El mundo está entrando en una era de aparatos que no se cargan sino que se llevan puestos. Vea cuáles son y cómo funcionan.
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El análisis de inscripciones de fragmentos excavados en una fortaleza del desierto de Judea arrojan luz sobre el alto nivel de alfabetización seis siglos antes de nuestra era y la posibilidad de que algunos textos bíblicos fueran escritos incluso antes de la caída de Jerusalén en el 586 a.C.
“La niña que miraba los trenes partir”, el último libro del Ing. Ruperto Long, desborda los lindes de la novela histórica. En collage, reconstruye la guerra de Hitler y la tragedia de sus perseguidos hasta que los hechos se convierten en hambre y fuente de Derecho. El hilo conductor es una chica judía, Charlotte, que, para esconderse de los nazis, se vio forzada a vivir en un ropero en Lyon y a pasar miseria en Grenoble. La niña veía partir trenes que le simbolizaban lo macabro de los campos de concentración, hasta que un día de 1945 su padre resolvió que la familia regresara a su Lieja natal, en tren precisamente. Con el alma en trizas, al preguntar por sus seres queridos y enterarse de su muerte, hasta vergüenza sintió por estar viva a la salida del Holocausto.
Horas después de los recientes ataques terroristas en Bruselas, se publicó a nombre del grupo extremista un mensaje en Twitter en el cual se atribuía la matanza y advertía de otras por venir. “Prometemos días negros para todos los países de la cruzada aliada en su guerra contra Estado Islámico”, tuiteó Abu al-Walid, presumiblemente un nombre de guerra.