El año 2011 empezó en el mundo árabe, con una marea, (más que simple marea fue un verdadero maremoto, un tsunami), llamada, con un exagerado optimismo, «Primavera árabe», que dio fin a los regimenes dictatoriales en Egipto, Libia, Túnez y Yemen. El año 2011 está terminando, con lo que se podría describir, usando otra frase acuática, «a río revuelto, ganancia de pescadores». Los que están aprovechando esta marea, que los conducirá a la fortuna, son los islámicos fanáticos, cuyos partidos políticos han recibido abrumadora mayoría en las elecciones parlamentarias realizadas recientemente en varios países árabes, incluyendo Marruecos.