CIA investigó a un uruguayo creyendo que era Mengele

16/Sep/2016

El País, Por Andrés López Reilly

CIA investigó a un uruguayo creyendo que era Mengele

El hecho de que el criminal de guerra nazi
Joseph Mengele se casó en Nueva Helvecia el 25 de julio de 1958, utilizando su
verdadero nombre, es ampliamente conocido. El acta matrimonial que se conserva
confirma el paso del «ángel de la muerte» por Uruguay, aunque no
existen registros de que haya vivido en nuestro país.
En los últimos años, la Agencia Central de
Inteligencia de Estados Unidos (CIA) desclasificó muchos documentos que
refieren a la caza de nazis luego de la Segunda Guerra Mundial, muchos de los
cuales encontraron en América del Sur (sobre todo en Argentina durante el
gobierno de Juan Domingo Perón) refugio e impunidad. Estos documentos fueron la
base de la serie «Persiguiendo a Hitler», emitida por el History
Channel, que maneja la posibilidad de que el führer haya muerto de viejo en
América del Sur.
Pero el final de Josph Mengele es bien
conocido. Luego de vivir muchos años en Buenos Aires, viajar frecuentemente a
Paraguay y pasar sus últimos años en Brasil, el verdugo de Auschwitz se ahogó
cuando se bañaba con el agua al pecho en la localidad de Bertioga (estado de
San Pablo), el 7 de febrero de 1979. Sin embargo, durante años este hecho
estuvo en tela de juicio: los cazanazis Simon Wiesenthal y Hermann Lang-bein
sospechaban que Mengele había simulado su muerte en un intento por desaparecer
de la faz pública, en la que no tenía problemas de sacarse fotografías y
establecer vínculos con vecinos y nuevos amigos. Fue entonces que sus restos
fueron desenterrados (había sido sepultado bajo un nombre falso) e
identificados por un examen forense.
El cuerpo fue exhumado el 6 de junio de 1985
y el estudio se centró en su dentadura, la cual mostraba un notorio diastema
—espacio interdental— en sus paletas, rasgo característico de Mengele. El 10 de
junio, su hijo Rolf hizo pública una declaración admitiendo que se trataba de
su padre y finalmente en 1992 un examen genético verificó plenamente la
identidad.
Un mes atrás.
Días antes que fueran desenterrados los
restos, y ante la presión internacional que reclamaba saber si Mengele estaba
efectivamente muerto (Wiesenthal había ofrecido una recompensa de US$ 100 000
por su captura), muchos creían que el «ángel de la muerte» vivía en
Uruguay, tras haber comprado —literalmente— la identidad de un conocido
empresario local que supuestamente había fallecido en un accidente de tránsito
en 1959. La CIA se contaba entre quienes pensaban que este uruguayo podía ser
Joseph Mengele y por eso envió a nuestro país, en 1985, a su agente John
Herbert, para montarle una discreta vigilancia, según un documento de la
agencia en poder de El País.
Pero lejos de haber muerto, aquel
sospechado vive todavía en Montevideo. El País se comunicó con sus familiares,
quienes pidieron se mantuviera el nombre en el anonimato, por la avanzada edad
del empresario (92) y su delicado estado de salud. «Aquello fue un disparate
total y un absurdo, nunca tuvo ni pies ni cabeza. Mi familia estuvo un año
entero sufriendo por este tema», comentó su hijo.
La investigación de la CIA incluye a varios
uruguayos: el secretario del jefe de Policía de Montevideo del momento, Milton
Garravantes; un oficial de policía retirado de nombre Juan Andrade (luego
propietario de una agencia de detectives); el banquero del sospechado, un
alemán de nombre Klaus Roessler que se encontraba en la Cámara de Comercio, un
director de la Oficina de Identificación Civil de apellido García; un amigo del
policía retirado llamado Israel Sztemberg (que vivía en Argentina); el dueño de
un club nocturno que todavía funciona en Montevideo y que es presentado como
«informante de la DEA»; un ex vecino llamado Tomas Romang, y el
secretario general del sindicato de trabajadores del ramo al cual estuvo
vinculado el empresario.
Romang incluso llegó a decir que cuando
conoció al empresario, éste tenía «un espacio entre sus dientes frontales
superiores, que ahora ya no lo tiene».
Punta Ballena.
El agente de la CIA comienza relatando la
vigilancia que montó a la casa de veraneo del uruguayo. Su misión en el país
fue de 21 días: del 9 al 30 de abril de 1985.
«Lo vi junto a su esposa el sábado 13
en su casa del balneario Punta Bayana (por Punta Ballena). Punta Bayana está
completamente vacío durante la temporada baja, todas las casas están cerradas,
todos los restaurantes están cerrados. No hay un solo ser humano en la playa.
Era por lo tanto muy difícil para mí observar la casa. Noté que era el único en
la zona que pasaba cada fin de semana en el balneario. Me di cuenta que en la
parte superior (se entiende que en un lugar elevado) había dos hombres sentados
en un balcón, en otra casa, viendo la propiedad (del empresario) durante todo
el día», testificó el agente frente a un grabador.
El enviado de la CIA habló con un hombre al
que identifica como «Pedro», propietario de una agencia de remises.
«Me dijo que la cadena de noticias ABC llegó desde Miami con tres hombres
y 29 maletas y se instaló en el hotel Victoria Plaza. Contrataron tres remises
y fueron con todos sus equipos a la Cancillería, donde solicitaron una
entrevista con el ministro. Afortunadamente, llevaron a Pedro todo el tiempo,
para ayudarles a cargar las cosas. Él también hizo de intérprete. Ellos le
dijeron al canciller que sospechaban que esta persona era Joseph Mengele y que
querían entrevistarlo».
Herbert continuó: «El ministro llamó
al empresario, quien se presentó en el Ministerio. Cuando le mostraron la
evidencia circunstancial, se indignó y les dijo en términos inequívocos que él
era realmente quien decía ser. Luego llamó a su hijo a la fábrica, quien
apareció como testigo. El hijo le dijo a la gente de ABC: Éste es mi padre y
siempre ha sido mi padre».
Los empresarios llevaron después a los
enviados de ABC a una escuela en la que el sospechado se había graduado hacía
más de 50 años. Él se reconoció en una vieja fotografía.
«También fueron a la fábrica, en la
que él les dijo que había trabajado toda su vida. En ese momento, el equipo de
ABC se convenció de que todo fue un error. Se disculparon, fueron de vuelta al
aeropuerto y se marcharon», detalló el agente.
Tres preguntas a Héctor Amuedo,
investigador.
Héctor Amuedo es el uruguayo que más ha
investigado sobre la fuga de Mengele. Dos veces fue entrevistado al respecto
por el canal History Channel.
1 – ¿De dónde surge la información que
vincula a este conocido empresario uruguayo con Joseph Mengele?
La información surgió de un acaudalado
miembro de la comunidad judía de Nueva York. Este señor recibió esa información
de un ex policía argentino, Saúl Stenzburg, y de Herbert John, un periodista
alemán (ellos eran dos estafadores que vendían información falsa sobre fugitivos
nazis).
2 – ¿La información también se vendió a la
prensa? El documento de la CIA menciona a periodistas de ABC.
Sí. También vendieron la historia a la
revista francesa Paris Match y al New York Post. Este último se gastó US$
50.000 en el asunto. El diario neoyorquino envió fotógrafos que tomaron
imágenes del empresario con teleobjetivos. Una mujer dijo que el uruguayo era
en realidad alemán y que sus amigos lo llamaban Doctor.
3 – ¿Y qué pasó con esas fotos que fueron
tomadas en Uruguay? ¿Fueron sometidas al análisis de expertos?
Las examinó Ellis Kerley, forense que
asesoró a la Comisión Warren que investigó la muerte de Kennedy y que luego
sería uno de los que viajaron a Brasil a identificar el cadáver de Mengele; la
antropóloga forense Peggy Caldwell y el doctor Lawrence Angel del Smithsonian
Institution. ¡Todos concluyeron que era Mengele!