El Ejército de Turquía impone silencio a los refugiados sirios

16/Jun/2011

El Observador

El Ejército de Turquía impone silencio a los refugiados sirios

16-5-2011 Prohibición. Los que escapan de las revueltas no pueden hablar con la prensa
Hay 3.500 personas adentro», dice un sargento turco que vigila el campo de refugiados de Boynuyogun, el último que las autoridades turcas y la Media Luna Roja han establecido para acoger a los miles de sirios que huyen de la represión del régimen de Bashar Al Asad.
Boynuyogun se ha levantado prácticamente sobre la frontera, apenas a cinco kilómetros del llamado Embalse de la Amistad Turco-Siria, inaugurado en febrero por los gobiernos de ambos países entre grandes fastos y signos de cooperación.
Ahora el ambiente ha cambiado completamente: educados oficiales del Ejército turco piden disculpas por no poder ofrecer más información e impiden a los periodistas acercarse al campo, cuyas vallas están cubiertas por loneta blanca para que nadie pueda mirar dentro.
Por el momento, los cuatro campamentos establecidos (Boynuyogun, Altinözü y los dos de Yayladagi) están llenos, con un total de 8.538 refugiados. Pero el flujo de sirios que escapan de la brutal represión no cesa, por lo que están en preparación otros dos.
Los diarios turcos aseguran, sin citar fuentes oficiales, que entre 8.000 y 10 mil sirios esperan al otro lado de la frontera para cruzar hacia Turquía.
Media docena de policías guardan la entrada del segundo campo que se prepara en Altinözü. El periodista de EFE se acerca a ellos y pregunta cuántos sirios hay dentro.
«No podemos dar información», responde el jefe. «Tú eres el periodista, investiga y averígualo tú mismo», corta en seco.
Un sirio con su hijo de 3 años descansa junto a un árbol cercano. Relata que viene de Yisr al Shugur, la localidad asaltada por la tropas sirias tras días de ataques.
«No lo sé», responde cuando se le inquiere cómo es la situación allá, pues se les ha aconsejado que no hablen con la gente. «Nos gusta (el primer ministro turco, Recep Tayyip) Erdogan», se limita a decir ante el comentario del periodista de que este pidió ayer al presidente sirio, Bashar Al Asad, que detenga la violencia.
Después se hace el silencio. Fin del diálogo.
En el campo de Yayladagi la situación es similar: no hay forma de conseguir información. Los campamentos están vallados y cámaras de seguridad vigilan los movimientos dentro y fuera durante las 24 horas del día.
A los empleados también se les ha ordenado que no den información y solo se permite que familiares cercanos visiten a los refugiados.
De acuerdo al diario local Hatay, estas medidas de seguridad extrema comenzaron hace tres días, por orden de la delegación del gobierno provincial, algo que no ha gustado a los propios refugiados, ya que supuso cortar todos sus lazos con el mundo exterior.
Según una fuente oficial que desea permanecer en el anonimato, esta política busca garantizar la seguridad de los sirios, quienes temen que, de ser filmados o fotografiados, puedan tener problemas cuando regresen a su país.
Pero el presidente del Colegio de Médicos de la provincia de Hatay, Sinan Matkap, explica a EFE que no logra entender esta política de aislamiento.
«Junto a varias asociaciones de derechos humanos pedimos permiso para visitar los campos. Aún no nos lo han permitido», se queja. (EFE)
Más de 1.100 muertos y 10.000 detenidos
Los muertos por la represión de las protestas en Siria exceden los 1.100 y los detenidos son más de 10 mil, y entre ellos hay mujeres y niños, denunció ayer la Alta Comisaría de la ONU para los Derechos Humanos. «Hemos recibido numerosos informes denunciando el excesivo uso de la fuerza por parte de las fuerzas sirias contra los civiles, la mayoría de ellos manifestantes pacíficos», señala un informe presentado al Consejo de Derechos Humanos. El documento -que cubre el período que va del 15 de marzo (inicio de las protestas) al 15 de junio- afirma que «civiles desarmados» fueron blanco «de francotiradores ubicados en los tejados de edificios públicos y de tanques desplegados en zonas densamente pobladas». Asimismo, se utilizaron helicópteros de combate para atacar la ciudad de Jirs al-Shughur, donde se concentraron las acciones militares de los últimos días, que han causado la huida de miles de personas y que más de 8.000 cruzaran la frontera con Turquía, la mitad de ellos niños. Sin embargo, el organismo de la ONU aclaró que sus colaboradores no pudieron entrar en Siria, lo que impidió la obtención directa de información.