Algunos injertos orgánicos de animales o humanos presentan también esas características, pero tienen el riesgo de ser rechazados y pueden transmitir enfermedades. Los sintéticos eliminan esos riesgos pero son mucho más débiles que el hueso natural. Hay una demanda creciente de alternativas, pues se espera que el mercado mundial de sustitutos ortopédicos e injertos óseos alcance entre 3.400 y 1.000 millones de dólares, respectivamente, este año.