La mitad de Israel está cubierta por el desierto de Neguev y solo el 20% del terreno es apto para los cultivos. Es por esta forzosa realidad que el profesor Eilon Adar, experto en hidrología de la Universidad Ben Gurión, consideró que Uruguay puede permitirse la suerte del despilfarro del agua, pero no por mucho tiempo más. Una de las lecciones israelíes que transmitió en diversas actividades con empresarios y autoridades uruguayas es que el sector agrícola o de cría extensiva de ganado –en buena parte responsables del deterioro de la calidad de agua de la cuenca del río Santa Lucía– pague más por el agua.