En esta entrega de sus artículos sobre
«El fútbol y el nazismo», el director científico del Instituto
Histórico de la Sociedad de Resistencia y Contemporáneo de Novarese y
Verbano-Cusio-Ossola «P. Fornara » nos cuenta sobre del Ajax y la Copa del Mundo 78 en Argentina. Y de otros
eventos, algunos alucinantes.
Domingo 25 de junio de 1978, 15:00 Hs. Estadio
Monumental de Buenos Aires,
Se estaba por definir la final del Campeonato
Mundial de Fútbol-1978- entre Holanda y Argentina. Entre los dos capitanes,
RuudKrol y Daniel Passarella, estaba el árbitro nombrado originalmente por la
FIFA. La Federación argentina, no lo quería al árbitro israelí Abraham Klein,
considerando que las muy buenas relaciones políticas entre los Países Bajos e
Israel podrían impedir la imparcialidad del arbitraje. El régimen del general
Videla quería ganar el campeonato por cualquier medio para lograr y consolidar
la popularidad del gobierno.
Pero ni Klein ni los argentinos tenían
conciencia de que las circunstancias de la Argentina de ese momento, también
estaban relacionadas con un pasado trágico de la historia holandesa. RuudKrol uno de los jugadores del equipo
holandés era hijo de KukiKrol, quien había sido un centroforward muy popular en
Amsterdam, y había sio uno de los mejores futbolistas de su generación. Después
de la capitulación de los Países Bajos el 14 de mayo 1940, Krol había formado
junto a Leo Horn, uno de los grupos más tenaces de la Resistencia Holandesa.
Después de la guerra, Horn se convertiría en un famoso árbitro internacional.
Uno de los objetivos fundamentales del accionar de Krol y de su grupo fue el
rescate y la protección de la población judía en tan terribles circunstancias..
En 1941, de hecho, vivía en Ámsterdam junto
con los aproximadamente 140.000 ciudadanos judíos definidos como tales por las
leyes de Nuremberg. Constituían alrededor del 13% de la población de la ciudad.
La mayoría de ellos vivían enJodenbuurt, el barrio judío, donde habían vivido
Rembrandt y Spinoza. Los lazos entre el
equipo de Ajax y los residentes del Barrio Judío habían comenzado en los años
veinte, cuando el fútbol se convirtió en el deporte más popular en el país.
Dentro de la comunidad habían surgido cinco pequeños equipos judíos, pero la
población del distrito era casi toda de modesta condición económica. Hasta el
advenimiento del profesionalismo, ser parte de un equipo, o de un club, como lo
era entonces-era bastante caro, un poco «como hoy ser parte de un club de
golf o tenis. Fueron muy pocos, entonces, los judíos que podían darse el lujo
de ser parte de uno de esos equipos; menos aún ser parte de Ajax. El más famoso
de ellos fue Eddy Hamel, que jugó en el equipo entre 1922-30, jugando 125
partidos y marcando 8 goles.
Desde
ese momento la mayoría de los habitantes del Jodenbuurt se hicieron seguidores
del Ajax, incluso aquellos que nunca podían darse el lujo de ir al estadio. El
domingo por la tarde, las gradas de madera del estadio del Ajax se convirtieron
en un lugar de encuentro para los judíos, unidos por una idea de comunidad.
Tanto es así que cuando en 1938 se jugó el partido contra el Admira Viena, y
los jugadores austriacos homenajearon a la bandera alemana con el el saludo nazi, el estadio estalló en
atronadores silbidos de reprobación y muchos espectadores se retiraron del
estadio.
Amsterdam, Jodenbuurt (barrio judío), 1942
La ocupación alemana puso fin a esta práctica,
entre 1940 y 1945 en los Países Bajos fueron deportados unas 107.000 judíos a
los campos de exterminio;sólo sobrevivieron 5.450. Este es el porcentaje más alto en comparación
con el conjunto de la población judía y el mayor porcentaje de muertes en el
número de deportados registrados en los países ocupados de Europa Occidental.
Esta impresionante cifra es el resultado de la combinación de varios factores.
En primer lugar, del régimen brutal de la Ocupación dirigida por Seyss-Inquart,
el terrible antisemita que Hitler colocó a la cabeza del gobierno holandés,
comandante supremo de las SS y de la policía.
La población judía estaba dividida entre pequeños y modestos, a veces
muy pobres comerciantes y una alta burguesía de un alto nivel económico estaban
en la misma condición de vulnerabilidad. La diferencia es que el dinero podía,
con mucha suerte y viento a favor, comprar visas para huir fuera de Europa.
Pero el factor decisivo fue la
cooperación ofrecida por los holandeses, en particular, de las oficinas de
registros, que permitieron a los alemanes
localizar fácilmente a los ciudadanos judíos. Más difícil es decir cuál fue el
comportamiento general de los holandeses. El mito de la tolerancia holandesa,
que se esforzaba por salvar a sus perseguidos ciudadanos perseguidos, perduró
durante un tiempo, escondiendo la indiferencia que tuvo la mayor parte de la
población hacia la deportación de los judíos hacia los campos de la muerte.
Fueron palabras muy importantes las que
pronunció la Reina Beatriz en su discurso
en Israel el 28 de marzo de 1995 en las que reconoció que los holandeses
no habían sido capaces de evitar el exterminio de sus conciudadanos judíos. En
tanto que rindió tributo a los que habían formado parte de la Resistencia
arriesgando sus vidas por salvar a sus desgraciados conciudadanos judíos. Eso dejó que las opciones morales de cada
uno, fueran demasiado débiles para evitar la destrucción que sobrevino
justamente por lo debiles que eran. Tal vez esta es la lección que debemos
aprender.
La misma dinámica tuvo lugar en el mundo que
giraba en torno a los equipos de fútbol. El Ajax, en particular, ya que en el
momento de la ocupación fue el club que tenía el mayor número de integrantes
judíos. Pero en 1941 fueron expulsados
los que eranaccionistas, por orden del régimen de ocupación; muchos otros
renunciaron antes de ser echados. Junto a esta aquiescencia indolente otros
tuvieron la voluntad de mostrar su desaprobación por lo que estaba sucediendo.
Esto está mostrado en un extracto del informe de 1941-1942 publicado por Simón
Cúper en su libro «El Ajax, El Holandés, La Guerra» que alude
claramente a las deportaciones en curso, mostrando solidaridad y temor por el
destino que les esperaba. Entre ellos estaba Eddy Ámel. Aunque nació en Nueva
York en 1902 y había conservado la ciudadanía estadounidense, en 1942 fue
deportado a Birkenau, donde fue asesinado el 30 de abril de 1943.
Incluso las elecciones individuales tomaron
diferentes direcciones bajo el impacto de la Ocupación. El capitán del equipo
que ganó campeonatos en 1918 y en 1919, JoopPelser, desde finales de los años
treinta se había unido al partido nazi holandés nacionalsocialista con su
familia. Su hijo, Jan, entró a las Waffen SS, luchando en el Frente Oriental.
Pelser En 1942 comenzó a trabajar para el LippmanRosenthal Bank, un banco que había sido robado a sus
propietarios judíos y transformado en una agencia que evaluaba los activos de
la gente que fue enviada a los campos de exterminio. Piet van Deijck, titular
del primer equipo, fue parte de una banda que asaltó las casas de los judíos
deportados. Después de la guerra, también se lo acusó de haber denunciado a la
Gestapo a ciudadanos holandeses, aunque la acusación nunca fue probada.
FoekeKermer, entrenador de las divisiones cadetes y juveniles del equipo, había
denunciado a cincuenta personas que se habían ocultado y había servido como
supervisor en los campos, donde se informó de los abusos que había infligido a
los prisioneros.
KukiKrol y Leo Horn en cambio optaron por
unirse a la Resistencia, formando un grupo que tuvo una actividad constante
hasta el final de la guerra. Fue una experiencia que marcó indeleblemente a
ambos. Horn tuvo que recurrir a un poderoso somnífero hasta el final de sus
días para ser capaz de tolerar los recuerdos atroces que lo asediaban regularmente
cada noche. Krol nunca pudo salir realmente de los años de guerra. Entrevistado
largamente por Kuper en 1999 cuando estaba escribiendo su libro sobre el’Ajax,
estaba todavía tan sacudido emocionalmente por sus recuerdos que finalmente no
se sentía capaz para usar la información relacionada con su historia y permitir
que fuese citado oficialmente.
El grupo estaba formado por diez personas que
actuaban en absoluto secreto, llevando a cabo acciones militares, especialmente
saboteando las líneas de comunicación del ejército alemán, y el mantenimiento
con vida, en una red de alojamientos, ocultando durante largos períodos a
judíos quienes había logrado ayudado a escapar de la deportación. Uno de los
centros de la organización era la tienda de KukiKrol, quien fue identificado
por la policía alemana. Krol pudo escapar, porque casualmente no se encontraba
en la tienda en el momento del ataque.
El Ajax, comenzó a ser identificado con los
judíos desde los años sesenta, cuando los aficionados de los equipos rivales
comenzaron a identificarlo como al rojo y blanco «equipo de los
judíos» con la intención de denigrarlos, invocando un nuevo Auschwitz o
reproduciendo el silbido de las cámaras de gas, a la entrada de los jugadores
en el campo de juego. Por cierto, no sólo en los Países Bajos: en 2003, cuando
el Ajax jugó un partido de copa en Roma, los tiffosi aficionados les dieron una
“cordial” bienvenida a los holandeses con una pancarta que decía: «Y
ahora… vayan a tomar una ducha».
Pronto los seguidores del Ajax, se afirmaban
orgullosamente en su identificación, cantando en voz alta «Judíos!» Y
ondeaban banderas con la estrella de David, más conocida como la estrella del
Ajax en los estadios, donde desenrollaban enormes banderas israelíes.
El Ajax, sin embargo, ya no era el equipo de
los Judíos de Jodenbuurt de los años treinta. Durante la ocupación, la zona
había sido convertida en un gueto por los alemanes, que la habían cercado con
alambre de púas, para encerrar a los judíos y proceder a su deportación. Como hemos
visto, al final de la guerra no había vuelto casi nadie. El barrio se había
convertido en un montón de ruinas y las casas que quedaron vacías fueron
saqueadas; incluso los marcos de las puertas fueron utilizados como leña. De
los cinco equipos de fútbol judío que habían existido no había quedado
nada.
En 1949, dos niños, SjaakSwart y BennieMuller,
fueron aceptados en la división juvenil del Ajax. El padre de Swart vendía
arenques en el mercado, la familia Muller poseía un puesto de frutas y
verduras.
En 1956 Swart con dieciocho años de edad,
debutó en el primer equipo, al año siguiente entró Muller. Swart – cuyo apodo
se convirtió significativamente en Sr. Ajax – jugó 596 partidos oficiales con
la camiseta del Ajax, ganando ocho campeonatos, tres copas y una Copa
Intercontinental; Muller se convirtió en el capitán del Ajax y de la selección
holandesa. Nació el equipo del gueto. La identificación se hizo aún más fuerte
unos años más tarde, cuando un grupo de empresarios judíos comenzaron a formar
parte del Consejo de Administración del Ajax y a invertir fuertemente en el
equipo, que se convirtió rápidamente en el más fuerte de Europa.
En 1964 fue elegido presidente del club Jaap
van Praag. Sus padres y su hermana murieron en los campos de la muerte y él había
logrado escapar. Uno de los principales financistas del equipo fue MaupCaransa,
promotor inmobiliario y propietario de vastas áreas de Amsterdam. Sus padres y
sus cuatro hermanos fueron asesinados por los nazis. Hijo de un comerciante de
carbón, Caransa había comenzado a trabajar a los doce años en el barrio judío
con un carrito en el que vendía petróleo y carbón.
El 15 de noviembre de 1964 en el campo de
Groningen debutó en el primer equipo el famoso Johan Cruijff de 17 años. Dos
años más tarde, el 7 de diciembre de 1966, en el partido de ida de los octavos
de final de la Liga de Campeones, el Ajax derrotó por 5-1 Liverpool, gran
favorito para la victoria final. Ese grupo de chicos que crecieron alrededor
del viejo estadio había comenzado a subir en el mundo.
RuudKrol conocía muy bien esta historia. Su
padre, hasta su muerte en el 2003, había
mantenido en su cafetería la fotografía del muchacho capturado por los alemanes
en su negocio. No pudo, sin embargo, saber que en 1947
Abraham Klein, un chico de 13 años refugiado de Hungría y Rumania, en el camino
hacia Israel se había alojado durante un año en los Países Bajos, junto con
otros cincuenta chicos, asistiendo a la escuela en la ciudad de Apeldoorn. Se
lo había contado años después a SimonKuper. Ni Klein podía haber sabido del
papel desempeñado por el padre de Krol durante la Ocupación, ayudando a escapar
de la deportación a los judíos que estaban en Holanda.
Daniel Passarella, no era el capitán del
equipo argentino, había heredado el brazalete de Jorge Carrascosa, lateral
izquierdo del club Huracán, que había renunciado a la selección nacional por no
apoyar al régimen de Videla. El lugar de la izquierda de la defensa, sin
embargo, fue para Alberto Tarantini, quien reveló en una entrevista hace unos
años, de que tres de sus amigos fueron capturados por los militares y que aun
hoy figuran como desaparecidos. A trescientos metros del estadio Monumental de
Buenos Aires estaba la Escuela de Mecánica de la Armada Argentina.
En los primeros días después del golpe de
Estado de 1976 se utilizó el edificio para llevar a las personas detenidas; más
tarde se convirtió en el lugar que estaba destinado a hacerlos desaparecer.
Incluso en esa tarde de junio continuó la tortura de los prisioneros detenidos
fuera de cualquier proceso legal, el modo
en que el régimen del general juzgó a sus oponentes. Muchos años más
tarde, en sus memorias publicadas en 2009, el centrocampista del Tottenham,
Osvaldo Ardiles, jugador elegante y con gran sentido táctico, va a tratar de
poner orden en el tumulto de los recuerdos de lo sucedido aquella tarde:
«Estábamos compitiendo en la final en el estadio de RiverPlate, a pocos
cientos de metros se hallaba la Escuela de Mecánica. Sólo después descubrimos
que era el principal centro de detenciones y torturas de la Marina”.
Puede uno preguntarse, hasta cuando la gente
pudo seguir mirando hacia otro lado, fingiendo no haber visto. Pero nos tememos
que la respuesta se perdió en el viento. Tal vez para siempre.
El equipo del gueto
15/Abr/2015
Milim Cultural Nº 207, Por John A. Cerutti