Ecos de Irak pesan a la hora de ir por Irán

27/Feb/2012

El País

Ecos de Irak pesan a la hora de ir por Irán

26-2-2012
EE.UU. ante la amenaza de Teherán. Gobierno de Obama quiere frenar plan nuclear, pero sin el bombardeo que propone Israel Oposición y mayoría de norteamericanos respaldan un ataque
WASHINGTON | THE NEW YORK TIMES
Estados Unidos ha soportado en los últimos años el periodo más largo de guerras en toda su historia, con más de 6.300 efectivos militares muertos y 46.000 heridos en Irak y Afganistán. Los costos, en tanto, se estiman en tres billones de dólares.
Ambas guerras duraron mucho más tiempo de lo pronosticado. Y todo parece indicar que los resultados son decepcionantes e inciertos. ¿Entonces, por qué se percibe un nuevo tufo de pólvora en el aire?
Los rumores de una guerra debido al programa nuclear de Irán han alcanzado un tono estridente en semanas recientes, a medida que Israel ha escalado amenazas de un posible ataque contra sus plantas, la oratoria de políticos estadounidenses se ha vuelto más belicosa y Teherán ha respondido de manera desafiante en su mayor parte.
Al tiempo que Israel e Irán intercambian acusaciones de conjuras de asesinato, algunos analistas ven un peligro de caer erróneamente en una guerra que inevitablemente involucraría a Estados Unidos.
Misterio. Los ecos del periodo previo a la guerra de Irak en el año 2003 son inconfundibles, desatando un debate familiar con respecto a si los periodistas están exagerando el progreso de Irán con miras a una bomba.
Sin embargo, existe una diferencia considerable: contrariamente a 2003, cuando la administración del expresidente George W. Bush presentó a Irak como una amenaza inminente, funcionarios de la administración Barack Obama y profesionales de los servicios de Inteligencia al parecer están impacientes por apaciguar el febril lenguaje.
El general Martin E. Dempsey, presidente del Estado Mayor Conjunto, dijo en una entrevista con CNN que Estados Unidos había aconsejado a Israel que un ataque ahora sería «desestabilizador», agregando que Irán aún no había decidido si construiría o no un arma.
Además, oficiales estadounidenses están considerando una oferta iraní para renovar conversaciones nucleares, pese a un flujo de amenazas provenientes de Teherán que continuaron esta semana.
De cualquier forma, sucesos imprevistos pueden crear su propio impulso temporal. Graham Allison, prominente experto en estrategia nuclear por la Universidad de Harvard, ha comparado desde hace ya tiempo atrás el conflicto en desarrollo en torno al programa nuclear de Irán con una «crisis de los misiles cubanos en cámara lenta», en la cual cada parte solo tiene datos oscuros de inteligencia, los temperamentos están exacerbados y existe el peligro de un devastador resultado.
«Como estudiante de historia, ciertamente soy consciente de que cuando se tiene una política acalorada y control incompleto de los sucesos, es posible caer en una guerra», dijo Allison. Al ver a Irán, Israel y Estados Unidos, dijo, «Se puede ver a las partes, lenta pero casi inexorablemente, avanzando hacia una colisión».
Otra diferencia crucial respecto de la discusión previa a la guerra en 2003 es el papel central de Israel, que ve la posibilidad de un arma nuclear de Irán como una amenaza a su misma existencia y ha advertido que las instalaciones nucleares de Irán pudieran ser enterradas pronto hasta niveles demasiado profundos para que sean alcanzadas por bombarderos extranjeros.
Freno. La postura de Israel ha tenido resonancia política en Estados Unidos. Con la notable excepción del representante tejano Ron Paul, los candidatos presidenciales republicanos han mantenido una competencia de amenazas a Irán y se han presentado como protectores de Israel. Un grupo bipartidista de senadores divulgó una carta dirigida al presidente Obama diciendo que las nuevas pláticas podrían terminar siendo una «peligrosa distracción», permitiendo que Irán gane tiempo para acercarse más al desarrollo de un arma.
Aprobación. Pese a una década de guerra, la mayoría de los estadounidenses al parecer aprueba el espíritu marcial de los políticos. En un sondeo del Centro Pew de Investigación de este mes, 58% de los encuestados dijo que Estados Unidos debería usar la fuerza militar, de ser necesario, para impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
«Considero que es intrigante», dijo Richard K. Betts, de la Universidad de Columbia. «Se pensaría que habría una razón instintiva para contenerse después de dos narices sangrantes en Irak y Afganistán».
Micah Zenko, quien estudia prevención de conflictos en el Consejo de Relaciones Exteriores, ve un viejo patrón. «Es cierto a lo largo de la historia: siempre está la creencia de que la siguiente guerra saldrá mucho mejor», destacó.
Sin embargo, es el círculo dominante de los militares y el servicio de Inteligencia el que ha buscado discretamente contrarrestar el audaz lenguaje de políticos con respecto al programa nuclear de Irán.
En una audiencia de la semana pasada, el senador Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, presionó al director de inteligencia nacional, James R. Clapper Jr.
«¿Duda usted sobre las intenciones iraníes cuando se trata de fabricar un arma nuclear?» preguntó Graham.
«Así es», respondió Clapper.
«¿Duda o no que ellos estén intentando crear una bomba nuclear?» insistió Graham.
«Pienso que se están manteniendo en una posición para tomar esa decisión», respondió Clapper. «Sin embargo, hay ciertas cosas que no han hecho todavía y que no harán durante cierto tiempo», agregó, al parecer en referencia a pasos específicos para preparar un aparato nuclear.
Atormentando a las discusiones está el recuerdo de Irak. Los datos de inteligencia sobre armas de destrucción masiva, que fue uno de los principales razonamientos de la administración Bush para la invasión, terminaron estando devastadoramente equivocados.