Hace más de dos décadas que Eduardo Perel vive bien de cerca el conflicto entre israelíes y palestinos. Desde que en diciembre de 1995 emigró desde Argentina hacia Israel, este entrenador de fútbol reconoce que en lo inmediato resulta una utopía la paz en Oriente Medio. Sin embargo, él alberga un rinconcito de esperanza ligado a la pelota: es director deportivo de un proyecto que une a chicos judíos y árabes en las canchas de fútbol.