Cuando se rompe la barrera del miedo

18/Feb/2011

La Nación, Anne-Beatrice Clasmann

Cuando se rompe la barrera del miedo

El escenario Anne-Beatrice Clasmann
Agencia DPA
Viernes 18 de febrero de 2011
TRIPOLI.- Era sólo cuestión de tiempo para que la chispa de la revuelta pasara de Túnez y Egipto a su vecino Libia, pero es muy pronto para decir si los opositores al eterno líder revolucionario Muammar Khadafy estarán en condiciones, tanto numéricas como organizativas, de enviar al dirigente de 68 años al desierto.
Hasta ahora no ha pasado gran cosa. Pero en un país como Libia, donde los partidos están prohibidos y las manifestaciones «espontáneas» normalmente las ordena el propio líder, no es un detalle menor que varios cientos de opositores salgan a la calle a gritar «¡Khadafy, no te tenemos miedo!».
Y el ejemplo de Túnez sirve para ilustrar lo que puede ocurrir en un Estado sin libertad de expresión cuando de golpe se rompe la barrera del miedo.
¿Cómo responde el líder que gobierna desde hace 41 años? Esconde la cabeza bajo tierra y hace como si los manifestantes no existieran. Es que Khadafy dirige Libia sobre la base del principio de que «el pueblo tiene el poder y yo represento al pueblo». Esta visión se refleja también en los eslóganes de sus partidarios, que estos días salen a contrarrestar las protestas: «¡Siempre contigo, oh líder!» y «¡La autoridad del pueblo debe permanecer!».
La agencia estatal de noticias Jana informó únicamente de tres manifestaciones a favor de Khadafy. Y los funcionarios del régimen protestan en entrevistas con la emisora Al-Arabiya afirmando: «No hubo muertos. Son todas mentiras fabricadas por canales extranjeros».
La oposición, que opera en parte desde el extranjero, tiene y publica en secreto vía Internet fotos de acciones de protesta.
Los órganos de prensa creados por Saif al-Islam, uno de los hijos de Khadafy con ambiciones políticas, siguen un camino intermedio. Por ejemplo, el periódico Qurina afirma que Hassan al-Kardawi, el jefe de seguridad de la provincia de Montaña Verde, en el este del país, fue despedido por la muerte de dos hombres jóvenes en la ciudad de Al-Baida.
¿Quiénes son estos opositores que protestan? Sobre todo los habitantes de las provincias del Este, que se sienten marginados de las ganancias que reporta el negocio petrolero.
Son jóvenes desempleados, islamistas, defensores de derechos humanos, intelectuales y parientes de presos políticos.
«Los manifestantes fueron hasta ahora muy tranquilos y pacíficos, pero pese a ello fueron atacados por las fuerzas de seguridad», afirma un vocero de la oposición en el exilio.
Sin lágrimas
Si al final Khadafy sale del poder, ya está claro que fuera de Libia nadie derramará una lágrima por él, mucho menos los otros líderes árabes. Porque este revolucionario de profesión les ha causado dolores de cabeza a todos.
Al rey saudita le gritó una vez delante de las cámaras en una cumbre árabe, y a los dirigentes palestinos los insulta de forma regular. El movimiento chiita Hezbollah lo odia porque lo hace responsable de la desaparición de uno de sus venerados líderes religiosos.
La ola de protestas podría además poner en peligro el plan de Khadafy de convertir a Libia en una monarquía hereditaria. En octubre de 2009, el líder libio reunió una asamblea de jefes tribales a los que les anunció que su sucesor sería el más presentable de sus hijos, Saif al-Islam. Sus otros dos hijos varones, Mutasim y Aníbal, son proclives a las «fiestas y extravagancias», según la embajada norteamericana.