“¡No me puedo dormir!”. ¿Cuántas veces hemos
estado en vela intentando conciliar el sueño sin lograrlo? Los trastornos del
sueño, el principal de ellos es el insomnio, afecta —en promedio— al 30% de la
población de un país. El doctor Jaime Monti, docente en la Universidad de la República (Udelar) y con
estudios de postgrado en la
Universidad de Stanford, Estados Unidos, explicó que los
trastornos del sueño pueden originarse en una causa desconocida o estar
asociados a una enfermedad.
El especialista, de 80 años de edad, conversó con
Copredi (CCIU) sobre las afecciones que trastornan nuestro merecido descanso y
recorrió parte de su octogenario periplo de vida:
– ¿Que recuerda de su Melo
natal? ¿Hasta que edad vivió alli?
– Viví en
la ciudad de Melo hasta los 18 años de edad. Recuerdo con especial cariño que
en el año 1946 los jóvenes judíos de la ciudad de Melo fundamos un ken
(local) del (movimiento juvenil sionista) Hanoar Hatzioni que estaba integrado
por 16 javerim (compañeros) que nos reuníamos los sábados. Cada uno de ellos
debía preparar periódicamente material vinculado a Israel y exponerlo
utilizando láminas y diapositivas. En oportunidades organizábamos tiulim
(paseos). Incluso, en algunas oportunidades nos visitaron compañeros del Hanoar
de Montevideo. Durante el verano muchos de nosotros participábamos en las moshavot
(campamentos) que en general tenían lugar en las proximidades del balneario
Atlántida.
– ¿Cuando surgió su vocación
por la medicina?
– La vocación por la medicina
me surgió durante la adolescencia cuando cursaba enseñanza secundaria. La
asignatura biología atrajo poderosamente mi atención, en especial los aspectos
vinculados con la anatomía y la fisiología de los mamíferos, incluyendo a la
especie humana. Durante el segundo ciclo (denominado en aquella época
Preparatorios de Medicina) se cristalizó mi deseo de estudiar Medicina. Los
profesores de biología, química y física mencionaban con frecuencia que en sus
“materias” existían aspectos que aun no podían ser explicados objetivamente, lo
que desarrolló mi interés por la investigación científica.
– ¿Qué es lo más gratificante de ser médico?
– Mis primeros años de
actividad profesional —luego de recibirme de médico— estuvieron dedicados en
gran medida a la práctica de la medicina de urgencia en el Ministerio de Salud
Pública. En esta etapa tuve la oportunidad de tratar a numerosos pacientes con
afecciones médicas (cardiovasculares, respiratorias, osteoarticulares, entre
otras), así como traumatismos, heridas por arma blanca y armas de fuego, y fue
muy gratificante para nosotros poder ayudarlos en la etapa aguda (de su
afección). Seguimos clínicamente a un número considerable de estos pacientes,
los cuales habían sido internados, y con gran satisfacción pudimos comprobar su
mejoría y ulterior alta.
Posteriormente
realizamos estudios de medicina del sueño en pacientes con un insomnio
primario. En este sentido creamos el primer laboratorio para el estudio del
sueño en humanos de América Latina (a fines de la década del ´60 del siglo XX).
Tuvimos la satisfacción de ser pioneros mundiales (junto con el Dr. Ian Oswald
de Escocia) en el estudio de los efectos de hipnóticos benzodiazepínicos (flunitrazepam
y midazolam) en pacientes con trastornos del sueño, y comprobamos que eran muy
efectivos y más seguros que otras medicaciones imperantes en aquel momento.También fuimos los
primeros en estudiar los efectos del zolpidem en pacientes con insomnio
(aproximadamente en 1987) y comprobamos su gran efectividad y ventajas sobre
otros fármacos hipnóticos. Actualmente, el zolpidem es el hipnótico mas
indicado para el tratamiento del insomnio primario y comórbido (dependiente de
otra afección que puede ser de carácter psiquiátrico, neurológico, médico —cardiovascular,
respiratorio, osteoarticular, neuroendócrino—, sida, adicción a
psicoestimulantes, entre otros).
– ¿Cuales son los problemas más comunes asociados al sueño?
– El problema más común
relacionado con el sueño es el insomnio que se acompaña de dificultad para iniciar
el sueño, despertares frecuentes durante el sueño, disminución de la duración
del sueño nocturno y alteraciones durante las horas del día caracterizadas por
somnolencia diurna, inquietud, dificultad para la concentración e incremento de
la incidencia de accidentes en el hogar, el lugar de trabajo y durante la
conducción de automóviles.
El insomnio puede
definirse como primario (causa no establecida) o comórbido. De acuerdo con estudios
epidemiológicos el insomnio es manifestador por alrededor del 30% de la
población entrevistada en el curso de un año, en forma independiente del país
en cuestión. El mismo es de carácter crónico en el 10% de las personas
entrevistadas.
La causa más frecuente
del insomnio comórbido son las afecciones psiquiátricas (trastorno de ansiedad,
depresión, psicosis), constituyendo el 45% de los casos clínicos. El insomnio
primario se observa en el 15% de los pacientes.
Al insomnio le sigue en
frecuencia la apnea (detención de la respiración del sueño que se caracteriza
clínicamente por una marcada somnolencia diurna); durante la noche el paciente
tiene cientos de despertares breves relacionados con apneas.
– ¿Se puede curar el
insomnio? ¿Cómo?
– La duración del
insomnio ha sido considerada una importante guía para su evaluación y
tratamiento.
Las personas con un insomnio transitorio o breve tienen habitualmente un sueño normal.
Empero, cuando experimentan un estrés agudo o enfrentan una situación novedosa
[(viaje a través de varios husos horarios (Montevideo – Sidney), cambio en su
turno de trabajo (pasan de trabajar durante las horas del día a desempeñarse
durante las horas de la noche) o deben ser hospitalizadas para ser sometidos a
una cirugía electiva (apendicitis aguda, hernia inguinal complicada)], su sueño
se ve alterado entre tres y siete días. El uso de hipnóticos y una buena
higiene del sueño tienden a resolver el problema.
El insomnio de corta duración está habitualmente relacionado con un situación de estrés a menudo
vinculada al trabajo, la familia o una afección médica relativamente importante
(fallecimiento de un ser querido, traumatismo provocado por un accidente
automovilístico, entre otras). Este tipo de insomnio puede durar hasta tres semanas.
Empero, en algunos casos el insomnio de corta duración evoluciona hacia la
cronicidad. Una buena higiene del sueño acompañada de la administración de
fármacos hipnóticos y psicoterapia resuelven el trastorno del sueño.
El insomnio crónico o de
larga duración es aquel que persiste por meses o años y su origen puede o no
estar asociado a un factor estresante. El insomnio crónico comórbido exige en
primer término el tratamiento de la afección que precipitó el insomnio
(psicofármacos en la enfermedad psiquiátrica, antibióticos en una neumopatía
aguda, entre otros). En muchos casos el tratamiento de la afección que
precipitó el insomnio resuelve el trastorno del sueño. En otros casos es
necesario asociar el uso de fármacos hipnóticos (derivados benzodiazepínicos,
zolpidem, zopiclona).
– ¿El “popular” estrés ha complejizado las patologías relativas al sueño?
– El estrés es un factor
que incide marcadamente en la intensidad del insomnio. Así, el estrés puede
agravar un trastorno de ansiedad e incrementar el síntoma del insomnio.
El insomnio primario se
ha vinculado en muchas circunstancias al desarrollo de un estrés psicolólogico
dependiente de causas tales como dificultades económicas, abandono de los
estudios, divorcio, muerte de un familiar o alejamiento (migración a un país
lejano), entre otras.
– ¿Que recuerda de sus estudios académicos en el exterior?
– Luego de una primera
etapa en que me dediqué fundamentalmente a la medicina de urgencia incursioné
en la docencia y la investigación de neuropsicofarmacología en la Facultad de Medicina de la Udelar.
Posteriormente obtuve
una beca (postdoctoral fellowship) de los institutos nacionales de salud
de los Estados Unidos y permanecí tres años realizando estudios de
postgraduación en el Departamento de Farmacología de la Universidad de
Stanford, California.
Uno de los aspectos más
importantes que pude incorporar durante mi estadía en Stanford fue cómo
realizar investigación científica, es decir cómo definir un problema científico
y estudiarlo en forma correcta.
En aquella época comenzó
a cobrar cada vez más importancia el estudio preclínico (básico) y clínico
(vinculado a patologías) del sueño gracias —en gran medida— a la
caracterización científica del sueño con ensueño o con movimientos oculares
rápidos en niños y adultos por parte de un investigador de origen judío
(Nataniel Kleitman de la
Universidad de Chicago),
Recuerdo que asistí a un
seminario sobre el sueño y la vigilia impartido por un investigador de Stanford
y quedé fascinado con el tema que hemos estado estudiando desde nuestro retorno
al Uruguay.
– ¿De donde provenían sus padres?
– Mi madre Elena provenía
de Lituania (Kaunas) y mi padre Enrique era originario de Letonia (Riga). Ambos
se casaron en Lituania y emigraron al Uruguay a finales de la década de los
veinte del siglo pasado.
Debo señalar que no
conocí personalmente a mis abuelos. Los maternos habían nacido en Lituania y mis
abuelos paternos en Letonia. Mi abuelo materno fue asesinado junto con otros
familiares (tíos y primos) por los nazis en complicidad con las milicias
antisemitas lituanas a comienzos de la Segunda Guerra
Mundial. Mi abuela materna y mis abuelos paternos fallecieron de causas
naturales pocos años después del arribo de mis padres al Uruguay.
– ¿Cómo se relaciona con su identidad judía?
– Nací en un hogar con
tradición judía y siempre se conmemoraron y respetaron las festividades
vinculadas con la religión judía. Estuve a la vez relacionado con la juventud
judía desde muy temprano. Hace 53 años que me casé con Luisa Feldman y soy
parte de un hogar donde a mis hijos (Giselle y Daniel, quien actualmente reside
en los Estados Unido y se desempeña como médico psiquiatra especializado en
niños y adolescentes) se les enseñó la tradición judía. Hoy nuestros hijos imparten
los principios del judaísmo a sus hijos, es decir a nuestros nietos.
– ¿Cual es la festividad judía con la cual se identifica más? ¿Por qué?
– Me identifico
especialmente con Purim (“carnaval judío”), dado que es una fiesta de la
alegría, de gran significado para el pueblo judío que ha sufrido tanto la
discriminación y el odio.Entrevista realizada por el Lic. Martín Kalenberg