El huevo de la serpiente

21/Jul/2022

Aurora- por Dra. Bejla Rubin

Aurora- por Dra. Bejla Rubin*

Cuando a Hitler le fracasa el golpe de estado –“Puntsch”- en 1923 y es encarcelado, en ese contexto escribe lo que luego llevaría a cabo: gasear a los opositores políticos y exterminar a la “raza” inferior, la judía para dejar a Europa limpia de la sangre impura para que no contamine la pureza aria. En la foto: Hitler conversando con Ernst Hanfstaengl y Hermann Göring, 21 de junio de 1932 – Wikipedia – CC BY-SA 3.0

Miente, miente que algo quedará (Josef Goebbels ministro Propaganda nazi)

El huevo de la serpiente es transparente, todos lo ven pero pareciera que quedaran perplejos, hipnotizados mirándolo, estáticos sin hacer nada.

Saben que ahí se está gestando una serpiente venenosa, la ven crecer lentamente, no obstante nadie reacciona, nadie pisotea a ese huevo nefasto, quizás esperando se produzca un milagro, que en todo caso no sería lo más grave, pero lo peor es que a pesar de ver que se está avecinando una catástrofe, un Mal, no obstante el pueblo ya adiestrado, adormecido, a ser “populachero”, niega la realidad y comienza a convivir con ella, y peor aún, a comulgar con esa futura serpiente ya nacida que los va a gobernar, hostigar y tragar.

Esto aconteció con el nazismo. Cuando a Hitler le fracasa el golpe de estado –“Puntsch”- en 1923 y es encarcelado, en ese contexto escribe lo que luego llevaría a cabo: gasear a los opositores políticos y exterminar a la “raza” inferior, la judía para dejar a Europa limpia de la sangre impura para que no contamine la pureza aria.

Ese libro habría de ser su legado testamentario: Mein Kampf. Su Lucha interior, su fantasma y El Judío le vino como anillo al dedo, le hizo de síntoma, entendido en su definición cuando se inventa a un enemigo que le haga de causa, de orientación sublime a su banal y estúpida vida. Y es así como este insignificante Cabo Adolf Hitler, un don nadie, un cobarde que luego de la Gran Guerra hace una ceguera histérica y ni bien asume como Canciller de Alemania en 1933 manda a matar a su oftalmólogo judío, que no sólo lo extermina por su condición de judío, sino que el verdadero motivo es para que no se sepa de su histeria, su cobardía, sus ataques de pánico, siendo que debía dar la imagen, como el nuevo Führer de la Patria, de mostrarse sin mácula, un héroe teutón valiente, único, un Dios Thor del Hades en la tierra germana.

Y de esta manera, como precisa recaudar dinero para la futura guerra que ya tenía en mente, comienza a ensañarse con la comunidad judía. Se los obliga a dejar sus cátedras, cerrar sus negocios, no podían ejercer ni el derecho, ni la medicina, ni la odontología y ningún cargo público.

Y en la noche del 9 de noviembre de 1938 autoriza la Kristallnacht donde saquean negocios judíos, rompen sus vidrieras, queman sinagogas, y todos estos perjuicios no debían pagarlos las aseguradoras alemanas sino los propios judíos damnificados.

También se realiza en esa noche una gran fogata con quema de libros y entre los autores proscriptos en ese incendio figuran Goethe, Heine, Marx, Freud, Brecht, Thomas Mann, Stefan Szweig, unos por su condición de judíos, otros debido a su pensamiento liberal que no cuadraba con la incipiente ideología totalitaria que comenzaba a regir en la nueva Germania que debía durar 1000 años.

El huevo de la serpiente alemán comienza a gestarse con la rígida ideología prusiana y el concepto de imperialismo guerrero teutón de expansión que pone en práctica Hitler durante la Segunda Guerra Mundial usando como excusa de que la sangre aria pura no debía mezclarse con la impura de los semitas y los gitanos, luego iría también por los eslavos.

Pero ese era un argumento dado a la “chusma” o cultura populachera, volkisch, según la denominara Hannah Arendt, pero el verdadero motivo era recuperar territorios perdidos por el Tratado de Versalles en 1918, y con la excusa de derrocar al comunismo deciden invadir Rusia para apropiarse del petróleo de los Urales y en ese proyecto inicial tuvo socios mundiales pues cada uno reclamaba su parte del oro negro, inclusive hubo un pacto secreto al respecto entre Hitler y Churchill en la tesis del historiador Carlos De Nápoli. En cuanto a Alemania hubo 84 empresas que ofrecieron su aporte para esta guerra pues esperaban beneficiarse por un lado con el petróleo ruso, por el otro, como se vio luego con los campos de concentración, con la mano de obra esclava y así de forma gratis hacer crecer sus dividendos sin pagar salarios. Una de las empresas más ominosas fue la I.G.Farben Industrie, hoy la Bayer, donde construyó con su capital un lugar en Auschwtiz para que acontezcan todo tipo de experimentos con cobayos humanos, y en ese proyecto se sumó gustoso el Dr. Joseph Mengele.

Volviendo al estado político y económico de la Alemania preguerra, comienzan a cobrar visados para emigraciones, pero a condición de que el emigrado deje todo su patrimonio, bienes, oro, joyas y propiedades, y todas estas riquezas pasaban a engrosar las arcas del Tercer Reich, y esa fue la intención, comenzar a recaudar dinero para el armamento que se iba fabricando en subsuelos dado que no obedecían a lo dictaminado en el Tratado de Versalles una vez perdida la Primera Guerra Mundial.

¿Quién recibe a los judíos?

El tema dramático es que ningún país quería recibir y alojar a los judíos alemanes y dado el mandato británico en Palestina tampoco se los dejaba viajar a la Tierra Prometida pues los ingleses hacían pactos con los árabes para que esto no acontezca a cambio de recibir petróleo. Y este drama por parte de los ingleses también continuó después de finalizada la guerra, donde las pobres criaturas huérfanas del nazismo, se los tenía hacinados en campos de refugiados en Chipre, Caraoles, donde tan sólo con barcas clandestinas, a cuenta gotas, lograban llegar a Palestina.

En 1938, entre el 6 al 15 de julio de ese año, se da la Conferencia de Evian donde participan 39 organizaciones filantrópicas privadas de las cuales 20 eran judías. Allí exponen el trato cruel y criminal que sufrían los judíos y los opositores políticos bajo el régimen nazi.

La Argentina también fue representada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, con lo cual la opinión pública argentina estuvo bien informada de lo que acontecía con la comunidad judía en Europa a través de los periódicos de la época: La Prensa, La Nación y Crítica.

Cabe destacar que, en marzo de ese mismo año, 1938, ya se había anexado Austria a Alemania, y el siguiente paso fueron los Sudetes de Checoslovaquia.

Los europeos a pesar de esta información comienzan a celar y cerrar sus fronteras, y en el continente americano sólo República Dominicana y una medida cuota los EEUU, son los que reciben a los judíos. El resto de los países después de la Conferencia de Evian fortalecen sus fronteras y cierran sus puertas a quienes quieran emigrar de Alemania, el efecto no fue a favor sino todo lo contrario. Mi conjetura es que obrando así pensaban que Alemania no tomaría represalias, o bien por ventajas económicas. Y otra vez el vil metal tuerce la balanza y no en pos de defender la dignidad y el derecho a la vida. Ergo toda Europa fue cómplice de la barbarie nazi, ya sea por colaboración, ya sea por omisión y hacer la vista gorda, total Hitler llevaba a cabo el imaginario colectivo de exterminar a la raza judía culpable de todos los males, tanto del pasado como su repetición en el presente cuando se los acusa de hacer negocios con la pandemia de Covid.

Argentina cerró sus fronteras en 1938. El instrumento legal que se empleó para la toma tal decisión fue el decreto N° 8972 del 28 de julio de 1938, a pocos días de la Conferencia de Evian que aconteció en julio del mismo año.

El argumento artero que esgrimió la Argentina para no recibir a los judíos alemanes fue de orden económico aduciendo que hubo una gran sequía que produjo desempleo y debido a ello no pueden recibir inmigrantes. Pero dar esa excusa económica era una gran falacia dado que este país se destacaba por su abundancia y bienestar económico. Sí dejaron entrar en esa misma época a inmigrantes vasco españoles franceses escapados del franquismo y la guerra civil española, no así a los pobres judíos que intentaban huir de la masacre nazi, y tal negación se debía a prejuicios irracionales milenarios, dando sentado por dicho decreto que quedaba totalmente prohibido el ingreso de judíos a la Argentina.

Tomamos las palabras sentidas del Dr. Ernesto Alemann dadas en el año 1943 que intentó ayudar a quienes huyeron del lll Reich entonces dice: “resulta difícil desprenderse del pensamiento de cuánta ventaja hubiera podido sacar Argentina de ésta inmigración política, con solo haber sido más liberada, más humanitaria y más amplia de miras en estos diez años dramáticos de la Historia Universal, y cuántos padecimientos hubiera podido evitarse, cuántas vidas valiosísimas hubieran podido salvarse que, a trueque del permiso de desembarco, hubieran puesto al servicio de la Argentina toda su fuerza, todas sus experiencias y todos sus conocimientos, durante una vida entera”.

* Dra. en Psicología, autora de la tesis editada en 2012, Letra Viva Editorial, Buenos Aires, Argentina. Título: Auschwitz Paradigma del Mal del siglo xx. Análisis psicoanalítico, social y político. 

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