intercambio directo: la apertura del Estrecho de Ormuz por parte de Irán a cambio del levantamiento del bloqueo naval estadounidense, permitiendo un «respiro» a la economía global antes de cerrar los detalles definitivos sobre el desmantelamiento de infraestructura.

 

Y ahora, es necesario analizar cómo ve Israel el tema.

 

Tras muchas horas de silencio, el Primer Ministro Biniamin Netanyahu recalcó que el Presidente Donald Trump le aseguró que se mantendrá firme en sus exigencias a Irán en el tema nuclear. Según un reporte del periodista Amir Ettinger en el portal israelí Ynet, una alta fuente política israelí señaló que la administración Trump mantiene una coordinación estrecha y asegura que no firmará ningún pacto definitivo que no incluya el desmantelamiento total de las infraestructuras nucleares de Irán y la salida obligatoria de todo el uranio enriquecido de su territorio.

 

Pero esta  versión de una «rendición absoluta» exigida por Washington choca de frente con la realidad que se transmite desde Teherán. El ya citado Ettinger y el periodista  Lior Ben Ari , destacaron en el mismo portal el categórico desmarque del régimen iraní. Citando a agencias oficiales de noticias como Tasnim y Fars, detallan que las autoridades iraníes califican de «absolutamente falsos» los reportes de que aceptarán entregar sus reservas o detener el enriquecimiento a largo plazo. Es más, habría una directiva interna crucial: el Líder Supremo, Mojtaba Khamenei, habría ordenado explícitamente retener dentro de las fronteras iraníes el uranio enriquecido al 60%, un umbral técnico crítico que sitúa a Teherán a un paso de la bomba. Según el esquema iraní recogido por los periodistas, el pacto actual solo aborda el fin de la guerra, postergando el debate nuclear para una fase posterior de sesenta días.

 

Las «zonas grises» y el peligro del uranio nativo

 

Es precisamente en esa postergación de los detalles técnicos donde los analistas militares encuentran los mayores motivos de alarma. En un exhaustivo análisis estratégico, el reconocido experto Ron Ben Yishai advierte que «entrar a la sala de negociaciones con los iraníes ya es empezar perdiendo». Ben Yishai desglosa los puntos más finos de la discordia y señala que, en lugar de la expulsión del material exigida por EE. UU., en Teherán se plantea la opción de simplemente diluir el uranio al 60% a niveles más bajos.

 

Para Israel, como apunta Ben Yishai, la sola idea de permitir que Irán mantenga capacidades de enriquecimiento nativo en su suelo —incluso a niveles bajos del 3,67%— es inaceptable, ya que legitima una infraestructura que puede reactivarse en cualquier momento. Con un inventario actual que, según datos de la OIEA citados en el debate, ronda las 11 toneladas de uranio (incluyendo unos 440 kg de alta pureza), el riesgo de dejar el material bajo custodia de Teherán es visto por el estamento de seguridad israelí como una vulnerabilidad intolerable.

 

¿Y los misiles?

 

Ron Ben Yishai agrega que el borrador-aún no confirmado como acuerdo ordenado a firmar- deja de costado el arsenal de misiles balísticos y drones de largo alcance de Irán. Los misiles no sólo han sido destructivos al impactar en Israel en la última guerra, sino que deben verse como un elemento clave en el eventual transporte de una ojiva nuclear hacia la meta.

 

El dilema del «Estado Umbral»

 

Mientras la presión interna en EE. UU. empuja a Trump hacia un logro diplomático rápido, el escepticismo en el ala dura republicana —donde figuras como Mike Pompeo o Ted Cruz ya acusan al presidente de adoptar el «manual de estrategia de la era Obama»— no es pasado por alto en Jerusalem.

 

Para Trump, el que se le acuse de no haber logrado nada mejor que Obama en el 2015, es catastrófico. Para Israel, puede tratarse de un serio peligro a su seguridad. Los citados Lior Ben Ari y Amir Ettinger citan al Dr. Uri Nissim Levy, israelí,  (presidente del Foro Nuclear Mundial), explicando que Irán ya opera, de facto, bajo el estatus irreversible de un «Estado umbral nuclear» que busca emular el modelo de resistencia de Corea del Norte. Si la presión económica y estratégica extrema es sustituida por un pacto intermedio lleno de vacíos, Israel y Occidente estarán lidiando con un peligro concreto.

 

Es bien sabido que a pesar de todos los daños que sufrió-que fueron muchos- Irán actúa como si hubiera vencido. Y si quedan en sus manos elementos para que en unos años vuelva a engañar al mundo en relación a sus ambiciones nucleares militares, ese sería el peligro mayor.