«Pueblo, recientemente nos visteis en la colinas de
Sham [Levante] y la tierra de Dabiq [un pequeño pueblo de Siria cargado de
simbolismo para los yihadistas], cortando las cabezas de quienes han cargado
con la cruz durante mucho tiempo y están llenos de resentimiento contra el
islam y los musulmanes. Hoy estamos al sur de Roma, en la tierra del islam, en
Libia, enviando otro mensaje», clama el ‘muyahidin’ (guerrero santo),
reivindicando poco después el legado de Osama Bin Laden.
La mención de la capital italiana como objetivo ansiado no
es nueva. Roma, cargada de simbolismo por albergar el trono de la cristiandad,
resuena desde hace meses en la extensa propaganda del IS, que ha hecho sombra a
Al Qaeda en el yihadismo internacional tras declarar en junio un califato en
amplias zonas de Siria e Irak.
El pasado 26 de enero, varias semanas después del ataque a la
sede parisina del semanario ‘Charlie Hebdo’, el portavoz oficial del IS Abu
Mohamed al Adnani llamó en una alocución de audio «a los ‘muyahidines’ en
Europa y el infiel Occidente y en cualquier otro lugar a atacar a los cruzados
en su propia tierra y allá donde se encuentren».
En el mensaje, Al Adnani instó a «cualquier musulmán
con capacidad de derramar una sola gota de sangre de los cruzados a que lo
haga, ya sea con un artefacto explosivo, una bala, un cuchillo, un coche, una
piedra e incluso una bota o un puño». Y aprovechó para vender el sueño de
la conquista de Roma: «En un corto plazo de tiempo, con el poder y la
fortaleza de Alá, esta cruzada fracasará y nos citaremos en Jerusalén y Roma,
antes de lo cual los ejércitos cruzados serán derrotados en Dabiq. De hecho,
ellos lo ven como lejano, pero nosotros lo consideramos próximo», añadió.
La expansión territorial, objetivo primordial
En noviembre, la expansión futura del IS centró un número de
‘Dabiq’, la publicación en inglés de su potente maquinaria de propaganda.
«La bandera del califato se elevará sobre la Meca y Medina. Se alzará
sobre ‘Bait al Maqdis’ (Jerusalén) y Roma incluso con el desprecio de judíos y
cruzados», amenazó el panfleto. Y advirtió: «El Estado Islámico está
aquí para quedarse pese al desprecio de todos los cristianos, judíos,
politeístas y apóstatas. Continuará extendiéndose por todos los rincones de la
tierra».
«La sombra de esta bendita enseña -detalló- se
expandirá hasta cubrir todas las partes de la Tierra, llenando el mundo con la
verdad y la justicia del islam y erradicando la falsedad y tiranía de la
‘yahiliya’ (sociedades impías que han renunciado a hacer de la religión el
centro de su vida)».
Unas semanas antes, la capital italiana se había colado
también en los renglones de una grabación de audio del autoproclamado califa,
Abu Bakr al Bagdadi: «La marcha de los ‘muyahidines’ (guerreros santos)
continuará hasta alcanzar Roma, con la ayuda de Alá». El sueño incierto de
Roma también desvela a los combatientes yihadistas que han emigrado hasta los
confines del califato. «¡Al fin tenemos sección marítima del Estado
Islámico! Temed infieles. Pronto cruzaremos el mar e invadiremos Roma»,
dice este lunes un militante en su cuenta de Twitter adjuntando la fotografía
de varios batallones de hombres armados que agitan la bandera del IS a bordo de
pequeños botes.
El Estado Islámico: ‘Conquistaremos Roma’
18/Feb/2015
El Mundo, España, Por Francisco Carrión