¿Qué ocurre cuando la libertad de expresión y de prensa ejercida por un medio de comunicación decide explicar con humor la llegada al poder de los islamistas en un país árabe? En principio no debería ocurrir nada, pero esto no es lo que han vivido los periodistas del semanario francés Charlie Hebdo al llegar esta mañana a la redacción de la publicación en París. Las instalaciones de esta publicación satírica han amanecido hoy completamente destrozadas por el incendio provocado por el lanzamiento de varios cócteles molotov por parte de un grupo de encapuchados que durante la madrugada han lanzado artefactos caseros explosivos para incendiar la sede de la redacción: en el número 44 de la calle de Turbigo, en el distrito número tres de París, en pleno corazón de la capital francesa.