El antisemitismo en el cine antes y después del nazismo

15/Ago/2017

Deutsche Welle

El antisemitismo en el cine antes y después del nazismo

El historiador del arte y especialista en
cine, Frank Stern, considera que aún hoy en día el cine alemán y austriaco
cargan con la losa del nazismo que manchó su filmografía a partir de 1933,
fecha antes de la cual si bien existían los estereotipos judíos no se producían
con un objetivo negativo
Generalmente cuando se habla de cine y
antisemitismo, llegan a la mente filmes como “El Judío Süss” de 1940, producido
por el Ministro de Propaganda de Hitler, Joseph Goebbels.
Pero para el historiador del arte Frank Stern,
el antisemitismo y todos los clichés que carga consigo en el terreno de la
cinematografía no se limitan solamente al período entre 1933 y 1945 en que el
régimen nacionalsocialista ostentó el poder en Alemania.
En el periodo que va entre la Primera Guerra
Mundial y las vísperas de la Segunda Guerra Mundial, el estereotipo del judío
se definió de manera general en la cinematografía, pero presentándose más bien
de una manera neutral.
Uno de los ejemplos es el del director judío
alemán, Ernst Lubitsch, quien presentaba a sus personajes judíos de manera
estereotipada con la típica nariz grande, gestos exagerados, y con tendencias
eróticas y sexuales. Todo esto de manera más bien cómica.
No solamente este tipo de caracterizaciones
hechos por propios judíos se presentaban en el cine, también en la caricatura
fue un fenómeno constante.
Esto cambió a partir de 1933 con el ascenso de
Hitler al poder, pero Stern señala que los estereotipos judíos que ya existían
solamente fueron apropiados por los nazis, no creados por ellos, como se llega
a pensar.
Finalizada la guerra y erradicado el nazismo,
Stern considera que trazos de antisemitismo no intencional sigue presentándose
en el cine alemán y también a nivel internacional.
Un punto fino realizado por las películas
producidas después de 1945 era que trataban de culpar de la tragedia del
Holocausto a individuos en particular, evitando con ello la responsabilidad de
una manera más general en la población alemana.
En el filme “La repentina riqueza de la pobre
gente de Kombach” de 1971, el director Volker Schlöndorff caracteriza a un
personaje judío con los clásicos estereotipos: conspirativo, rico, solo y sin
una patria.
David Briel, personaje judío de “La repentina
riqueza” de Schlöndorff.En “El tambor de hojalata” de 1979, basada en
la novela de Günter Grass, se desarrollan también escenas donde permean trazos
estereotipados que pasan casi desapercibidos para la audiencia.
El uso de los recursos estereotipados de los
judíos que podrían considerarse como aspectos negativos no hace de directores
como Schlöndorff o Werner Fassbinder unos artistas antisemitas, más bien esto
es la manera inconsciente de plasmar en escena el pasado de Alemania y de su
polémica y trágica historia con los judíos de la cual no pueden desprenderse,
en consideración de Stern.
Al contrario, lo que ocurre desde 1945 en el
cine a nivel internacional con los judíos es lo que en el punto de vista de
Stern ocurría en la Alemania antes de 1933: tanto los artistas judíos como no
judíos eran parte de la producción sin que se señalara o estigmatizara algo.
En el cine de Francia, EEUU o Reino Unido
tratan de evitar los clichés antisemitas y los judíos o la idea del judío que
se enrola en el séptimo arte no se ven con la carga que Alemania y Austria
siguen portando a sus cuestas.