El comicio evocó lo ocurrido en Argelia en 1992, cuando en la primera elección libre ganó el fundamentalismo. Fue anulada y el vencedor proscrito, estallando una macabra guerra. En Egipto, el primer comicio lo ganó la Hermandad Musulmana, fundamentalista que fundó Hasán Al-Bana en 1929 y que el ideólogo Sayyib Qutb convirtió en extremista. Sin embargo, los fundamentalistas egipcios, igual que sus pares tunecinos y marroquíes, han girado hacia posiciones moderadas, inspirados por el modelo turco. El problema es que quedó segundo Al Nur, un partido salafista, con líderes que sostienen que «la democracia es pecado» y reclaman pena de muerte para los ateos.