El diputado por Paysandú Walter Verri, del Partido Colorado, presentó un proyecto de ley para que la negación del holocausto y los genocidios sea considerado como un delito bajo las circunstancias consagradas en el artículo 149 bis del código Penal.
El diputado por Paysandú Walter Verri, del Partido Colorado, presentó un proyecto de ley para que la negación del holocausto y los genocidios sea considerado como un delito bajo las circunstancias consagradas en el artículo 149 bis del código Penal.
Una jornada de reflexión sobre convivencia ciudadana tendrá lugar hoy 7 de marzo, con motivo de conmemorarse un año del asesinato de David Fremd, ocurrido en la ciudad de Paysandú. El encuentro, organizado por el Presidente de la Cámara, José Carlos Mahía, conjuntamente con el Instituto Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, dará comienzo a la hora 19 en la Sala Acuña de Figueroa del Edificio Artigas. Durante el acto harán uso de la palabra el Presidente de la Cámara, José Carlos Mahía; la Presidenta del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Ariela Peralta; y Pipe Stein.
En el marco de cumplirse el primer aniversario del asesinato del ciudadano David Fremd, de origen judío, en las próximas horas habrá dos eventos. Uno será organizado por la Cámara de Representantes y el otro por el Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU). Este lunes, desde las 14 horas, se realizará bajo la organización del CCIU la «Segunda Jornada de Legislación Antidiscriminatoria: Delitos de Odio». Será en el auditorio Reinaldo Gargano del Ministerio de Relaciones Exteriores. Mañana martes 7, en el pasaje Acuña de Figueroa del edificio Anexo del Poder Legislativo se realizará desde las 19 horas un acto contra manifestaciones xenófobas. Encabezará el evento el presidente de la Cámara de Representantes, diputado José Carlos Mahía, y asistirá entre otras autoridades la presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh) Ariela Peralta.
La Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia entiende que la sociedad uruguaya debe incorporar un «cambio cultural» para terminar con la violencia, convocando a una reflexión crítica y constructiva contra los feminicidios y para promover nuevas formas de resolver conflictos y pautas de convivencia que reviertan los mecanismos reproductores de la desigualdad e inequidad.