Irak y Egipto, dos caras
de un nuevo mundo árabe que se parece mucho al viejo mundo árabe.
Este mes fue presentado
lo que el analista israelí Orit Perlov describe como los dos modelos dominantes
de gobierno árabe: EIIL y SISI.
El EIIL es el Estado
Islámico de Irak y el Levante, la sanguinaria milicia sunita que ha arrancado
un nuevo estado de áreas sunitas en Siria e Irak. SISI es Abdel-Fattah
el-Sissi, el nuevo caudillo/presidente de Egipto, cuyo régimen debutó
condenando vergonzosamente a tres periodistas de Al-Jazeera a sentencias en
prisión bajo cargos fabricados. Una gran nación actuando con gran mezquindad.
El EIIL y SISI, argumenta
Perlov, investigador en redes sociales de Medio Oriente en el Instituto de
Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv, son tan solo el
otro lado de la misma moneda: uno eleva a «Dios» como el árbitro de
toda la vida política y el otro «el estado nacional».
Ambos han fracasado y
seguirán fracasando —requieren de coerción para permanecer en el poder— porque
no pueden cumplir para los jóvenes árabes y musulmanes con lo que más
necesitan: la educación, libertad y empleos para volver realidad su potencial
pleno y la capacidad de participar como ciudadanos iguales en su vida política.
Vamos a tener que esperar
a que una nueva generación «ponga a la sociedad al centro», argumenta
Perlov, una nueva generación árabe/musulmana que no pregunte «cómo podemos
servir a Dios o cómo podemos servir al estado, sino cómo pueden ellos
servirnos».
El mundo árabe necesita
reventar finalmente los mitos gemelos del estado militar (SISI) o el estado
islámico (EIIL) que traerán prosperidad, estabilidad y dignidad. Solo cuando
las poblaciones generales «finalmente reconozcan que ambos son modelos
fallidos e inviables», argumenta Perlov, pudiera existir «una
oportunidad de ver a esta región pasando al siglo XXI».
La situación no es
totalmente sombría. Se tiene dos modelos emergentes, ambos frágiles y ninguno
perfecto, en los que naciones musulmanes de Medio Oriente han formado un
sistema de gobierno aceptable y que democratiza, fundamentado en la sociedad y
con cierto pluralismo político, cultural y religioso: Túnez y Kurdistán. Hay
que considerar que ambos son obras en proceso, pero lo que reviste importancia
es que ambas efectivamente surgieron de las mismas sociedades. Están también
las monarquías relativamente suaves -como Jordania y Marruecos- que están al
menos experimentando con un gobierno más participativo, permiten cierto grado
de oposición y no gobiernan con la brutalidad de los autócratas seculares.
Sin embargo, la población
árabe «no es estúpida», Marwan Muasher, excanciller de Jordania y
autor de El segundo despertar árabe y la batalla por el pluralismo.
«Seguiremos viendo discursos tendientes a la exclusión en buena parte del
mundo árabe en el futuro previsible, los resultados terminarán superando la
ideología. Además, los resultados solo pueden venir de políticas de inclusión,
que le darían a todas la fuerzas una participación en el sistema, produciendo
por tanto estabilidad, controles y contrapesos, así como, a final de cuentas,
prosperidad. ISIS y SISI no pueden ganar. Para mala fortuna, pudiera hacer
falta que se agoten todas las demás opciones antes de que se desarrolle una
masa crítica que internalice este hecho elemental. Ese es el desafío de la
nueva generación en el mundo árabe, donde 70% de la población es menor de 30 años
de edad. La vieja generación, secular o religiosa, al parecer no aprendió nada
del fracaso de la era posterior a la independencia para alcanzar el desarrollo
sostenible, así como el peligro de políticas que crean exclusión».
De hecho, el Irak fundado
en 1921 ya fue arrastrado por el viento. El nuevo Egipto imaginado en la plaza
Tahrir aún es un mortinato. Demasiados líderes y seguidores en ambas sociedades
al parecer están determinados a darles a sus ideas fallidas del país otra
vuelta por la cuadra antes de que, con suerte, opten por la única idea que
funciona: pluralismo en política, educación y religión. Esto podría tomar
cierto tiempo, o no. No lo sé.
Sin embargo, esto
principalmente tiene que ver con ellos, con su necesidad de aprender a vivir juntos
sin un puño de hierro viniendo de arriba, y eso ocurrirá solo cuando y si ellos
quieren que ocurra.
Dos modelos que nacen fallidos en Medio Oriente
07/Jul/2014
El País, Que Pasa