Células madre para prevenir el avance del mal de Parkinson

12/Feb/2015

Amigos Universidad de Tel Aviv

Células madre para prevenir el avance del mal de Parkinson

«Algún día, las
células madre podrán utilizarse para producir células y tejidos para el
tratamiento de muchas enfermedades, inclusive la enfermedad de Parkinson y el
Alzhéimer», reza uno de los sitios web de los Institutos Nacionales de la
Salud de Estados Unidos, referencia mundial en ciencia aplicada.
El trabajo de Javier
Ganz, licenciado en Bioquímica por la Universidad de la República e
investigador de la Universidad de Tel Aviv, Israel, va en esa línea. Ganz
trabaja en la aplicación de células madre adultas para el tratamiento de
patologías del sistema nervioso central.
Las células madre tienen
el potencial de convertirse en distintos tipos de células del cuerpo. Conforman
una suerte de sistema reparador del organismo. Existen dos tipos principales:
las embrionarias, que derivan de la masa celular interna de los embriones y las
adultas.
Dentro de estas últimas
también hay distintos tipos. Las más comunes son las que se extraen de la
médula ósea, tejido que se encuentra dentro de algunos huesos y que da lugar a
los glóbulos rojos y las distintas células de la sangre. Pero hay otro tipo de
células madre adultas: las HOMSC (en inglés human oral mucosa steam cells), son
células ubicadas dentro de la boca en una capa cercana a las encías. Con ellas
trabajó Ganz en sus experiencias contra el Parkinson.
En concreto, lo que hizo
fue reprogramarlas y generar neuronas dopaminérgicas a partir de ellas.
«No son neuronas dopaminérgicas a ciencia cierta porque las estamos
generando in vitro, pero son estructuras muy similares», explicó el
investigador desde Tel-Aviv en diálogo con El País. Las neuronas dopaminérgicas
son las encargadas de liberar dopamina, una hormona clave para el
funcionamiento del sistema nervioso central. Estas neuronas se ven seriamente
afectadas en las personas con Parkinson ya que la dopamina deja de enviar las
señales que ayudan a coordinar los movimientos del cuerpo.
Ganz trabajó con un grupo
de ratas que tenían la mitad del cerebro sin neuronas dopaminérgicas, habían
sido eliminadas por completo de uno de sus hemisferios. Cuando eran estimulados
mediante sustancias químicas como las anfetaminas, los animales rotaban solo
hacia el lado sano. Sin embargo, cuando las nuevas neuronas eran introducidas
en el hemisferio dañado, la asimetría se compensaba. «También vimos que
después del trasplante hubo mayor coordinación motora», agregó el
investigador.
Un segundo trabajo fue
generar astrocitos también a partir de las células madre de la mucosa oral.
Dentro del sistema nervioso, los astrocitos cumplen la función de entrelazarse
en torno a las neuronas para formar una red de sostén y protección.
«El astrocito
generalmente es un soporte para las neuronas. Lo que hicimos fue generarlos a
partir de las células madre y seleccionar los que tenían más capacidad de
secretar factores regenerativos», explicó Ganz. Luego, los implantaron en
los animales y lograron reforzar sus células nerviosas, disminuyendo el daño
causado por el Parkinson.
Son dos enfoques, aclaró
Ganz. «Uno busca reemplazar células que murieron y el otro aumentar la
neuroprotección». Hasta ahora nunca se habían trasplantado células madre
de la mucosa oral para combatir el Parkinson.
El científico uruguayo
fue uno de los participantes de la 10º reunión anual de la Sociedad
Internacional para la investigación en células madre, realizada del 13 al 16 de
junio en Yokohama, Japón. Los resultados obtenidos fueron vistos con buenos
ojos por la comunidad científica internacional.