La victoria es el principal objetivo de cualquier deportista profesional. Ganar o perder, pasar a la historia como vencedor o diluirse en ella como vencido: esos son los dos caminos que pueden tomar la mayor parte de los atletas. Sin embargo, algunos de ellos son capaces de ir más allá y convertirse en héroes a través de su ejemplo, independientemente de los resultados que logren compitiendo. Seguro que ahora que estamos en plenos Juegos Olímpicos recuerdas a Jesse Owens, el atleta negro que enfureció a Hitler. Pero tres años antes de que el estadounidense ganase cuatro medallas en las Olimpiadas de Berlín otro deportista desquició al III Reich. Hablamos del boxeador gitano Johann Trollmann.