“¿El diálogo imposible?”- Presentación de libro de Mauricio Bergstein

16/Oct/2025

El 23 de octubre se presentará el libro «¿El diálogo imposible? – Breve historia del conflicto israelí-palestino», de Mauricio Bergstein.  La presentación tendrá lugar a las 19.00 en el auditorio San José de la Universidad Católica y la misma estará a cargo de los Dres. Gonzalo Fernandez y Julio María Sanguinetti. El Prof. Juan Roselli dialogó con el autor en torno al libro; reproducimos a continuación la versión sintetizada:

Especial para CCIU

  1. ¿Por qué escribiste este libro cuando antes habías escrito novelas y crónicas viajeras?

A raíz del 7 de octubre y el aluvión que sobrevino después, me costaba entender lo que estaba sucediendo. Buscaba algo que pudiera explicar cómo el conflicto centenario entre árabes y judíos había desembocado en un 7 de octubre. Me di cuenta entonces que no sabía dónde estaba parado. Me habían movido las coordenadas en las que se había desarrollado toda mi vida y precisaba saber. Hacer un examen de conciencia con el propósito de confirmar o rectificar las convicciones qué había defendido hasta entonces, y evitar hasta donde se pudiera caer en el peligro de fanatizarme.

  1. ¿Te parece que este nuevo plan Trump puede llevar a la paz?

Ojalá que sí, no es fácil, claro está. Tendería a creer que estamos en presencia de un armisticio: un cese de hostilidades al que se le suman varios compromisos complementarios que van más allá del simple cese de fuego.  Pero es un primer paso alentador. Y el primer paso es siempre el más difícil. Para alcanzar una paz definitiva hay que discutir los temas de fondo que lógicamente se corresponden con etapas más avanzadas del proceso. Sin dudas, la liberación de los secuestrados vivos y la devolución de los muertos, es un paso fundamental que altera todas las ecuaciones del conflicto actual. La geopolítica, uno de los factores esenciales para arribar a buen puerto, parece haberse alineado. Muchos países de la región trabajaron en este acuerdo, lo que es muy prometedor, países que históricamente habían sido enemigos de Israel: Arabia Saudita, Siria, Egipto, Turquía, Qatar. Hay quienes sostienen que este último -Qatar-parecería haberse alejado de Hamás. De confirmarse esta hipótesis, el grupo islamista perdería sostén y quedaría aislado, neutralizado internacionalmente. Pero si bien la geopolítica es un factor importante y necesario, para alcanzar la paz, sólo con ella no alcanza. Se precisan líderes con vocación pacifista dispuestos a sacrificar sus vidas en aras de lograr la paz definitiva (Abdala de Jordania, Sadat de Egipto o Rabin de Israel, son ejemplos claros). Por último, se precisa que los pueblos, israelíes y palestinos, crean en la paz.  Si en Gaza se habrá de seguir enseñando la cultura de la muerte y del odio, cualquier acuerdo que pueda alcanzarse solo podrá tener un plazo acotado.

  1. ¿Cuál es el espíritu del libro?

Buscar caminos de entendimiento. Entender por qué no hubo paz hasta ahora y vislumbrar qué sería necesario para obtenerla. Quizás, todo esto suene muy ambicioso, casi utópico cuando el abismo emocional que separa a ambos pueblos se ha profundizado hasta lo inconcebible luego de esta guerra espantosa, como lo es toda guerra. Yo siento que aquí en Uruguay escasean las voces que llamen a la mesura y a oir al otro. El griterío predominaba y predomina. O sea, el libro pretende escuchar al otro, recuperar su voz.  No sé si lo logré pero por lo menos lo intenté. En un conflicto como éste, donde para cada tema hay dos versiones, quise exponer ambas, tanto los argumentos de los defensores de la causa de Israel como los de la causa palestina, hasta donde yo podía comprender unos y otros. Ayudar al lector a aproximarse a esos puntos de vista que muchas veces se encuentran en las antípodas. Por supuesto yo no me privo de incluir mis propios puntos de vista.

  1. ¿Por qué este conflicto ha durado tanto y parece no tener fin?

No creo que haya una respuesta absoluta ni fácil.  Porque no es un conflicto en blanco y negro. No es buenos contra malos, en los que a los primeros les asiste el 100% de la razón y a los segundos 0%. Las dos partes cuentan con legítimos derechos. Si consideramos el comienzo del conflicto a partir de las primeras escaramuzas armadas de 1920 -los llamados “disturbios de 1920”-, se comprende que a lo largo del siglo transcurrido, los parámetros del antagonismo han ido cambiando. Antes fue un conflicto mucho más territorial que religioso, hoy parecería ser al revés. El conflicto tiene también una dinámica demográfica que tampoco podemos olvidar. Por último los protagonistas han ido cambiando. En la primera mitad del siglo XX, peleaban árabes y judíos, a partir de 1948 los Estados recién creados peleaban entre sí (las 4 guerras de Israel fueron contra los países árabes, vecinos fundamentalmente). Hoy Israel combate a organizaciones paramilitares: Hamás, Hezbola, Yihad Islámica, etc., grupos terroristas con una marcada impronta religiosa. Evidentemente si la aspiración de una parte es destruir a la otra, el camino hacia la paz es casi insuperable.  A todo lo cual cabría agregar la dimensión mediática y globalizada del tema.

  1. ¿Entendés que es justo el reconocimiento del estado palestino?

Si, el problema es la forma que ese Estado va a tener y quien o quienes lo gobernarían en sus primeras etapas. El nacimiento del Estado palestino tampoco garantiza la paz, pero sin Estado palestino es difícil que haya paz. Es condición necesaria, no suficiente. Hay además otros temas casi tan complejos como la creación del Estado palestino soberano e independiente: la división de Jerusalén, la soberanía sobre los lugares santos, los asentamientos de los colonos, la violencia terrorista o el derecho al retorno de los refugiados árabes de 1948.  No se va a alcanzar la paz definitiva sin resolver este último tema, por ejemplo. Lo que quiero subrayar es que el conflicto viene con demasiadas aristas que lo hacen casi intratable.  Pero atención: para que podamos hablar de un Estado palestino en serio, no alcanza con su reconocimiento: es necesario que los propios palestinos asuman el rol de forjadores y protagonistas de su futuro, a la hora de construir un Estado propio -y así lo traduzcan en actos-.

  1. Una característica constante que ha tenido la disputa en Medio Oriente es el radicalismo creciente. Ese extremismo que parecería imposible de detener, no se refleja en las narrativas?

Para simplificar, la narrativa es el alma, la bandera, reflejada en un relato. Así como cada uno de nosotros es una narración, también sucede con los pueblos. El núcleo duro del extremismo palestino plantea «Israel debe morir para que Palestina nazca». El núcleo duro del extremismo israeli plantea: «Palestina no debe nacer para que Israel sobreviva». Evidentemente la brecha que separa estos postulados es insalvable.

Si para los primeros, Israel es una creación artificial del imperialismo europeo blanco de finales del siglo XIX -y no se percibe la profunda conexión de los judíos con esa tierra puesto que allí se conformó su lengua, su religión, su identidad y sus tradiciones- se hace muy difícil emprender el camino de la paz. Al mismo tiempo, si los israelíes no perciben que la creación de Israel, que cambió la vida de los judíos, tanto los de Israel como los de fuera de Israel, significó desposesión y exilio para comunidades árabes residentes, entonces tampoco va a haber paz. No se le puede negar al otro el mismo derecho a la autodeterminación que se reclama para uno mismo. Hasta que no tengamos una nueva narrativa que permita hilvanar en un mismo relato el reconocimiento recíproco, seguimos lejos de ver la paz.