El caso de Air France es triste y surrealista.
La aerolínea pidió al personal de vuelo “vestir pantalones, una chaqueta suelta
y un pañuelo que cubra el cabello” cuando vuelen la línea París-Teherán que
volverá a abrir el 17 de de abril.
Noticias similares provienen de los Países
Bajos. ”Las empleadas no deben usar falda o vestido por encima de la rodilla”,
dice una directiva para los funcionarios públicos en Nieuw West, uno de los
distritos más grandes de Amsterdam y una de las zonas más pobladas por
musulmanes.
Mientras tanto, el mercado de la moda de
Europa, con empresas como Marks & Spencer, Uniqlo y Dolce & Gabbana,
abrieron sus departamentos de moda para los conceptos musulmanes de “modestia”,
el desarrollo correcto de la ropa islámica.
De acuerdo con Reuters, en 2013 los musulmanes
gastaron 266 mil millones de dólares en prendas de vestir. Y la cifra podría
alcanzar los 484 mil millones para el año 2019. Una bonanza económica para una
Europa envejecida y senil. Y el régimen iraní no es el único comprador.
El emir de Qatar Al-Thani, que ha cultivado la
mentira de ser un reformista pro-occidental, se ha comprometido a “no escatimar
esfuerzos” para difundir las enseñanzas del Islam en el mundo. Así que compró
Volkswagen, Porsche, Hochtief, la casa de moda italiana Valentino, piezas del
distrito financiero de Canary Wharf, en Londres, el club de fútbol Paris Saint
Germain y el gigante petrolero Total.
¿Y qué decir de la aerolínea italiana
Alitalia-Etihad?
El problema no es el capitalismo y la libre
circulación de capitales. El problema es que el mundo islámico utiliza este
vasto mar de dinero para someter y limitar nuestra libertad.
Es por esto que, cuando Irán aumentó la
recompensa por la cabeza de Salman Rushdie, Europa permaneció en absoluto
silencio.
Es por esto que, cuando Rohani de Irán estuvo
de visita en Roma para conseguir acuerdos comerciales por 2 mil millones de €
con empresas de Europa, el gobierno italiano cubrió las antiguas estatuas
desnudas.
Unas voces en Francia ahora han protestado
contra este vergonzoso apaciguamiento a la barbarie. El Ministro francés de los
Asuntos de la Familia y la Mujer, Laurence Rossignol, dijo que las mujeres que
usan ropa islámica son como los “Negros estadounidenses que apoyaban la
esclavitud”. La filósofa y activista de los derechos de la mujer, Elizabeth
Badinter, pidió a las mujeres boicotear las etiquetas europeas que venden ropa
islámica. “Olvida al mullah. ¡Ten algunas convicciones!”, agregó el co-fundador
de la casa de moda Yves Saint Laurent, Pierre Bergé.
Por desgracia, Europa no tiene convicciones en
la actualidad. Sólo le quedan el hedonismo y la codicia. Y el Islam entrará por
la puerta trasera de Europa.
¿Conseguirán los mulás un día cubrir las caras
y los cuerpos de las mujeres secularizadas de Europa?
El dinero islámico habla y Europa escucha
08/Abr/2016
Enlace Judío, México, Por Giulio Meotti