Dachau, a poco más de diez kilómetros al noroeste de Múnich, es un punto negro en la historia reciente de la Humanidad. Un brote del mal en el sentido más estricto de la palabra; un episodio inenarrable que obliga a ser contado una y otra vez. El campo de concentración homónimo, el primero construido por los nazis, en marzo de 1933, esconde sin embargo historias vitales que, sobre el mismo escenario, te reconcilian con el Hombre. La crónica sobre el doctor Vicente Parra Bordetas (Madrid, 1886) es una de ellas.