De Uruguay a Israel, cruzando el mundo

21/Jul/2015

Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski

De Uruguay a Israel, cruzando el mundo

Llegar esta semana al Colegio de Administración de Rishon Letzion y ver una bandera uruguaya flameando desde un edificio, ya era algo singular. Es que allí estudiaron durante varios días, en la Escuela de Administración de Empresas, en un marco académico, los aproximadamente 220 jóvenes uruguayos que participan en el ya tradicional viaje por el mundo de Ciencias Económicas.
Tras meses de expectativa, ilusiones y planes, ya están en medio de esta gran aventura que seguro atesorarán por siempre, enriqueciéndose de conocer distintas culturas, geografías y, al menos en cuatro países, también formas de estudiar.
Israel es uno de los cuatro en los que los estudiantes uruguayos tienen esta experiencia. Este año, el tema es «Emprendedurismo e Innovación», y convocó a varios disertantes especializados en distintas aristas y experiencias en el tema, que las compartieron con el grupo.
Quisimos palpar directamente algo de lo que están viviendo, en medio de un programa que los tiene «al trote» para alcanzar a estudiar y ver lo más posible del país, por lo cual nos fuimos este martes a Rishon Letzion, a su encuentro. Y si no hubiéramos visto la bandera flameando, los varios termos y mates en manos de jóvenes, ya nos habrían podido guiar sin problema, aún antes de oir el idioma español con nuestro acento.
El Cr. Carlos Massa, el profesor que acompaña al grupo es el primero en destacar su entusiasmo. Massa, que es grado 4 en las materias de Contabilidad I; II y III de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, se dice feliz de estar acompañando «a este hermoso grupo» y cuenta que ha estado con ellos desde fines del 2013 y a lo largo de toda la preparación del viaje.
«Ante todo te diré que es una experiencia enriquecedora», nos cuenta. «La mayoría de estos jóvenes se enfrentan por primera vez a verdaderos problemas empresariales, de organización e inversión y trabajando en conjunto logran llevar adelante sus metas y objetivos. El curso en Israel, te puedo decir que hasta ahora es el mejor que hemos tenido (ha habido dos en Shangai y Bangkok y habrá otro en Barcelona) y esto no es solo mi punto de vista sino que es lo que piensan muchos de estos jóvenes como tu habrás constatado».
Y de los jóvenes mismos, recabamos sin duda testimonios entusiastas.
Martín Antonaccio comentó que Israel le parece «un muy lindo país, me hace acordar mucho a Uruguay», que » Tel Aviv me hace acordar a Montevideo bastante porque tiene la rambla y en general, de todos los lugares a los que hemos ido, este es el más parecido a Uruguay que he visto, y la gente es macanuda, te reciben muy bien».
Le parece llamativo el «peso de las religiones» que ha visto hasta ahora, ya antes de llegar a Israel, habiendo visitado países budistas y musulmanes, especialmente comparando con la laicidad uruguaya. Comenta que no se ha sentido inseguro «para nada».
Martín comenta que los medios a los que puede seguir estando en Uruguay «muestran muy poco y lo que nos muestran es muy amarillista» y agrega que «eso te genera más miedo que otra cosa, pero al llegar vemos otra cosa y acá me siento tristemente más seguro que cuando camino por Montevideo».
Siente que la experiencia enseña también en lo que a los estudios se refiere. «Me encantó la experiencia de la Universidad, la verdad es que siento que estoy aprendiendo bastante, y me doy cuenta todo lo que nos falta para aproximarnos un poco más a lo que es el primer mundo».
Mariana Páez señala que lo que va viendo, la ha sorprendido para bien. «Me gusta mucho Israel. También yo lo veo muy parecido a Montevideo, por lo menos en la zona en la que estamos nosotros».
Comenzamos preguntando a Gonzalo Baroni cuáles son sus primeras impresiones. Fue ante todo una alegría verlo en Israel, meses después de haberlo entrevistado, como joven activo en el Partido Nacional, cuando faltaba poco para las elecciones nacionales. Y luego, en la inauguración de la Marca de la Memoria en el puerto de Montevideo, en el sitio en el que Wilson se dio vuelta y levantó los brazos en un saludo que quedó para la eternidad. Comentábamos con Gonzalo lo frío que estaba aquel día en el puerto, y el calor en el que estábamos inmersos en este nuevo encuentro en Israel.
Sobre su vivencia en Israel, tiene las ideas bien claras. «La verdad que me siento muy cómodo. La gente es cálida, nos ha brindado mucha ayuda, muchas experiencias, muchas historias de vida. Creo que en el Estado de Israel de pronto nos podemos sentir bastante a gusto porque nosotros como país surgimos de la religión cristiana y la judía. Nos sentimos muy satisfechos de conocer muchas culturas pero acá es bueno que nos sentimos más como en casa».
A su lado está sentada Karen Waiserbas, que por tener familiares viviendo en Israel y por su condición judía, ya había estado. «Es la segunda vez que estoy en Israel y siempre está bueno volver a lo que son las raíces de uno. Y el viaje en este ámbito está muy bueno porque hay sorpresas, el país va cambiando, va avanzando. Está genial».
Enrique Sandberg, mate y termo en mano, comenta que él también tiene «raíces judías» y que ya había visitado Israel en el 2007 por lo cual «ya sabía lo que era Israel, venía preparado». «La verdad que el país me encanta. Ahora estamos en un viaje más bien académico que otra cosa, pero el país me gusta mucho, la gente, la mentalidad de ir hacia adelante que tienen, así como el Estado. Me gustó y me siento como en casa».
También Martín Cea deja en claro que estar en Israel les inspira una sensación de comodidad, de algo como conocido, por afinidad. «En el viaje que nosotros arrancamos, toda la parte de Asia, que era lo más extraño para nosotros -creo que es medio unánime eso-, Israel es el primer lugar al que venimos en el que decimos: «Bueno, estamos un pasito más cerca de casa». Creo que en ese sentido la comodidad en la que estamos también influye».
Y da ejemplos concretos de cosas que acercan: «Está el tema de la cantidad de comunidades latinas que hay, nos pasa de caminar por la calle y andar hablando español. Además, a Tel Aviv lo encontrás como un lugar súper familiar: la rambla, la playa… «.
Esto no significa que no haya nada que le resulte chocante. «Está la otra parte de la que más o menos tenías una idea, pero que también te shockea, como pasar por puestos de control, que para nosotros es algo… totalmente ajeno, ver a chicos de 20 años con un rifle… son los contrastes, pero que también está bueno verlo como una experiencia. Aprender algunas cosas de esas, que creo que son nutritivas y que nos pueden aportar mucho, y es parte ahora de lo que nos queremos llevar del curso».
Este comentario nos lleva a preguntar si más allá de las experiencias humanas vividas, el curso que han hecho en el Colegio de Administración de Empresas les puede aportar algo para su propio desempeño luego de regreso en Uruguay. «Creo que sí», responde Martín, asegurando que «todas las charlas que tuvimos estuvieron muy interesantes». «Desde los distintos roles que ellos cumplían, algunos innovadores en la tecnología, otros directores de centros industriales, todos aportaron algo para que nosotros nos pongamos a reflexionar sobre qué cosas se pueden mejorar o aplicar en Uruguay, dado que acá les funcionan muy bien. Nos vamos con muchas cosas para pensar. Cuando salimos de acá nos pusimos a hablar con los distintos compañeros… porque realmente te cuestionás cosas para mejorar, para seguir adelante, y uno como joven para lo que se viene, creo que está muy bueno aprovechar todas estas oportunidades para implementarlas».
No podemos evitar preguntar cómo compararían la imagen de Israel con la que venían, seguramente nutrida más que nada por la cobertura periodística a la que están expuestos en los medios, y lo que ven en el terreno.
Rodolfo Wild, uno de cuyos parientes fue hace muchos años embajador de Uruguay en Israel, no tiene dudas de que hay diferencias entre lo que se capta de afuera y lo que se ve estando en el lugar. «Casi siempre a Israel se lo asocia con un país en zona de conflicto. En realidad se tiene que aceptar la historia que ha tenido el pueblo en Israel y la historia de Israel como Estado joven, uno también al venir acá desmiente cosas que creía, puede hasta incluso aminorar el nivel de amarillismo de las noticias que puede llegar a existir en Uruguay».
Y da un ejemplo concreto, contando cómo fue la reacción de su familia cuando contó que el cruce de Jordania a Israel pensaba hacerlo por tierra. «La batahola de comentarios alertadores no se hizo esperar: que esa es una zona de conflicto, que tené cuidado, que no lo hagas. Pero en la práctica cruzamos sin ningún tipo de inconveniente».
Esto no quiere decir, claro está, que no haya controles de seguridad.
«Acá hay ciertas restricciones como por ejemplo al momento de abrir los equipajes, revisar, toda la seguridad y la precaución que son normales al momento de ingresar a cualquier país. Pero uno se imaginaba una zona de conflicto con tiros, con tanques, con las Naciones Unidas en el medio, cascos azules, hasta incluso Rambo. Evidentemente no fue así, fue un pasaje normal de personas. Incluso había una familia con niños que pasó antes que nosotros y no tuvieron ningún tipo de inconveniente».
Y esta impresión la tiene Rodolfo también ya en los días dentro de Israel. » Después, cuando uno vuelve a Israel, también, uno se imagina un país donde pueda ver miedo, intolerancia debido a los conflictos que ha tenido el país, y la verdad en carne propia he experimentado un ambiente de cordialidad, de calidez». Y agrega: «Incluso también a nivel del curso, me pareció lo más dinámico, anecdótico, y práctico».
También Santiago Estellano hace referencia al mismo punto que menciona Rodolfo, la diferencia entre la expectativa con la que se puede llegar, y la realidad que ve en el lugar.
«Hay un contraste muy fuerte entre la imagen que uno tiene de este país desde afuera y la que tiene cuando está adentro. Inseguridad versus seguridad, claramente nosotros acá nos sentimos en un ambiente muy relajado y muy seguros. En lo personal me siento mucho más seguro que en otros países que hemos recorrido que no están considerados zona de conflicto ni mucho menos».
Y sobre el curso, Santiago comparte una opinión positiva. «Es muy pragmático, muy llevado a la práctica y que la idea es como dar un claro contraste entre la forma tradicional de hacer negocios y la práctica y exitosa que tiene Israel, para generar una empresa a partir de una idea y hacerla rentable. Y cómo eso nos ayuda a ver los contrastes con nuestro propio país o con otros países que hemos visto, en donde las cosas no se hacen de la misma manera, y los pros y contras que eso lleva. Nos ha llevado mucho a reflexionar sobre cómo podríamos explicar eso, o cuáles son las barreras que impiden que eso se aplique en nuestro propio país o en otros países».
Preguntamos a Martín Cerullo si diría que estos días se sintieron seguros en Israel, sabiendo por un lado que los problemas son una realidad, y que al mismo tiempo la dinámica de la vida diaria es muy fuerte y llena de empuje.
«Esa fue una de las cosas que más nos llamó la atención», respondió Martín. «Ayer hablando con una chica uruguaya que vive acá hace muchos años le pregunté cómo llevaba ese tema y ella me comentaba de los ataques por los que suenan alarmas y del tiempo que tienen para resguardarse, y como que ellos ya están acostumbrados a vivir de esa manera. Justo en este momento no están en ataques, pero si nos tocara vivir eso capaz que nuestra opinión no sería la misma. Pero así, Israel de esta manera, sin recibir ataques, se vive muy bien. La verdad que la seguridad en todo momento fue 10 puntos».
Y Gonzalo Baroni comenta sobre otro tipo de seguridad que sintió en Israel. «Saben nuestras costumbres, saben qué nos gusta. Nos ven con el mate y no preguntan qué es, porque ya saben qué es. En otras partes del mundo te miran y te preguntan: «¿Qué es eso?», y acá ya saben que nos gusta eso, que nos gusta comer carne, que nos gusta el dulce de leche… También se puede comprar acá dulce de leche y yerba… Creo que hay muchas cosas que por cómo se armó el país en los últimos años, que es un Estado bastante nuevo, son muy abiertos a recibir muchos extranjeros y sobre todo gente joven que está viniendo, que quiere conocer otras cosas, que quiere conocer otros países, y sobre todo que quiere conocer un país que está creciendo, que es bastante nuevo y que tiene mucha proyección de futuro».
Justamente sobre este punto, los jóvenes, comenta Enrique Sandberg. «Creo que es algo a destacar, la cantidad de jóvenes que se ve acá. No me parece que eso pase en otros países, y la cabeza del gobierno de invertir en lo que ellos consideran que es el futuro del país, es muy importante».
Magdalena Cuitiño también notó el tema de los jóvenes, al comentar sobre Tel Aviv.
«La ciudad de Tel Aviv me resultó muy pintoresca. Sentí que podía llegar a ser un lugar para vivir, quizás por las similitudes con Montevideo, la rambla, los barcitos y la cantidad de gente que encontramos que hablaba español. Por la noche caminamos por la zona del hotel y se palpaba mucha movida de jóvenes, grupos de ciclistas, músicos callejeros, boliches y pubs».
Y Enrique Sandberg hace referencia a un punto, que probablemente sea uno de los centrales en el intento de «descifrar» al Estado de Israel. «Nos dijeron en el curso que como en el Estado de Israel no hay recursos (naturales), lo que pueden exportar al mundo es conocimiento, es a lo que apuntan y es el destino principal de los fondos del país: especializar a la gente, capacitarla, y vender al mundo el conocimiento de la gente. No en vano hay… creo que son nueve premios Nobel de Israel, para un país con tan pocos años de vida eso es algo muy meritorio y creo que es fruto del esfuerzo del Estado. El motor es la gente que viene acá con un pensamiento claro, una meta. Creo que al estar todos en el mismo barco y cinchando hacia el mismo lugar, es más fácil, y por eso tiene el crecimiento que tiene, y al país lo ven como lo ven. Sacando la parte bélica, de los conflictos que tiene, en el mundo entero se destaca la inteligencia, los proyectos».
Esta es una oportunidad para desear a todos los jóvenes compatriotas, que continúen recabando experiencias inolvidables en su largo viaje. Y esperamos que se lleven de Israel a Uruguay enseñanzas de vida y recuerdos llenos de felicidad.