Kurdistán. En las últimas 2 décadas mataron a unas 12.000 mujeres en nombre del honor
28-11-10
DOKAN | THE NEW YORK TIMES
Los asesinatos por honor tienen una larga historia en Irak y en la región semiautónoma de Kurdistán. Pero aunque intentan aplicar medidas enérgicas contra ellos, es muy difícil erradicarlos del código de honor tribal profundamente enraizado.
Entre 1991 y 2007 mataron a más de 12.000 mujeres en nombre del honor en Kurdistán, según Aso Kamal, de la Red Doaa contra la Violencia. Las cifras gubernamentales son mucho más bajas y muestran un descenso en los últimos años, y la ley kurda manda desde 2008 que se trate a un asesinato por honor como cualquier otro. Sin embargo, la práctica continúa y a menudo se oculta el crimen o se disfraza para que parezca suicidio.
Fue en este ambiente que Sirwa Hama Amin se enamoró de su vecino, Aram Jamal Rasool. El caso sobresalió porque mataron al hombre, y no a la mujer, debido a la influencia política de las familias enfrentadas.
El padre, los hermanos y tíos de ella se unieron al «pesh merga» y a la Unión Patriótica de Kurdistán, el partido político dominante del pueblo. Uno de sus hermanos se casó con la hija del general y se convirtió en su guardaespaldas; el hijo del general, Aram, visitaba regularmente la casa de Amin.
Cuando la pareja se enamoró hace un par de años, mantuvieron en secreto su pasión, a sabiendas de que no la aprobarían sus familias.
La familia de él dijo que consideraba a los parientes de Amin soldados indisciplinados y arpías que siempre disparaban contra la gente; y los parientes de ella se burlaban de Rasool porque cojeaba.
El problema comenzó cuando el hermano de Amin la pescó enviando un mensaje de texto a Rasool. En los ambientes socialmente muy controlados de Irak los celulares e Internet han permitido que los amantes se comuniquen a pesar de los ojos censores de sus familias. Pero esta liberación ha tenido su precio, dijo Behar Rafeq, la directora del Refugio para Mujeres Amenazadas en Erbil. De las 24 mujeres que aloja el centro que dirige, 15 fueron amenazadas o víctimas de violencia debido a sus comunicaciones por celular o Facebook.
Amin contó que sus parientes varones la amenazaron con ahogarla en el agua y le quitaron el teléfono. Amin se volvió cautiva en su casa.
Uno de los hermanos de Rasool, de 36 años, dijo que cuando estuvo de visita, la encontró llorando y golpeada, con el rostro hinchado. Amin y Rasool se desesperaron y planearon suicidarse.
El 2 de septiembre de 2009 ella se escapó de la casa de sus padres y bajó a una camioneta donde la esperaba Rasool con una granada que le robó a su padre. «Dije: Hay que matarnos», contó Amin. «Él dijo: No, sólo hagámoslo si nos encuentran». Fueron a la policía y explicaron que los habían amenazado porque querían casarse.
A Rasool lo retuvieron por posesión de la granada; a Amin la mandaron a un refugio para las mujeres golpeadas.
«Lo detuvieron porque yo quise que lo hicieran por seguridad», explicó el padre del novio. «El día que se fugaron, el tío de ella, un capitán del Ejército, me llamó y dijo: Voy a quemar tu casa y a matarlos a todos ustedes si no tienes de regreso a la pareja hoy».
Apelaron al juzgado y se casaron dos semanas después. Fue entonces que Amin acordó una tregua con su familia, que prometió que no la perseguiría más y la dejaba en paz si ellos abandonaban Dokan.
Se trasladaron entonces a Sulaimaniya, a una hora de Dokan. Pero tres meses y medio más tarde Amin estaba en el baño cuando oyó disparos y a su esposo gritar su nombre. Abrió la puerta del baño y lo vio cubierto de sangre, y a uno de sus hermanos apuntándole con una pistola. «Yo sólo vi a mi hermano, pero alguien más le disparó a Aram», contó ella. Antes de que se disipara el humo, gatilleros dispararon 17 balas contra el pecho de Rasool y cuatro a la pierna y la cadera de Amin.
Un hermano de Amin reconoció haber pagado US$ 10.000 a otro hermano y a uno de los de Rasool para que asesinaran a la pareja. «¿Por qué debería vivir después de que ha sido tan irresponsable hacia el honor de su familia?», preguntó. Cuando murió su marido, ella estaba embarazada de dos meses.
Las autoridades kurdas dieron grandes zancadas contra los asesinatos por honor, señaló Kurdo Omer Abdula, la titular de la Dirección General para Rastrear la Violencia contra las Mujeres, una dependencia gubernamental. «Cada año, vemos un descenso en las estadísticas sobre la violencia contra las mujeres», relató.
El asesinato no resolvió el conflicto: no detuvieron a nadie y los líderes tribales y clérigos reunieron a todos en una sesión formal de consejo frente a más de cuatro mil lugareños. El padre del novio fue presionado para que perdonara a los asesinos de su hijo, y a la familia de la novia le rogaron que no la mataran tampoco.
Amin se quedó con su hijo, llamado Aram por su esposo. Está en deshonra y no puede volver a casarse. Vive a unos cientos de metros de la familia que la expulsó, en una casa llena de armas. Tiene miedo de que sus parientes traten de asesinarla. Cuando la escoltan parientes políticos armados.
Más que la religión
Qadir Abdul Rahman Ahmed, tío de Amin, justificó el asesinato del novio por parte de sus familiares y dijo que «no estamos en contra de la humanidad». Él explicó al padre de la chica que no podría evitar que se casaran, pero que en ese caso «debían matar a la chica y al muchacho. Se trata del honor. Para nosotros el honor es más importante que la religión», contó.
Cuando la deshonra genera un crimen
29/Nov/2010
El País