Dos fotografías simbolizan el triunfo de los
Aliados en la Segunda Guerra Mundial, del cual se están cumpliendo 70 años. Sus
autores eran judíos: JoeRosenthal inmortalizó la colocación de la bandera de
Estados Unidos en la isla japonesa de IwoJima, y YevgeniKhaldei legó a la
historia la imagen de tres soldados soviéticos sellando la derrota del imperio
nazi en Berlín. Sus historias son distintas, pero ambos compartieron su
modestia pese a la celebridad
Joseph Rosenthal nació el 9 de octubre de 1911
en Washington, DC, hijo de inmigrantes judíos de Rusia, si bien él se convirtió
más tarde al Catolicismo. Durante su juventud comenzó a practicar la fotografía
como pasatiempo. Luego se mudó a California, donde en 1932 comenzó a trabajar
como reportero para el diario San Francisco News. En 1941 se incorporó a la
agencia de noticias AssociatedPress (AP).
Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, el
ejército lo rechazó por su visión defectuosa. En 1943 se unió a la Marina como
fotógrafo de guerra, y ejerció su labor en el Reino Unido y el norte de África.
Al año siguiente retornó a la AP, donde se le asignó cubrir las operaciones
navales en el Pacífico.
IwoJima es una isla japonesa deshabitada, que
se ubica a media distancia entre el archipiélago principal de Japón y las Islas
Marianas de Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial los japoneses
tenían allí tres aeropuertos militares y estaba poderosamente fortificada,
además de una densa red de 18 kilómetros de túneles y búnkeres, así como
posiciones ocultas de artillería.
Hacia el final del conflicto, cuando el
Imperio Japonés se derrumbaba ante el avance aliado, la Marina de Estados
Unidos lanzó un ataque para tomar IwoJima, que utilizaría como base para
bombardear Japón. La batalla se desarrolló entre el 19 de febrero y el 29 de
marzo de 1945 y fue una de las operaciones más sangrientas de la Guerra del
Pacífico; de hecho, fue la única en que los estadounidenses tuvieron más bajas
que los japoneses, aunque al final estos sufrieron el triple de muertes en batalla:
19 mil de los 21 mil soldados nipones perecieron. A pesar de la intensa
resistencia japonesa, la victoria estadounidense estaba asegurada desde el
principio, ya que contaba con total supremacía aérea y los japoneses no tenían
posibilidades de retirarse o recibir refuerzos.
Paradójicamente, poco después de la conquista
de IwoJima se puso en entredicho su valor estratégico. Las fuerzas armadas no
la utilizaron como base, si bien las pistas fueron reconstruidas para usarse
como aeropuertos de emergencia para los bombarderos B-29.
Casualidad afortunada
El 23 de febrero de 1945, cinco días después
de que los marines desembarcaran en IwoJima pero mientras aún se desarrollaba
la ofensiva, “Joe” Rosenthal se dirigió a la isla para hacer tomas, igual que
en los días anteriores; al llegar se enteró de que los militares izarían la
bandera norteamericana en el monte Suribachi, volcán extinto ubicado al sur. Se
dirigió prontamente al lugar; en el camino le informaron que la bandera ya
estaba colocada, pero él continuó ascendiendo para tomar una fotografía.
Al llegar a la cima del Suribachi, observó que
un grupo de soldados preparaba una bandera grande para sustituir la ya izada,
pues el secretario de la Marina había solicitado que le enviaran la original a
Washington. Así, Rosenthal aprovechó para fotografiar el momento en que los
marines levantaban el asta con la bandera grande.
La composición resultó impactante, y cuando se
publicó, el 25 de febrero, se trasformó en un poderoso símbolo de la victoria.
Muchos diarios y revistas la colocaron en su portada, y se utilizó como imagen
en la campaña para vender bonos de guerra. Poco después apareció también en una
estampilla postal.
JoeRosenthal se hizo famoso; la foto le
mereció el premio Pulitzer, cuyo comité la describió como “un destello
congelado de la historia”. La imagen se tomó como modelo para el monumento
memorial de la Marina de Estados Unidos construido en 1954 en Arlington,
Virginia; otra versión se instaló en la sede de reclutamiento de la Armada
estadounidense en Carolina del Sur. Cuando se le preguntaba por la icónica
toma, Rosenthal respondía: “Yo tomé la foto, los marines tomaron IwoJima”.
Tras retirarse de AP, Rosenthal trabajó como
gerente principal en la agencia Times Wide-WorldPhotos, y más tarde como fotógrafo
en el diario San Francisco Chronicle, donde permaneció hasta su retiro en 1981.
En 1996 fue designado marine honorario; también se le incluyó en el Salón de la
Fama del Periodismo.
JoeRosenthal falleció en San Francisco el 20
de agosto de 2006, a los 94 años de edad. La Armada de Estados Unidos le otorgó
póstumamente la Medalla de Servicio Público.
YevgeniKhaldei nació el 23 de marzo de 1917 en
una familia judía de Yuzovka (hoy Donetsk, Ucrania), ciudad industrial dedicada
a la explotación del carbón. Cuando tenía un año de edad, un terrible pogromo
le costó la vida a un abuelo y a su madre; la misma bala que la mató a ella lo
dejó gravemente herido. Yevgeni fue criado en casa de una de sus abuelas.
Cuando el niño tenía diez años, la
colectivización agrícola forzosa desató la hambruna en Ucrania; Yevgeni debió
abandonar la escuela para obtener algún ingreso para la familia, limpiando
calderas de trenes. Aun así tuvo tiempo para desarrollar su interés por la
fotografía, que nació al ver los trabajos de famosos reporteros gráficos en los
periódicos; con cartón y los anteojos de su abuela se construyó una
rudimentaria cámara, consiguió película, y comenzó a revelar las fotos debajo
de su cama.
En 1933, a los 16 años, empezó a trabajar en
un laboratorio fotográfico, y decidió hacer de ello su profesión. Su abuela lo
ayudó, con sus escasos ahorros, a comprar su primera cámara de verdad, una
versión rusa de la Leica, con la cual fotografió a los obreros de la zona en el
estilo heroico que imponía la propaganda soviética. Tras enviar algunas de las
imágenes a la agencia de noticias TASS, esta lo convocó a Moscú para un curso
de fotografía y lo contrató.
El 22 de junio de 1941 la Alemania nazi atacó
a la URSS, y Khaldei fue designado fotógrafo oficial de guerra con el rango de
teniente; tenía 24 años. En aquel tiempo, los reporteros gráficos soviéticos
(aproximadamente la mitad de los cuales eran judíos) podían ser obligados a
participar en combate, y muchos murieron.
Durante los siguientes cuatro años Khaldei
acompañó al Ejército Rojo desde la batalla naval de Murmansk, en el Ártico,
pasando por los frentes de Crimea, hasta la contraofensiva soviética; así
atravesó Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Hungría, Austria, y finalmente
Alemania. Varias de sus fotos muestran todo el horror del conflicto, con
cadáveres destrozados en las calles y prisioneros rusos asesinados por los
nazis; algunas solo han sido publicadas en años recientes.
También registró varias atrocidades nazis,
como sus imágenes de judíos masacrados por los alemanes antes de retirarse del
gueto de Budapest. Allí fotografió a una pareja de sobrevivientes que,
aterrorizados al pensar que el joven era un soldado alemán, se sorprendieron
cuando les arrancó las estrellas amarillas de la ropa y les dijo que los
fascistas habían sido derrotados.
Su padre y tres de sus hermanas fueron también
víctimas de los nazis y sus colaboradores ucranianos, cuando junto a otros
miles de judíos fueron arrojados vivos al pozo de una mina de carbón. Esto lo
perturbó profundamente y, como contaría mucho después, evitaba fotografiar los
momentos en que los aliados alimentaban a los civiles alemanes hambrientos; en
esos casos “veía ante mis ojos a los niños del Gueto de Varsovia”.
El momento cumbre
En abril de 1945, Khaldei estaba con las
tropas que llegaron a Berlín. Dos meses antes había visto la foto de IwoJima
tomada por JoeRosenthal. “La amé, particularmente por su dinamismo. Me dije que
si sobrevivía y tenía la suerte de llegar a Berlín, haría una fotografía
similar”. De hecho, tomó imágenes cuidadosamente escenificadas de soldados
rusos izando la bandera soviética en Novorossisk, Sebastopol, Kerch, Belgrado,
Budapest y Viena. Pero la de Berlín era la más importante, pues representaría
la victoria definitiva sobre el Tercer Reich en lo que en la URSS se llamó “la
Gran Guerra Patria”.
Khaldei le solicitó a un sastre —a la sazón
tío suyo— que le cosiera varias banderas soviéticas, para las que se utilizaron
manteles. Con ellas fotografió el “izamiento de la bandera” en varios lugares
emblemáticos de Berlín, como el Aeropuerto de Tempelhof, la Puerta de
Brandenburgo, y luego el más importante: el Reichstag o parlamento. El 2 de
mayo, con la ciudad ya bajo control soviético, subió al tejado del Reichstag
con la bandera y tres soldados que se encontró en el camino. Estudió los
posibles encuadres y composiciones, esperó la luz adecuada, y entonces hizo la
toma que lo haría pasar a él mismo a la posteridad.
Como era usual en aquella época entre los
fotógrafos soviéticos, Khaldei retocó la imagen para añadirle dramatismo; en
este caso, agregó columnas de humo al fondo. Luego, uno de los censores de la
agencia TASS observó que el soldado que ayudaba al que sostiene la bandera
tenía puestos relojes de pulsera en ambas muñecas, clara señal de saqueo, por
lo que le ordenaron a Khaldei “retirar” el reloj de la mano derecha.
Esta foto se convirtió en un símbolo
instantáneo del triunfo militar de la Unión Soviética; apareció en incontables
periódicos y revistas, y en cada aniversario importante del final de la Segunda
Guerra Mundial vuelve, incluso en la actualidad, a reproducirse. También se la
utilizó en estampillas, afiches, tarjetas postales y otros materiales.
Pero nadie sabía quién era el autor: el nombre
de YevgeniKhaldei no se revelaría al público sino varias décadas más tarde.
Khaldei también fue asignado como fotógrafo al
Desfile de la Victoria en Moscú, y a la Conferencia de Potsdam de julio de 1945
(donde obtuvo la famosa imagen de los “tres grandes”, Churchill, Truman y
Stalin). En uno de estos eventos Khaldei se encontró con el célebre fotógrafo Robert
Capa, también judío1, quien quedó tan sorprendido por la antigua cámara Leica
que usaba que le compró una nueva, marca SpeedGraphic.
Al año siguiente cubrió los Juicios de
Núremberg contra los jerarcas nazis. Allí se ensarzó en una especie de combate
personal con HermannGoering. “Pensé: Hitler está muerto, así que Goering es el
criminal número uno”, recordaba. A Goering no le importaba que lo fotografiasen
los británicos o los norteamericanos, pero cuando veía a Khaldei con su
uniforme de la armada soviética se ocultaba la cara, y en una ocasión incluso
armó un berrinche. Uno de los guardias militares se acercó, preguntó qué
sucedía y le exigió a Goering que se callara, pero como continuaba gritando lo
golpeó con su bastón en la nuca y le dijo a Khaldei: “Ahora puede tomar su
foto, señor”. Khaldei contó más tarde: “Fue un momento maravilloso. Espero que
Goering haya sabido que yo era judío”.
Altibajos y reconocimientos
Sin embargo, tras estos momentos de triunfo
Khaldei padecería también persecución en su propio país. En 1948, cuando
comenzó la paranoia antisemita de Stalin, fue despedido de la agencia TASS por
el crimen de “cosmopolitismo”, acusación frecuente contra los judíos, sobre
todo si habían tenido algún contacto con Occidente. Para poder mantener a su
esposa e hija trabajó revelando e imprimiendo fotografías en su casa, y tomando
fotos a destajo para algunas publicaciones pequeñas. Solo le permitían
fotografiar “tantzes, shmontzes” (tonterías), diría en idish más tarde. A pesar
de todos los contratiempos que atravesó durante su vida, nunca perdió su
sencillez y modestia.
En 1957 fue “rehabilitado” y lo contrató el
diario Pravda, órgano oficial del Partido Comunista, donde su labor consistía
esencialmente en obtener fotos de utilidad propagandística. Pero en 1972 fue
despedido durante una nueva oleada de antisemitismo oficial y, tras un período
de desempleo, consiguió trabajo en la revista SoviétskayaKultura como fotógrafo
del tema musical; sin embargo, tenía prohibido fotografiar a los músicos judíos.
Posteriormente Khaldei comentó con picardía: “Como la mayoría de los músicos
eran judíos, fotografiaba a Rachmaninov y Katchaturian una y otra vez”.
No obstante estos altibajos, Khaldei tuvo
oportunidad de fotografiar a los dirigentes políticos de su tiempo, desde
Jrúschov hasta Gorbachov, y luego a Yeltsin en la época pos-soviética.
En 1979 se publicó por primera vez una
monografía de sus trabajos titulada De Murmansk a Berlín, para la cual Khaldei
localizó a varios de los veteranos que había fotografiado durante la guerra
para volverlos a retratar. Tras la caída de la “Cortina de Hierro” su nombre
empezó a conocerse en Occidente, y sus fotos aparecieron por primera vez con su
debido crédito en revistas como Time.
En septiembre de 1995, durante el Festival de
Fotografía Periodística de Perpignan, Francia, el ministro francés de Cultura
homenajeó a YevgeniKhaldei y JoeRosenthal por sus míticas imágenes de la
Segunda Guerra Mundial. Cuando los dos viejos fotógrafos subieron al escenario,
uno de los reporteros presentes comentó: “Hitler nunca soñó que dos fotógrafos
judíos, uno norteamericano y otro soviético, conmemorarían la victoria”.
YevgeniKhaldei residió hasta el día de su
muerte en un pequeño apartamento de una sola habitación en Moscú, que le servía
también como cuarto oscuro; falleció el 6 de octubre de 1997. Dos años después
su trabajo fue celebrado con una importante exposición en BeitHatefutsot, el
Museo de la Diáspora Judía ubicado en la Universidad de Tel Aviv.
FUENTES
Rachel Schnold, editora (1999). Icons of War.
Tel Aviv: BeitHatefutsot / Ministry of Defense Publishing House.
www.bravoartillery.org
Spiegel Online: www.spiegel.de/international/
www.wikipedia.org
Dos íconos del final de una Guerra
06/May/2015
Nuevo Mundo Israelita, Por Sami Rozenbaum