El drama de los refugiados de Somalia

04/Ago/2011

La República

El drama de los refugiados de Somalia

4-8-2011
CUERNO DE AFRICA. POCA COMIDA Y MUCHOS PROBLEMAS Adan Ahmed huyó hace un mes de la sequía y los combates de Somalia para refugiarse del otro lado de la frontera, en Kenia. Ahora, hace lo que puede para encontrar comida para sus hijos en el mayor campo de refugiados del mundo, Dadaab.
AFP, Dadaab, Kenia
Tal y como han hecho decenas de miles de compatriotas en estos últimos meses, Adan emprendió la larga y peligrosa marcha a través de las regiones del sur de Somalia, azotadas por la sequía y controladas por los insurgentes islamistas shebab, para encontrar refugio en Kenia.
«Esto es mejor que Somalia, pero sigue sin ser lo mejor», explica Ahmed, resignado.
Terminus Dadaab es un inmenso complejo de varios campos situado en el este de Kenia, que acoge unos 380.000 refugiados -la gran mayoría somalíes-, algunos de los cuales llevan 15 años instalados en este reino de polvo y lonas de plástico.
Las condiciones en el campo son muy difíciles y el flujo constante de refugiados hace temer por las reservas de agua potable, medicamentos, comida y espacio.
«Casi no hay comida y sobre todo (hay) muchos problemas», resume este hombre de 60 años, antes de declarar: «Para mí y mis hijos, el futuro no es nada bueno aquí».
«Durante nuestro viaje hacia aquí, fuimos atacados dos veces. Tomaron parte de nuestra ropa y nuestra comida», cuenta Howa Hasan Abdi, de 80 años, quien espera en una interminable cola a que sus nietos sean vacunados contra la poliomielitis y la rubeola.
«Cuando llegamos aquí, mis nietos recibieron tratamiento porque estaban muy enfermos y hambrientos. Ahora están curados y tenemos comida», añade esta mujer, que huyó de la región cercana a Mogadiscio, la capital somalí, hace dos meses.
«La única cosa que padecemos es que no hay baños», se lamenta. Naciones Unidas declaró el estado de hambruna en dos regiones del sur de Somalia controladas por los shebab, una rama de Al Qaeda. Estos rechazan el acceso a Somalia a las agencias humanitarias de la ONU y otras grandes ONG internacionales, lo que ha acelerado la llegada de refugiados a Dadaab.
«Todos los días llegan aquí más de 1.300 personas», dice a la AFP William Spindler, un portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). «La población no para de crecer y no hay ninguna perspectiva de que esto pare», asegura.
Para peor, un campo adyacente capaz de acoger a 40.000 personas, dotado de construcciones sólidas y baños, permanece cerrado.
Varios responsables del gobierno keniano han asegurado en varias ocasiones que dicho campo, llamado Ifo II, puede abrir, pero temen una infiltración de los shebab a su país a través de los campos de refugiados.
A la espera de que se tome una decisión sobre la apertura de Ifo II, los cooperantes humanitarios no han tenido más remedio que colocar a los recién llegados en un campo próximo donde los baños están en construcción.
«Si el éxodo de Somalia no aminora, no habrá más espacio para todos los refugiados aquí en Dadaab», aseguró Spindler, preocupado.