Crisis humanitaria en El Fasher (Sudán)

30/Oct/2025

Desde Swissinfo y otras fuentes

Mientras la masacre en un hospital de Sudán deja cientos de muertos y la ONU clama por el fin del asedio, el mundo mira hacia otro lado. El conflicto entre las fuerzas regulares y los paramilitares en Darfur Norte apenas ocupa titulares, en un contraste doloroso con la atención global y la indignación que despertó el conflicto de Israel con Hamás.

En los últimos días se ha documentado una de las peores matanzas recientes en un contexto de conflicto armado: más de 460 personas —pacientes y acompañantes— habrían sido asesinadas después de que las fuerzas paramilitares de Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) tomaran la ciudad de El Fasher, en la región de Darfur Norte, tras un prolongado asedio.  La ONU urgió el fin del asedio.

Las víctimas se encontraban en el Hospital Materno Saudí de El Fasher, donde pacientes, familiares y acompañantes fueron atacados tras la caída de la ciudad en manos de RSF.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha verificado al menos 185 ataques contra instalaciones médicas en Sudán desde el inicio del conflicto en abril de 2023, con más de 1.200 muertes entre pacientes, personal sanitario y acompañantes.

La Naciones Unidas —a través de su Secretario General, António Guterres— ha urgido al fin inmediato del asedio, a la protección de civiles y personal sanitario, y al restablecimiento del acceso humanitario.

Contexto del conflicto y del asedio

El conflicto en Sudán enfrenta al ejército regular con las RSF desde abril de 2023, y la región de Darfur ha sido particularmente castigada por ataques, desplazamientos masivos y situaciones de hambruna.

El asedio sobre El Fasher habría durado más de un año, tras lo cual la ciudad fue tomada por las RSF, lo que precedió la masacre en el hospital.

La situación sanitaria ya era extremadamente precaria: hospitales en ruinas, escasez de personal, suministros bloqueados y riesgos constantes para los pacientes y trabajadores de salud.

El impacto sobre los civiles y la atención médica

El hecho de que un hospital —lugar de refugio y atención— se convierta en escenario de asesinatos masivos evidencia una grave violación del derecho internacional humanitario.

La interrupción de servicios básicos de salud, la destrucción de infraestructura médica y el temperamento de la violencia generan un efecto multiplicador de la crisis: los enfermos y heridos ya no tienen adónde acudir, y los desplazados quedan aún más vulnerables.

Los desplazamientos internos aumentan: tras la caída de El Fasher, miles de personas huyeron; muchas siguen atrapadas sin rutas seguras para escapar.

¿Qué se debe hacer?

Cese inmediato del asedio: Las vías de acceso humanitario deben abrirse sin restricción, permitir el tránsito de medicamentos, alimentos, agua, personal sanitario y evacuación de los heridos.

Protección de instalaciones sanitarias y personal médico: Los hospitales deben reconocerse explícitamente como zonas seguras y deberán implementarse mecanismos para sancionar los ataques.

Investigación independiente de las muertes masivas en el hospital y otros centros de salud para establecer responsabilidades y violaciones de derechos humanos.

Reforzamiento de la ayuda humanitaria: Atención urgente a los desplazados, establecimiento de clínicas móviles, provisión de suministros, vacunación, saneamiento —todo ello en un país cuyo sistema de salud está al borde del colapso.

Visibilización continua del conflicto: Las imágenes y publicaciones en redes, como el reel de Instagram mencionado, ayudan a mantener la atención pública y política sobre la crisis. Esta visibilidad puede traducirse en presión sobre los actores internacionales y donantes para actuar.

Conclusión

La matanza reportada en el hospital de El Fasher representa un escalón más en la dramática escalada del conflicto en Sudán, donde el asedio prolongado, la toma de ciudades y la violencia contra civiles se combinan para generar una crisis humanitaria de gran magnitud. La evidencia disponible —medios tradicionales, organismos internacionales y publicaciones en redes sociales— converge en pintar un cuadro sombrío: hospitales atacados, muertos que no pueden ser evacuados, comunidades enteras bajo asedio y a merced de fuerzas armadas sin control.

Ante esta situación, no basta con la condena: se requiere acción concreta, rápida y coordinada. El mundo debe responder, y cada voz en redes, cada imagen compartida, puede sumar en el esfuerzo por que esta tragedia no quede en el silencio.