Duro desafío navideño

23/Dic/2015

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Duro desafío navideño

Gran parte del mundo cristiano celebra esta semana sus días sagrados. Este jueves Nochebuena y el 25 Navidad. Los cristianos ortodoxos señalarán estas fechas el 6 y 7 de enero y los armenios, recién a mediados de dicho mes. Estas fechas son una oportunidad, ante todo, para augurar felicidad y paz en los hogares cristianos todos, así como los mejores deseos también a aquellos que ven en estos días algo especial, por la dimensión familiar y el mensaje de unión y paz, aunque no necesariamente vivan como personas creyentes y religiosas, lo cual es muy común en nuestro país, el más laico sin duda de América Latina.
Pero sentimos que este año, hay algo mucho más profundo que los deseos personales a gente querida, a amigos para quienes la Navidad es un día especial. Este año, quizás más que nunca en las últimas décadas, sentimos que es necesario un trabajo conjunto del mundo libre todo, ese mundo construido en base a los valores judeocristianos, contra el oscurantismo. Contra quienes matan en nombre de Dios. Contra quienes intentan imponer una agenda de muerte y sufrimiento a quienes no piensan como ellos. Y el mundo no hace lo suficiente. Lo han condenado autoridades cristianas especialmente de Oriente Medio, donde los cristianos sufren persecuciones y matanzas y sus iglesias son atacadas.
No se trata necesariamente de políticas oficiales de los gobiernos. El problema es la radicalización de grupos yihadistas que actúan a su antojo e imponen su dinámica de terror.
El fenómeno del terrorismo no es nuevo. No comenzó por cierto con el autoproclamado «Estado Islámico», también conocido como ISIS por su sigla en inglés, o DAESH por si sigla en árabe. Pero este, por sus métodos especialmente crueles, por su gran manejo de las redes sociales y el internet para incitar, lavar el cerebro y reclutar adeptos, se ha convertido en los últimos años en uno de sus principales símbolos.
Todos sabemos, aunque nos haga temblar el solo decirlo, que los horrores del 13 de noviembre en París no fueron los últimos. Los asesinos lo prometieron, lo anunciaron… y todos sabemos que hablan en serio.
Hasta ahora, la mayoría de las víctimas tanto de este grupo como de otros radicales jihadistas -sean aliados o enemigos entre ellos- han sido los propios musulmanes. Ha sido parte de la dinámica de su guerra por imponerse. Pero claro está que los cristianos son sus declarados enemigos. Las imágenes de cristianos crucificados en Irak, de cristianos degollados en Siria, los testimonios de sacerdotes que lograron contar el cuento, hielan la sangre. Y los terroristas sin duda quisieran poder asestar duros golpes también en Israel, el Estado judío.
Estos días, de cara a las fiestas cristianas, estuvimos en Belén, para recabar impresiones de los cristianos locales y también de los musulmanes que hace mucho son mayoría en la ciudad de la Natividad. No fue fácil escuchar los testimonios…no puede ser fácil si uno cree que la convivencia entre los seres humanos debería lograrse con mayor naturalidad, independientemente de la identidad de cada uno.
En la casa de la familia Qassis en Bet Sahur, una familia cristiana ortodoxa, la joven Maryam, de 23 años, nos contó de sus buenas amigas musulmanas en la escuela, pero también de la sensación de inseguridad como cristiana en un mar musulmán. El abuelo de su esposo dijo que hay buenas relaciones entre vecinos y en la normalidad de la vida diaria, pero que al mismo tiempo, hay quienes buscan crear problemas. «En las fiestas, siempre hay algún grupo de jóvenes musulmanes en la entrada de las iglesias, viendo cómo lo pueden arruinar todo», afirmó. Y Maryam especificó: «Ibamos las chicas a salir y algunos jóvenes musulmanes trataban de molestar, de faltarnos el respeto». Con una tímida sonrisa, esta hermosa joven palestina cristiana cuenta que ahora, teniendo a su pequeña Carla, de 10 meses, de todos modos no puede salir. Pero el comentario que agrega, nos asusta: «De todos modos, no me gusta en estos tiempos salir adonde hay mucha gente… me da miedo… recuerdo lo que pasó en París, y lo que hace Daesh, y temo que alguien haga algo así donde estoy yo».
Inevitablemente surge el tema de la escalada actual, de los acuchillamientos en diferentes partes de Israel. Aclara que «no conozco a nadie que esté involucrado en esas cosas» y considera que «no hay nadie de nuestra gente que lo haga, porque eso no corresponde con los valores cristianos». Recalca que está en contra «porque todos somos humanos y no se debe atacar a inocentes».
Esto no significa que todos los cristianos palestinos avalen plenamente las posiciones de Israel en su conflicto con su propio pueblo. También del lado cristiano se oyen críticas y el hecho concreto es que las medidas de seguridad adoptadas por Israel afectan a todos. Si no hay libre pasaje a Israel, dado que hay un conflicto de por medio, eso influye en todos, no solamente en los musulmanes.
De todos modos, también en la rutina, unos 55 mil palestinos de Cisjordania tienen permiso fijo para trabajar diariamente en Israel. Otros 20 mil palestinos, comerciantes, pasan todos los días a Israel por cuestiones de negocios. Otro tanto, claro, trabajan en Israel en forma ilegal.
Las fiestas cristianas son una época singular en la que Israel permite a todos los cristianos palestinos que lo deseen-y que no hayan estado involucrados en problemas de seguridad-pasan a Israel y moverse en su territorio con total libertad. Las razones a las que se alude, son visitas de familiares o deseo de ir a las iglesias de Jerusalem, pero una vez que el palestino cristiano entró al lado israelí, nadie lo controla y se moviliza para donde lo desee. Los permisos son por tres meses y ya han sido emitidos 17.000. Los niños y los adultos mayores de 50 años, pueden pasar de Cisjordania (Judea y Samaria) a Israel, sin necesidad de permiso ninguno. También se ha emitido 800 permisos para cristianos de la Franja de Gaza y se permite inclusive que parientes residentes en países árabes que no tienen relaciones diplomáticas con Israel, entren a Israel para visitar a sus familiares cristianos en Cisjordania.
Y en medio de los temores, de las esperanzas, de los preparativos para la fiesta, están quienes son conscientes de la problemática, pero se saben afortunados: los cristianos ciudadanos de Israel. Esto no pasa por concordar necesariamente con cada política del gobierno y ni siquiera por adoptar tal o cual postura respecto al conflicto con los palestinos, sino por la conciencia de que viven en una isla de respeto en la que pueden ser libremente cristianos, mientras alrededor, hay tanta oscuridad de muerte y persecución.
En la Plaza del Pesebre en Belén, nos acercamos a una familia que observaba el enorme árbol navideño allí colocado por la municipalidad local. Resultó ser una familia de árabes cristianos ciudadanos de Israel, residentes en la zona de Jerusalem. Tras conversar un rato sobre distintos aspectos de la situación actual, preguntamos a Rami, el padre, si considera que es cierto lo que alega Israel, que es el único país de Oriente Medio en el que los cristianos pueden vivir en libertad. «Si, claro que es cierto», respondió categóricamente. «Y si algún cristiano dice lo contrario, está mintiendo. Le diría yo en la cara que está mintiendo».
Hace unos meses, en marzo, cuando Israel estaba por ir a las urnas en las elecciones nacionales, escribimos en estas páginas un editorial titulado «Elecciones en la isla», en referencia a la excepción de democracia en Israel, en medio de un entorno tan diferente. Seguramente hay en el mundo árabe sitios en los que los cristianos podrán tener su Navidad en paz. Lamentablemente, no son la norma, no necesariamente por políticas oficiales discriminatorias de los gobiernos, sino por la imposición de los extremistas que dan el tono. Por eso, ahora, con el mismo espíritu, en términos generales repetimos la fórmula: «Navidad en la Isla».