El horror del Holocausto del que fueron víctimas millones de personas durante el dominio de los nazis en Alemania entre 1933 y 1945 se hizo presente en el 64to. Festival de Berlín con el filme «German Concentration Camps Factual Survey», un testimonio impresionante sobre los campos de exterminio que se vio aquí por primera vez en su versión completa y restaurada.El filme, que forma parte de la sección Forum de la Berlinale, fue proyectado en el viejo Delphi Filmpalast, en una función repleta de gente de todas las edades que quedaron atónitos en sus butacas, en un silencio casi completo y sepulcral, roto levemente en distintos momentos por reacciones de horror y algunos llantos reprimidos.Se trata de un documental impactante, crudo y demoledor, restaurado recientemente por el Imperial War Museum de Londres, que reúne imágenes tomadas por distintos soldados y camarógrafos británicos, estadounidenses y soviéticos entre 1944 y 1945, después del desembarco aliado en Normandía y la retirada de los ejércitos nazis hacia Berlín.El filme fue realizado en aquella época por los aliados con la intención de mostrar las atrocidades del régimen nazi, exhibir frente a cámara a algunos de sus responsables, escuchar las declaraciones de los sobrevivientes y de sus victimarios y así, con todo eso, dejar un testimonio único e imborrable para las generaciones venideras.Si bien una versión anterior había sido exhibida con otro título en Berlín en 1984, esta fue la primera vez que «German Concentration Camps Factual Survey» fue proyectada al público con todas sus imágenes restauradas, algunos efectos de sonido y unas seis bobinas más de material fílmico recuperado y dejado como nuevo.El filme muestra cómo millones de judíos alemanes y europeos, a los que se sumaron personas de diferentes naciones y etnias, fueron detenidos y transportados a más de 200 campos de concentración desperdigados por Alemania y otros países ocupados, donde fueron exterminados de la manera más horrorosa por la maquinaria de muerte ideada por Adolf Hitler.A la espera de que les llegara su turno para las cámaras de gas y los crematorios, muchos otros murieron de hambre, frío o simplemente consumidos por el Tifus, salvo algunos sobrevivientes que tuvieron la suerte de ver llegar a los aliados, mientras permanecían agolpados de a cientos o miles en pequeñas cabañas, raquíticos, deshumanizados.Este documento histórico, que genera espanto por la crudeza de las imágenes de muerte y humillación, comienza en el campo de concentración de Bergen-Belsen, donde los cadáveres de los que alguna vez habían sido personas y quedaron convertidos en piel y huesos eran amontonados de a cientos a la intemperie, con una indiferencia atroz, como si simplemente se tratara de bolsas de basura.Si la intención de los documentalistas -entre los que ayudaron a hacer el filme se encontraba Alfred Hitchcock- era revelar al mundo las atrocidades de los nazis de manera cruda y sin sensacionalismos, lo cierto es que el filme entero es un enorme golpe a la sensibilidad y dignidad humanas, que plantea hasta qué punto una persona con poder sobre otra se puede convertir en una bestia insensible.Sólo en Bergen-Belsen los aliados encontraron a más de 10.000 muertos, a los que obligaron a los propios nazis detenidos a cargar y enterrar en varias fosas comunes, y otros 15.000 moribundos, muchos de ellos enfermos de Tifus, a los que alimentaron, vistieron y asistieron médicamente, intentando hacerles recuperar su humanidad.El mismo panorama aterrador, o incluso mucho peor, mostraban otros campos de concentración construidos en Alemania, como por ejemplo el de Auschwitz-Birkenau, uno de los centros de extermino más tristemente célebres debido a que allí los nazis asesinaron en las cámaras de gas a varios millones de personas.Más allá del horror que producen las imágenes de cientos de cadáveres apilados o de los restos de algunas personas que fueron prendidas fuego cuando los nazis escapaban y quería borrar los rastros de su barbarie, lo que más aterra de la película es la compleja maquinaria de muerte ideada por Hitler y sus altos mandos.No sólo pensaron el modo más económico y veloz de matar de a miles de personas por día y hacerlas cenizas en los crematorios, sino que se aprovecharon de sus pertenencias e incluso de sus restos humanos para hacer negocios, juntando en bolsas sus cabellos, quitándoles sus dentaduras o incluso haciendo jabón con sus huesos.El gesto político y social de los organizadores de la Berlinale al programar este filme es enorme, ya que «German Concentration Camps Factual Survey» se convirtió en un espejo oscuro y deforme donde los alemanes que asistieron a la proyección pudieron verse reflejados en una parte imborrable de su propia historia, y así reflexionar sobre el horror del Holocausto.
El horror del Holocausto se hace presente en la Berlinale
13/Feb/2014
Terra, Argentina