Erez Ben Ishay lleva junto con su música un mensaje mucho más amplio que el sonido que sale por los parlantes. Dice que se siente un «pequeño embajador» de Israel y mientras «pincha» discos, trabaja por los derechos de los homosexuales.Las playas de Punta del Este le hicieron acordar a Tel Aviv, su ciudad natal que no pisa hace más de seis meses debido a la gira que está haciendo por Sudamérica. Dice que no conocía nada de Uruguay antes de venir, «solo el nombre», pero que se ha encontrado con gente «muy amable y muy cálida».Erez estuvo en Punta del Este el viernes y se presentó como DJ en el boliche Ocean, ya sobre las cinco de la mañana del sábado. En diálogo con El País contó que lleva cinco años haciendo electrónica y que hace solo tres que es profesional. Sin embargo, su música ya logró gran impacto y por eso se presentó en varias fiestas en Europa, Brasil y Estados Unidos. Al hablar de su estilo como DJ, dice que a diferencia de otros, no se encasilla en una sola forma musical, sino que le gusta mezclar distintos sonidos. «Creo que cuando estás en una fiesta es más interesante escuchar distintos tipos de música antes que solo escuchar un estilo, a la gente le genera otra curiosidad, otro interés», opina. Erez explica que la música que hace, siempre depende de la fiesta en la que está. Dice que le gusta llegar un rato antes de empezar y así poder estudiar el lugar, la gente y ver cuál es el ánimo de la multitud. En función de esos elementos, decide por dónde irá su set.Lejos de los íconos británicos, padres de la música electrónica, sus principales influencias musicales están en la industria con la que trabaja. «La industria gay es diferente a las otras, y como trabajo casi que 90% con esa industria es de ahí de donde tomo más elementos. Es una música más comercial, más feliz», señala. Luego, explica que su música se podría definir como «latin tech-house», un nombre que él inventó para la mezcla que hace. «No es un término oficial, es algo que yo lo llamé así porque uso mucha música latina en mi set, es música electrónica que mezclo con música en español, en portugués», afirma. De chico, tomó clases de salsa en Tel Aviv y se vio muy influenciado por la música latina, por lo que al comenzar como DJ decidió incluirla en su set. Ahora, con su gira, sigue aprendiendo sobre esta música y esos sonidos están muy presentes en su forma de hacer electrónica.Tras estos meses en Sudamérica, el DJ cuenta que se vio especialmente sorprendido por el buen ánimo de la gente. «La gente, especialmente en Brasil, trabaja muy duro y no gana mucho dinero, tampoco logra vivir con muchas comodidades ni a un alto nivel. A pesar de eso, siempre están felices. La gente está siempre con buena onda y buena vibra, todo eso a pesar de no tener mucho, de no tener tal vez lo mínimo para comer. Creo que son mucho más felices que nosotros», señala.RESPONSABILIDAD. Actualmente, las giras de Erez tienen como cometido dar a conocer una imagen de Israel que quizá poca gente imagina, asociada a los jóvenes, la diversión y la vida nocturna, y a la misma vez promover Tel Aviv como destino gay. Esa ciudad de Israel -la segunda más grande en cuanto a población con más de 400.000 personas, y señalada como centro de la cultura- es considerada capital «gay friendly» y hace especial promoción de ese tipo de turismo. Además, Erez trabaja en Brasil con la difusión de Grindr, una red social para contactarse entre personas homosexuales. «Trabajo hace tres años con el gobierno promoviendo Tel Aviv como destino gay, tenemos que mostrarle a la gente que la ciudad es un destino para ellos y que está muy abierta a recibirlos», afirma. Dice no sentir una responsabilidad extra por el hecho de representar a su país en el extranjero, sino que se siente «orgulloso». «Soy muy feliz de tener la opción de hacer esto, de poder ser un pequeño embajador para mi país», señala.En Israel, convive con culturas milenarias y eso hace, explica, que sus «luchas» sean todavía más difíciles, debido a las posiciones conservadoras, más que nada asociadas a la religión. Erez señala que «es muy complicado para muchas familias aceptar que su hijo es gay o su hija es lesbiana» y agrega que «si bien es algo que cada año mejora, igual una gran parte de Israel está compuesta por gente que no está dispuesta a aceptar esas cosas porque viene de familias muy religiosas».En ese marco, entiende que aún hay mucha discriminación. «Creo que siempre va a existir la discriminación y todavía tenemos un largo camino para recorrer en el tema, pero está todo mucho mejor hoy en día. Al menos se puede caminar por la calle de la mano con un novio del mismo sexo y también besarse», dice. Según explica, no todas las ciudades de Israel son iguales en ese sentido y Tel Aviv es «como un país distinto dentro de Israel, donde hoy, incluso, se ven en las calles más gays que heterosexuales». «No creo que la discriminación desaparezca, pero creo que llegará un punto en el que será algo que ya no sea importante», expresó.Él siente que su trabajo ayuda a luchar por los derechos de los gays, a pesar de que quede «un largo camino para avanzar y para lograr tener los mismos derechos». «Estamos yendo hacia eso, tal vez lleve varios años más, pero estamos avanzando».Sobre Uruguay, dijo no conocer las leyes que se han presentado en defensa de los derechos de los homosexuales, y solo comentó que los boliches para gays «no son muy grandes, no tienen mucha visibilidad».
DJ en lucha contra la discriminación
28/Ene/2013
El País, Uruguay