Hasta el siglo XIX se aceptaba que la ley moral es una, en todos los tiempos, lugares y circunstancias. Como decía Cicerón «no es una en Roma y una en Atenas, ni es distinta hoy de lo que será mañana», pero desde la mitad del siglo pasado, entre los más destacados teóricos de la moral se impuso la idea de la relatividad. Augusto Comte en su «Discurso sobre el Espíritu Positivo» (1844) escribió: «Lo esencial del nuevo espíritu filosófico lo constituye la necesidad de cambiar, sea donde fuere, lo absoluto por lo relativo. El mismo criterio sostuvieron John Stuart Mili (1806- 1882) Herbert Spencer (1820-1903), Carlos Darwin 11809-1882), Carlos Marx (1818-1883), F. Engels i 1820-1895) y casi todos los materialistas y positivistas.