Esta semana, el dirigente de Hamás en Gaza, Salah al-Bardawil, manifestó al periódico The Guardian que en el caso de una guerra entre Irán e Israel, Hamás no apoyará a Teherán. El Ministro de Relaciones Exteriores de Hamás en Gaza, Mahmoud Zahar, apareció más tarde refutando la postura de Bardawil, y afirmando que el movimiento fundamentalista islámico responderá “con máxima potencia“ cualquier “guerra sionista contra Irán“. Estas declaraciones reflejan la confusión y división en el principal movimiento islamista palestino. El desconcierto es producto de la variedad de opciones que las revueltas árabes de 2011 han puesto ante Hamás.