Yo creo que la mayoría inmensa de los uruguayos no podrían vivir un instante bajo un gobierno donde los dictadores de Hamás les prohibieran todo tipo de libertades personales, desde tomar cerveza, enviar a sus niños a una escuela laica o que las mujeres se suban a una bicicleta. Nadie aceptaría que sus hijos crecieran con una ametralladora como libro y juguete.