El aire huele a libro. A libro nuevo, por estrenar. Y a libro añejo. La plaza Enghelab de Teherán reúne el mayor mercado bibliográfico de Oriente Medio. Una amalgama de editores, libreros, traficantes de tesis doctorales, universitarios y nostálgicos en busca de ejemplares prohibidos que sólo se encuentran en la rebotica. La mayoría de la oferta pertenece a librerías de hace más de 50 años regentadas por sagas familiares que iniciaron el negocio antes de la Revolución de 1979 y que con la llegada de la República Islámica se vieron forzadas a eliminar de las estanterías todo lo que olía a monarquía, a libertinaje y a profano.