El gobierno sirio realizó ayer un referéndum sobre una nueva Constitución, un gesto del asediado presidente Bachar Al Asad para apaciguar a los que buscan derrocarlo. Pero la oposición consideró la consulta como un gesto vacío y Occidente de inmediato la calificó como una farsa. Mientras algunos votaban por lo que el gobierno ha tratado de mostrar como una reforma, el Ejército seguía bombardeando el bastión opositor en Homs, que ha sido atacado por más de tres semanas después que los rebeldes tomaron el control de algunos vecindarios de la ciudad.