En el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, nuestro gobierno decidió votar a favor de una resolución: “Asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados, incluyendo Jerusalén Oriental y el Golán sirio ocupado”. Por ella se dispuso el envío de una misión investigadora para medir el impacto de las colonias judías en territorio palestino.Por otra parte, en el mismo Consejo nuestro gobierno instruyó a sus delegados de abstenerse en la votación de la resolución de la prórroga de un año en el mandato del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos en Irán.Esa actitud aparentemente contradictoria, no lo es si nos atenemos a los antecedentes del Frente Amplio en la materia. Por el contrario, es perfectamente coherente con la prédica frenteamplista. Claro que se podrá argumentar que el “progresismo” uruguayo ha tirado por la borda la mayoría de sus postulados.Por ejemplo, ¿recuerdan el eslogan “deuda externa no pagar con el hambre popular”? No sólo el FA cumplió con sus compromisos financieros internacionales —lo cual es loable— sino que duplicó la deuda en 7 años, lo cual lo es mucho menos. Y brinda con champán con el FMI, con el Banco Mundial, organiza reuniones del BID, intimando con todos aquellos que eran otrora: “los instrumentos del capitalismo desalmado”.Además, aceptó con plácemes las inversiones extranjeras y privatizó parcialmente algunas empresas del Estado, haciendo negocios con “los piratas” y “vendiendo las joyas de la abuela”. Y dejó a un lado las preocupaciones ecologistas que antes servían de excusa para impedir el desarrollo “neoliberal”.¿Entonces, qué le queda al frenteamplismo para satisfacer a los ortodoxos? Le queda, a medias, la seguridad, porque a veces no han tenido más remedio que —mínimamente— reprimir; la salud pública, igualando para abajo, el caos corporativista educacional y la prominencia sindical.Pero fundamentalmente, le queda aún el campo internacional: abrazados a Venezuela y Cuba, amigos de Irán, de cuanta dictadura de izquierda anda por el mundo y enemigos del Estado de Israel. Desde siempre, las banderas palestinas flameaban en los actos frenteamplistas y desde siempre la izquierda uruguaya fue anti-Israel.Por eso lo ocurrido no es que sea nuevo, sino que lo puede implementar recién con su acceso al poder, a partir del 2005. Era Canciller Reinaldo Gargano cuando el Presidente iraní dijo la barbaridad: “El Estado de Israel debería desaparecer de la faz de la Tierra”. El comunicado oficial de la Cancillería se tituló: “Posición de Uruguay ante diferendo en Medio Oriente”, mientras que lo que ocurrió fue una agresión verbal unilateral e injustificada de un Estado soberano miembro de las Naciones Unidas, a otro en las mismas condiciones.En el comunicado se reafirma el apoyo a Israel sin calificar y ni siquiera mencionar al episodio que, en esa coyuntura, lo motiva. Ni en él ni en las declaraciones posteriores del Canciller se alude en absoluto a Irán.Luego en otro comunicado la Cancillería de Gargano, expresa: “Ante la crisis bélica del Medio Oriente y especialmente la que existe entre Israel y la población del Líbano (…)”. No se puede mencionar, en un documento oficial, que el conflicto del Medio Oriente es entre Israel y la población del Líbano en lugar de Hezbollah, es una nimiedad casi infantil, pero es ideológica.No hay una referencia crítica al terrorismo, ignorando lo que es realmente el movimiento islámico del Hezbollah que, fuertemente armado con cohetes, lanzó un ataque contra Israel, mató varios soldados y secuestró a dos más.De manera que es coherente, dentro de la incoherencia general que lo caracteriza, que el FA haya reconocido al inexistente Estado palestino y que ahora aplique un criterio con Israel que no lo utiliza con Irán, pese a que en el comunicado de la Cancillería (26/3/2012) se dice: “Uruguay ha señalado en varias oportunidades que no es conveniente singularizar a ningún país ni actuar con selectividad en los casos de presuntas violaciones a los derechos humanos”.En el informe del Secretario General de la ONU sobre Irán (documento A/HRC/19/82) este expresa que está muy preocupado por el “aumento en el número de las ejecuciones públicas, de las ejecuciones de menores, amputaciones, flagelaciones, arrestos arbitrarios, juicios sin garantías, torturas (…)”. Por lo cual, pese a la abstención uruguaya, la resolución fue aprobada.La Cancillería minimiza el asunto y afirma en su comunicado: “La resolución sobre Irán es de naturaleza básicamente procedimental y apunta a prorrogar por un año al Relator Especial creado por el Consejo el pasado año”. ¿Y entonces si es procedimental, por qué no apoyarla, máxime habiéndolo hecho con la de Israel? ¿Es eso un “invariable compromiso de Uruguay con el sistema internacional de DDHH” del que habla el mismo comunicado?Por su lado, Israel ha decidido romper “todo contacto con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU”. El Ministro de RREE, Avigdor Lieberman, muy duramente expresó: «Este organismo hipócrita no tiene nada que ver con los derechos humanos. Su toma de partido y su falta de objetividad son evidentes, y no tenemos ninguna razón para cooperar con él. No seremos actores en este teatro del absurdo puesto que el 70% de las decisiones de este Consejo son hostiles a Israel”.Bueno es tener presente que Israel ha sido condenado por el Consejo y muchas veces. El 30 de junio de 2006 el Consejo votó para debatir en todas sus sesiones, sobre los crímenes contra la humanidad supuestamente cometidos por Israel, como único tema permanente. Y el Relator Especial del Consejo para ese asunto, es también el único sin límite temporal.Es tanta la unilateralidad del Consejo que hasta Ban Ki-moon, en su lenguaje de funcionario internacional, censuró el hecho: «El Secretario General está decepcionado con la decisión del Consejo, de elegir un único asunto regional para tratar, dada la extensión y el ámbito de aplicación de las denuncias de violación de los derechos humanos en el mundo”. (Documento SG/SM/11053 HRC/8 de 20/6/2007)En 2006 se creó ese Consejo de Derechos Humanos para sustituir a la Comisión del mismo nombre, que se desempeñaba en el ámbito del Consejo Económico y Social de la Naciones Unidas. Se jerarquizó, pues, el tema de los Derechos Humanos, aunque desgraciadamente no se cambió la mentalidad imperante de admitir en su seno a los violadores de esos derechos.Prueba de ello, en la primera votación para integrar el Consejo, Cuba logró un asiento. Pero no fue la única anomalía. También fueron electos países tan irrespetuosos de los derechos humanos como Pakistán, China, Arabia Saudita o como algunos Estados africanos.Cuando el entonces Secretario General Kofi Annan defendió el proyecto de este nuevo Consejo, afirmó que sus miembros “deberán tener el compromiso probado con la causa de los derechos humanos”. Parece una broma. Porque se llegó al colmo de que Libia lo presidiera.De manera que pocas garantías da el Consejo. Y estas últimas actuaciones del Uruguay en él, no son episodios aislados. Responden a una ideología y a una praxis que el Frente Amplio lleva a cabo, para aferrase a los pocos postulados iniciales que puede mantener estando en el gobierno.Es deplorable, pero es así.Las explicaciones del Ministro Almagro sobre la posición uruguaya fueron confusas y para nada convincentes. El Canciller se mostró en televisión como “entreverado”. Al rato hizo las declaraciones en las que comparó el bloque a Las Malvinas con el de Cuba y tuvo que desmentirse de inmediato.
El Antiisraelismo del Frente Amplio No Es Nuevo
30/Mar/2012
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