Frimet Roth (57), está angustiada. Al dolor de haber perdido hace diez años a su hija Malki de 15 años, en el atentado suicida en la pizzería “Sbarro” de Jerusalem, se agrega ahora el estremecimiento que le provoca saber que dos de sus principales responsables, Ahlam Tamimi y Muhammad Daglas, son puestos en libertad por Israel. “Esto me duele profundamente, me lastima el corazón”, nos dice. “Me alegra muchísimo que Guilad Shalit vuelva a su casa, pero me enoja que Israel no haya encontrado otra forma de lograrlo, y que se haya abocado sólo a esta opción: la liberación de tantos asesinos”.