Tras semanas de protestas populares, el gobierno de Kuwait presentó su renuncia y al conocerse la noticia decenas de miles de personas salieron a las calles a festejar. La decisión también fue saludada por la oposición, que reclamaba que el primer ministro Nasser al Mohamad al Sabah diera un paso al costado por las denuncias de corrupción que lo salpican.