Una tarde de 2011, un camión estaciona frente a la Torre Ejecutiva y comienza a bajar bolsas de cemento Artigas. Para muchos fue una curiosidad, ya que las obras en el edificio estaban terminadas, pero efectivamente a las bolsas de portland había que descargarlas en ese lugar. Eran para Raquel Lejtreger, una de las artistas plásticas elegidas para homenajear el bicentenario. La obra de la artista, homenajeando al prócer José Gervasio Artigas, era una instalación hecha con bolsas de cemento dispuestas una sobre otra formando un prisma de 8 toneladas. Cuando los encargados del mantenimiento del edificio se enteraron del asunto enseguida pusieron el grito en el cielo: tal instalación, una carga puntual no calculada previamente, podía llegar a «comprometer la estructura» del edificio.