El pasado 12 de junio, ya caída la noche, mientras regresaban a sus casas, fueron secuestrados, Gilad Shaar y Naftalí Fraenkel, ambos de 16 años y Eyal Yifrah de 19, alumnos de escuelas religiosas judías. Habían desaparecido cuando hacían autostop o “dedo” en la ciudad de Gush Etzion.
La organización terrorista Hamás, cuya carta fundacional llama a eliminar al Estado de Israel y a atacar a todos sus habitantes judíos, ratificó horas después del evento, su vinculación con el secuestro. Como ya lo habían adelantado públicamente, su intención manifiesta era secuestrar civiles israelíes.
Más de dos semanas de incesantes operaciones de búsqueda por parte del Ejército de Defensa de Israel, mantuvieron en vilo a toda la sociedad israelí y a las comunidades judías alrededor del mundo. Se realizaron actos y manifestaciones multitudinarias para expresar la esperanza de que se pudiera hallar a los chicos con vida y la plena identificación con sus familias.
Asimismo se efectuaron rezos multitudinarios en todas las sinagogas y comunidades. También en la nuestra se realizó una plegaria colectiva en la sinagoga Yavne, donde quedó de manifiesto el sentimiento de unión y la vida humana como valor supremo en nuestra concepción. También se organizó un acto en la sede de la Comunidad Israelita del Uruguay en reclamo por la vida y en apoyo a las familias de los rehenes.
Las redes sociales se vieron inundadas de publicaciones, videos, fotos y comentarios con el “hashtag” “Bring back our boys” o “devuelvan a nuestro chicos”, en otra clara demostración internacional de adhesión y preocupación por el destino de los chicos.
Durante dieciocho días de intensa búsqueda, ni la comunidad internacional, ni el gobierno nacional, ni los partidos de oposición se pronunciaron al respecto, restándole trascendencia al hecho. Tampoco los medios masivos de comunicación le dieron relevancia, pasando inadvertido para el público en general.
Luego de esos eternos dieciocho días, la tarde del lunes 30 de junio a las 11 de la mañana, se divulgó la noticia que más temíamos: los cadáveres de los tres chicos fueron encontrados enterrados bajo una pila de rocas en un bosque en Halhul, cerca de Hebrón, a diez minutos de la carretera donde fueron vistos por última vez.
Manifestamos nuestra más profunda congoja y pesar y nos solidarizamos con las familias de las víctimas.
Apelamos a la razón para que se comprenda que actos terroristas que siembran la muerte en forma indiscriminada no tienen ningún tipo de justificación ni contribuyen con ningún fin político. Estas acciones que sólo generan dolor y muerte, socavan el necesario clima de diálogo, única vía para lograr la tan esquiva, necesaria y anhelada paz en la zona.
Federación Juvenil sionista
Fabian Zelniker- Secretario General
Denisse Bekker- Prosecretaria
Michel Grauser- Tesorero
Comunicado Federación Juvenil Sionista
10/Jul/2014
Federación Juvenil Sionista