Tener que pagar con la liberación de terroristas la liberación de un secuestrado precisamente a manos de terroristas es una injusticia y una inmoralidad. Mientras que medio mundo debate sobre la asimetría del acuerdo (1 israelí contra 1027 palestinos) o la paradoja de negociar con el terror, la realidad es que Israel se ha visto forzado hacerlo así porque vive amenazado y sitiado por enemigos irreconciliables. Vivir bajo la presión constante de tener que luchar por existir cambia todos los cálculos y por eso este acuerdo, como tantas otras decisiones en Israel, es tan difícil de entender desde la confortable distancia de nuestros hogares.